En el blog de Vivian Abenshushan veo este video que les pido por favor miren y escuchen: ¿Qué es La Meatrix?.
En el mismo blog leo este interesante texto: La Meatrix: la otