29 de abril de 2008

"Por una autocrítica literaria"

No conozco personalmente a Heriberto Yepez, pero leo cada semana su columna en el suplemento cultural Laberinto del periódico Milenio. Esta vez he quedado sumamente sorprendida, seguramente es una broma o tal vez una ironía, no lo se. Mientras intento constatarlo, pongo a la consideración de ustedes su texto de este 25 de abril:

"Por una autocrítica literaria"

¿Debe forzosamente existir la crítica? No. Si hay críticos es porque ya no hay verdaderos escritores.

Crítico, narrador y poeta deben ser uno mismo.

El crítico es un escritor (muy inteligente) que quería ser creador. Pero —debido a ajeno consejo o clandestino temor— abortó la creación directa. Y aprovechó su gran facilidad para inteligir lo ajeno. Esto es lo que los críticos no quieren que sepamos.

¡Ningún niño quiere ser crítico! La crítica es decisión tardía. Una renuncia.

Muchas veces fue la mejor decisión que pudo tomarse.

No perdamos de vista: el miedo es el núcleo de la crítica.

Esa claudicación lleva al crítico a reelegir a los grandes creadores —aquellos que lograron lo que él quiso— y acusar a sus coetáneos que se aventuraron a continuar lo que él abandonó, para sentirme más seguro, cobijado en el arte de comentar objetos externos.

Pero ésta es (apenas) la tercera parte de por qué existe la crítica.

Otra tercera parte se debe a que los creadores dejaron de autopercibir. Mientras el crítico no puede crear, el escritor común no consigue ver sus propios aciertos y errores. Necesita la crítica externa: anteojos perdidos, visión suplementaria.

Los críticos literarios surgen cuando los literatos ya no son autocríticos.

Uno dice entenderlo todo. Otro crea, ¡pero no entiende cómo! Mitad y mitad de una desmedrada figura.

Los críticos han renunciado a la creación, y el pensamiento que ya no ejercen sobre su creación la dirigen excesivamente a otros. Exigen narrar, poetizar o pensar lo que ¡en realidad debieran intentar ellos!

Los críticos se proyectan. Pero lejos están de comprenderlo: su mirada está volcada fuera de sí mismos. La crítica es acedia.

Y a los escritores ni siquiera se les ocurre que el siguiente paso de su oficio es desarrollar una autocrítica literaria.

No sólo nuevas preceptivas o psicopoéticas sino una disciplina que fuera y dentro del texto creativo exploren qué es escribir.

La autocrítica literaria será parte de alguna venidera vanguardia.

Ahora, sólo un neologismo, es decir, una antipatía.

Pero no tengo ninguna duda: la autocrítica literaria será la siguiente revolución de la escritura.

Y la tercera responsable de la existencia de la crítica son los lectores. A ellos es a quienes realmente dirijo esta locura.

Detestables lectores: los escritores son pensadores que han perdido visión. Los críticos, pensadores sin total poder creativo. Y ustedes ¡pasivos consumidores de este par de engendros!

Unan estas dos mitades. Formen, por fin, un escritor íntegro.

Así la crítica literaria no ejercerá más su autoritarismo y la creación en sí misma será autocrítica. Y para que esto ocurra se necesita que desaparezcan ustedes, los lectores.

Y comience la labor para construir a los creadores completos del porvenir.

28 de abril de 2008

¡Mi querida Elfride!: Heidegger

Soy admiradora de Heidegger, especialmente de sus reflexiones sobre el lenguaje. Sinceramente nunca me ha importado si al igual que Elfride Petri, su esposa, estimó a Hitler y menospreció a los judíos. No me ha interesado porque me he detenido en su obra y no más allá, prefiero no hacerlo. También he leido sobre la relación que tuvo con Hannah Arendt, una relación muy interesante (especialmente en cosas de trabajo en común) aunque en ocasiones él se portara con ella de manera tan arrogante y grosera.

Leo un interesante artículo en el que se anuncia ¡Alma mía!, libro que reúne las cartas que Heidegger envió a su esposa de 1915 a 1970. Ahí mismo, publican la siguiente carta. Es escrita por Heidegger y la destinataria es su esposa, Elfride Petri.


¡Mi querida Elfride!

Munich, 24, III [1953]

Agradezco tu carta y tu amor lleno de esperanza y de ayuda. Me alegra que todo esté claro, pero al mismo tiempo me siento abatido y triste por haberte procurado otra vez semejante dolor. Usas términos duros, pero concernientes a lo mismo que me esfuerzo por aclarar y por poner en limpio. Aquello, que se refiere a la tierra natal, que sigue siendo nuestro y crece, aunque por momentos haya parecido que yo lo perdía de vista. Lo que he intentado obsequiar a Sophie Dorothee no te quita nada y nunca he querido ofender lo nuestro, y menos aún abandonarlo.

Pese a las dificultades, te doy las gracias por tu carta y por las advertencias.

M.
Dice el articulo arriba citado: "Solo una mujer es única, la suya, Elfride. Y luego hay otras, tantas otras. Es por lo menos una sorpresa que el pensador de Messkirch y de la cabaña haya tenido tantas, hasta el final, y las haya seducido tan rápidamente, en cuanto las conocía".

No me canso de repetir que es preferible quedarse nada más con la obra de los grandes personajes. De otra manera, pueden decepcionar ellos y más quienes los soportan por el motivo que fuere...

* Muchas gracias a O Trasno Viaxeiro

27 de abril de 2008

Los celos, según Kant

Dice Emmanuel Kant, que "El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame".

Bértigo

24 de abril de 2008

Nieve: Maxence Fermine

Maxence Fermine, Nieve (Barcelona: Anagrama, 2006)

No debe de ser agradable escribir una novela y que venga alguien y diga: "medio me gustó" o "tiene cosas que se salvan, pero..." o "¡y va en la sexta edición!". Esto pensé al inicio de esta novela. No había leido nada de este escritor y la compré por esto mismo, para conocerlo. Nieve es su primera novela, contaba con 31 años cuando la publicó y según parece tuvo gran acogida. Es una novela corta, escrita con simbolismos, metáforas, es, digamos, prosa poética. También me pareció como si existiera la intención de escribir un haiku, como si toda la novela quisiera serlo. Lo que en mi opinión salva a esta obra, que a los amantes de la poesía les va a fascinar, son las reflexiones que leemos sobre la poesía y el arte, definiciones colmadas de admiración y sentimiento, dichas con imágenes plenas de belleza.

Yuko Akita, el protagonista, tenía dos pasiones, con esta información se inicia la historia: El haiku y la nieve:

El Haiku es un género japonés. Es un breve poema compuesto por tres versos y diecisiete sílabas. Ni una más.

La nieve es un poema. Un poema que cae de las nubes en copos blancos livianos. Ese poema viene de la boca del cielo, de la mano de Dios. Tiene un nombre de resplandeciente blancura. Nieve.

Poco después nos enteramos de que también veneraba el número siete. El padre de Yuko era sacerdote sintoísta, vivía al norte de Japón. Fue quien le enseñó a su hijo el arte de componer haikus, entre otras cosas. Cuando Yoko cumple diecisiete años, corría el año 1884, llega el momento en que tiene que elegir un oficio. Desde hacía generaciones, nos cuenta el narrador, los miembros de la familia Akita se dividían entre la religión y el ejército. Pero Yuko no quería ser ni lo uno, sacerdote, ni lo otro, guerrero. Quería ser poeta, hecho que al padre no le causa alegría: "La poesía no es un oficio, la poesía es un pasatiempo. Un poema es agua que corre. Como este río", le manifiesta. Yuko, pues, escribía haikus (siempre en pergaminos de seda) y tenía siete gatos. Le había prometido a su padre que escribiría solamente setenta y siete haikus cada invierno. El resto del año, se quedaría en casa y olvidaría la nieve.

Un día de primavera, un poeta de la corte Meiji visita a Yuko, se había enterado de los poemas que escribía. Como el hijo del sacerdote no estaba, el padre muestra al poeta de la corte los poemas escritos del hijo:

Cuando concluyó, el sacerdote vio que tenía los párpados perlados de lágrimas.
-Son magníficos. Nunca he leido nada semejante. Creo que cuando yo me vaya de este mundo el emperador podrá nombrar a su hijo poeta oficial de la corte.
El padre de Yuko, loco de alegría, se arrojó a los pies del alto dignatario.

Sin embargo, al señor de la corte le preocupaban dos cosas, aunque la obra del jovencito lo había dejado impresionado por su belleza. La primera: "La escritura de su hijo es desesperadamente blanca. Casi invisible. Debe de aprender a colorear sus poemas". La segunda: "¿Por qué la nieve?".

Yuko se encoleriza cuando el padre le refiere los comentarios del poeta de la Corte: "¿Qué sabe él de pintura y de sus colores? Hay diez mil maneras de escribir, dies mil maneras de pintar un poema, pero para mi todas tienen que ver con la nieve. Iré a ver al emperador cuando haya escrito diez mil sílabas, diez mil sílabas de sorprendente blancura. Ni una menos".

Así, llega la próxima primavera y con ella el retorno a la casa de Yuko, del poeta de la corte. Hablan los dos y el poeta anciano le pide a Yuko vaya a ver a Soseki, su maestro, él es quien le enseñará a pintar los poemas pues posee el arte absoluto: "escribe maravillosos poemas y piezas musicales, pero por encima de todo es pintor":

La poesía es, dice el poeta de la corte, por encima de todo, la pintura, la coreografía, la música y la caligrafía del alma. Un poema es a un tiempo cuadro, danza, música y escritura de la belleza. Si quieres llegar a ser un maestro, tienes que poseer los dones del artista absoluto. Tus obras son maravillosamente hermosas, danzarinas, musicales, pero blancas como la nieve. Les falta el color, la pintura. No eres pintor Yuko. Este es tu punto flaco. Y por eso, sino me escuchas, tu poesía permanecerá invisible para los ojos del mundo.
Pero se me olvidó comentar, que el poeta anciano de la corte no llega solo a la casa de Yuko, lo acompaña una joven "de deslumbrante belleza, apasionada por la poesía. Tenía la piel clara y los cabellos negros como la noche"...

¿Será necesario ser pintor para pintar un poema? ¿qué significa pintar un poema? ¿poseer el conocimiento de todas artes, hace a su poseedor un artista absoluto?



Les recomiendo mucho el nuevo espacio de Enrique Bustamante: Crónica de un hombre solo.

También quiero dar las gracias a Victor Esparza.

23 de abril de 2008

Las letras hispanoamericanas están de fiesta

Ausencia de amor, de Juan Gelman

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.


* … Ahí está la poesía, de pie contra la muerte. Discurso de Juan Gelman, al recibir el Cervantes.
* FOTOS
* También en Literatúrame.

18 de abril de 2008

Tiempo y narración: Paul Ricoeur

Paul Ricoeur, Tiempo y narración (México: Siglo XXI, 1995)

En el tomo I de Tiempo y narración, Paul Ricoeur, reflexiona en el capítulo 3, "Tiempo y narración. La triple mímesis", sobre un tema sumamente interesante: la mímesis I, II y III, mímesis tomada como el proceso de configurar y no como copia precisa. ¿Qué entendemos por ésto? Apunta:

Mimesis I: Estructura prenarrativa de la acción, la pre-figuración
Mimesis II: El texto mimético, la configuración
Mimesis III: La configuración mimética de la experiencia, la refiguración.
Me parece que Ricoeur, nos muestra el trayecto que realiza la obra narrativa. Además, es esencial percibir la relación que manifiesta entre vida y literatura puesto que señala que "la narración en cuanto construcción de la trama (la historia que se cuenta) es mimesis de las acciones humanas (...) puesto que la narración se origina en la vida y vuelve a ella".

Entiendo el camino que siguen las tres mímesis de Ricoeur, de la siguiente manera:

El escritor escribe su obra dentro de una cultura, el medio social en el que ha vivido. Esto le ha dado una competencia, como le llama el filósofo francés, esos conocimientos previos (mímesis I, la pre-figuración) que posee y que lleva con él en el momento de escribir su novela (mímesis II, la configuración: la disposición de los hechos o acciones en la obra narrativa) para un lector (mímesis III, la refiguración: el lector lee y aplica el sentido que la obra tiene para él. Al leer la novela, el lector la traslada o transfiere a su propio mundo) que a su vez vive en determinada cultura (diferente o la misma que el escritor) y que también posee su propia competencia, sus conocimientos previos.

El lector al hacer esto, también realizará una configuración de la historia, de la trama, le dará un sentido a la obra, su propia lectura o interpretación y esta llevará consigo la competencia que este lector tenga y que le ha sido dada por los conocimientos previos adquiridos en la cultura que ha vivido. Hasta este momento se cierra el proceso, ese trayecto temporal que realiza la obra narrativa. Dice Ricoeur: es el lector quien “recobra y concluye el acto configurante”.

Cuando leemos un libro estamos juntos autor y lector, y juntos llevamos a cabo toda esta travesía tan interesante.

Texto relacionado: Círculo hermenéutico

La arquitectura de tus huesos

En estos días ha habido sorpresas agradables e interesantes en la red, como La arquitectura de tus huesos, un libro-Blog integrado por un conjunto de textos -relatos, microrrelatos, poemas- escritos en su casi totalidad por Luisa Miñana. Además, integra:

37 piezas textuales y 13 fotografías en blanco y negro. Los textos comprenden 12 relatos, 10 microrrelatos, y 15 poemas. De estos poemas, tres son de autor diferente al resto de los textos; en concreto estos tres poemas son de Fernando Sarría. El grupo de las trece fotografías esta realizado por Miguel Angel Latorre con procedimientos de retoque digital. Tanto los poemas de Fernando Sarría como las fotografías de Miguel Angel Latorre, se integran a la par que los demás textos en el sentido global que da ilación a las piezas que forman La arquitectura de tus huesos. Se trata pues de una intención, en cierta medida, polifónica.

En lo particular, me gustan mucho los poemas que escribe Luisa, ya se lo he comentado a ella. Qué mejor oportunidad para leerlos, además de todo lo que el libro-blog trae consigo, que acudir al espacio del proyecto y disfrutar de La arquitectura de tus huesos.

Tres Gymnopedias

Enhorabuena a Fernando García Pañeda, por la publicación de Tres Gymnopedias. Y para quien no lo tenemos en papel, podemos visitar su blog, porque tiene su blog: Tres Gymnopedias.

Aquí el video

5 de abril de 2008

Cartas de amor a Albertina Rosa: Pablo Neruda

Pablo Neruda, no es de mis poetas más admirados. Sin embargo, su libro Cartas de amor a Albertina Rosa, me gustó mucho. Trae varias fotografías de Neruda, desde niño hasta adulto, de su padre y su “mamadre”, como él llamaba a la esposa de su padre ya que su madre había muerto cuando él tenía dos o tres meses de edad, de su hermanastra Laura, de Temuco, de Santiago, de García Lorca, de Gabriela Mistral, y de las cartas originales. Leemos en el libro que de las cuatro estaciones en que Edmundo Concha clasifica la obra nerudiana, las dos primeras, que van desde Crepusculario, 1923, hasta Residencia en la tierra, 1925-35, de alguna manera reciben la inspiración de Albertina Rosa Azócar, una de las musas de Veinte poemas de amor y una canción desesperada (los poemas tienen más musas). Neruda, escribe a Albertina: “Estoy arreglando los originales de mi libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Hay allí muchas cosas para mi pequeña lejana”. Las cartas fueron conservadas por la destinataria, hasta que desaparecieron de su casa:

Según relata el periodista Juan Ignacio Poveda, que fue corresponsal de la agencia Efe en Santiago de Chile entre 1981 y 1983, "un pariente de Albertina halló las misivas amorosas en el domicilio de ella e intentó venderlas a un anticuario chileno". Poveda tuvo noticia de la existencia de las cartas a través de una sobrina de Albertina, Juanita Azócar. "Me preguntó si quería conocer a una novia de Neruda. Le dije que sí y me presentó a su tía; ella me contó aquella historia de amor, apenada por la pérdida de su correspondencia con el poeta". Entonces, Poveda, provisto de un poder notarial rubricado y autorizado por Albertina, entabló un pleito ante la justicia de Chile y consiguió recuperar las cartas, que fueron depositadas en el Banco Exterior de España en Chile. "Enterado del depósito Francisco Fernández Ordóñez, entonces presidente de la entidad bancaria, viajó a Chile, donde le presenté a Albertina Azócar". Y añade Poveda: "Congeniaron muy bien y él decidió hacer una publicación restringida de las cartas, como regalo del banco a sus accionistas". Siendo ya ministro español de Asuntos Exteriores, Fernández Ordóñez volvió a editarlas (El país, 12.12.2004).

La correspondencia habla de ese amor en secreto que hubo entre los dos, eran muy jóvenes. Un amor apasionado, tierno, a veces inocente, candoroso. El joven poeta, llama a su amada de varias maneras: mocosa mía, netocha, mujercita adorada, Arabella, chiquilla, pequeñuela, muñeca adorada. Le dice cosas como: “Es natural, que si la revolución termina, nos vamos los dos a México, a querernos libremente, aunque vivamos con pobreza” o “sucede que cuando más necesidad tengo de ti, de tu recuerdo, de tus cartas, te alejas de mí por tu propia voluntad. Malo, mi niña, porque me siento muy fatigado y a veces amanezco con deseos de olvidarte” o “Te amo, Arabella. Esto lo oirás a las tres de la mañana, si estás dormida” o “me ocupas como el aire ocupa las salas vacías…”. Una de las cartas que más me gusta, es esta:

Pequeña, ayer debes haber recibido un periódico, y en él un poema de la ausente (tú eres la ausente). ¿Te gustó, pequeña? ¿Te convences de que te recuerdo? En cambio tú. En diez días, una carta. Yo, tendido en el pasto húmedo, en las tardes, pienso en tu boina gris, en tus ojos que amo, en ti. Salgo a las cinco, a vagar por las calles solas, por los campos vecinos. Sólo un amigo me acompaña, a veces.

He peleado con las numerosas novias que antes tenía, así es que estoy solo como nunca, y estaría como nunca feliz, si tu estuvieras conmigo. El 8 planté en el patio de mi casa un árbol, un aromo. Además traje de las quintas, pensando en ti, un narciso blanco, magnífico. Aquí, en las noches, se desata un viento terrible. Vivo solo, en los altos, y a veces me levanto, a cerrar la ventana, a hacer callar a los perros. A esa hora estarás dormida (como en el tren) y abro una ventana para que el viento te traiga hasta aquí, sin despertarte, como yo te traía.

Además elevaré mañana, en tu honor, un volantín de cuatro colores, y lo dejaré irse al cielo de Lota Alto. Recibirás, querida, un largo mensaje, una de estas noches, a la hora en que la Cruz del sur pasa por mi ventana (...) A veces, hoy, me da una angustia de que no estés conmigo. De que no puedas estar conmigo, siempre.

Largos besos de tu Pablo.

Sin duda, nada hay más maravilloso que el amor, invaluable regalo de la vida. Y los amores imposibles, como el de esta pareja, tienen embrujo.


Video: Alberto Cortez, canta "Puedo escribir los versos más tristes esta noche" en el programa de televisión de Verónica Castro, en México (1991).

3 de abril de 2008

Premios para Apostillas literarias

Muchas gracias a Manuel Díaz Martínez, un excelente poeta, periodista, miembro correspondiente de la Real Academia Española, y muchas cosas más que admiro. Una maravillosa persona. Agradezco en todo lo que valen sus palabras para Apostillas literarias: El blog de Magda.













Mi haiku (muchas gracias, Bel):

La tormenta,
como Dostoievsky,
construye cuando enumera
(The storm,/like Dostoevsky/Builds up as it lists)








Muchas gracias a Sergio Astorga, por la "Calavera":

Para Magda Díaz Morales

Cuando de letras se trata
hay una voz lapidaria.
De sapiencia se retrata
la apostilla literaria.

Siempre con la puntería
de aligerar el encuentro
nos ahorra los disgustos
de divagar con un texto.

La catrina venenosa,
en ediciones de lujo,
le entregó escrito en prosa
“Los amores del cartujo”

La crítica recibida
no fue lo que ella esperaba
y acabó con la movida
con la certera daga.

Las azucenas del campo
amparan a la analista
ahora que Magda Díaz
en el cielo es jornalista.














Apostillas literarias: Finalista del Premio 'Mejor Blog de Crítica Literaria Internacional' (Hispanoamericana), febrero de 2010. El Premio ha sido otorgado por la publicación española Revista de Letras, Muchas gracias.



Gracias al escritor Andrés Acosta:

29. 09. 2009









Muchas gracias, y un largo abrazo a: la Gaceta, a Benedicto González Vargas, a Aldebarán, a Fernando García Pañeda, a Sonia Fides, a Hormiga, a Aldán, a Bel, a Antonio Sarabia, a Gemma Pellicer y a Lee Tamargo. Disculpen que no ponga la imagen de los premios que generosamente han otorgado a Apostillas literarias, pero se enciman y no se como ponerlos sin que ello suceda.

1 de abril de 2008

Narrativas 9

Queridos amigos, ya está en línea el número nueve de Narrativas. Revista de narrativa contemporánea en castellano. Con este número, Narrativas cumple dos años de existencia. Carlos Manzano y una servidora, agradecemos profundamente a todos y cada uno de ustedes su colaboración desde el primer número: abril-junio de 2006. Damos las gracias a los narradores, críticos literarios, reseñistas, periodistas culturales, ilustradores, lectores, que se han dado cita a través de este tiempo, y a los que participan en este número.

ÍNDICE:

Ensayo

La poética en “Axolotl” de J. Cortázar, por Osvaldo Ulloa Sánchez
La sensibilidad mediterránea: herencia y equilibrio para una razón más vital, por Enrique Ferrari Nieto
Gilgamesh y la escritura, por José Ángel García Landa
Obra maestra de las adaptaciones literarias al cine: “Carta de una desconocida”, de Max Ophüls, por Alfredo Moreno

Relato

"Crónica de un cazador", por Manuel Díaz Martínez
"Nada antes que la fe", por Vicente Luis Mora
"Algo provisional", por Ismael Grasa
"El poeta en excedencia", por Salvador Gutiérrez Solís
"Final de cuento", por Jorge Villarruel
"Seguir observando", por Pablo Lorente Muñoz
"La perla de Córdoba (I)", por Carlos Montuenga
"El faquir", por Rosy Palàu
"El círculo de Eliot", por Norberto Luis Romero
"El paso de la oca", por Recaredo Veredas
"Ochenta pisos", por Juan Carlos Vecchi
"Pueblo de Jones", por Luis Emel Topogenario
"Dos misivas", por Julio Blanco García
"El colorao", por Adriana Serlik
"Enfrente de la casa, toda la noche", por Agustín Cadena
"Agustando cuentas", por Fernando Sánchez Calvo
"Ballenas", por Alfredo Carrera
"Los hombres que lloraban lágrimas rojas", por Carlos Garvín
"Lirios blancos", por Soledad Acedo Bueno
"Lisa", por Javier Guerrero
"Pistoleros famosos", por Paul Medrano
"Me niego rotundamente", por Jonathan Minila
"Los días felices de Edwin", por Josué Barrera
"El diablo de las Hespérides", por Ahmed Oubali
"Extranjeros y fantasmas", por Carlos Frühbeck
"Últimas palabras para Wendy", por Javier Esteban
"Como un canto rodado", por Esteban Gutiérrez
"Pero no matarás", por Luis Tamargo
"El gringo", por Pablo Giordano
"Lo que trajo la noche", por Salvador Alario Bataller
"La luna y las comedias", por Noemí Pastor
"El tren", por Miguel Sanfeliu
"Metempsicosis", por Gemma Pellicer
"Reencuentro", por Edilberto Aldán
"Instrucciones para treintañeras desordenadas y tibias", por Ana Muñoz de la Torre
"Corazón de fuego", por Carlos Arnal
"Liviandad", por Antonio Ramos
"Paisaje sin batalla", por Sergio Borao Llop
"De ámbulos concéntricos", por Héctor Huerga
"Cándida en el cielo", por Antonio Toribios
"La manda de Názaro", por Roberto Strongman

Novela

Rapsodia vagabunda (Capítulo), por Juan Carlos Guerrero
En la ciudad inmóvil (Capítulo), por Moisés Ramírez

Narradores

En esta ocasión, el espacio de Narradores está dedicado a la escritora peruana Patricia de Souza

Entrevista

Marco Tulio Aguilera, por Germán Martínez

Reseñas

Golpes de mar de Antón Castro, por Magda Díaz y Morales
La hermana de Sándor Márai, por Sandro Cohen
La carga de la brigada ligera de Gonzalo Calcedo Juanes, por Juan Carlos Márquez
Prosa temprana y obras póstumas publicadas en vida de Robert Musil, por Eugenio Sánchez Bravo
Nunca llueve sobre el Sáhara de Pedro M. Martínez, por Guillermo Ortiz López
Espejo roto de Mercé Rodoreda, por C. Martín
Los lobos de la luna de Frank Quasar, por Hari Seldon
Arde el musgo gris de Thor Vilhjálmsson, por María Aixa Sanz

Miradas

"Comentario a Pedro Páramo, las cien páginas más célebres de la literatura mexicana", por Javier Cercas Rueda
"Lo desmemorioso en los ojos", por Juan Fernando Covarrubias Pérez
"H. P. Lovecraft y la seducción del misterio", por Jorge Villarruel

Literatura e imagen

El sueño de Cthulhu, pintura del artista mexicano Ricardo Olvera, basada en el relato “La llamada de Cthulhu” de H.P. Lovecraft.
La lectura de la literatura, de la ilustradora aragonesa Blanca BK Gimeno. Ilustración que forma parte de tres expuestas en la Biblioteca de María de Huerva.
Vandalismo, del ilustrador y dibujante José Antonio Ruiz-Roso, ilustración basada en el relato de Carlos Arnal, "Corazón de fuego".

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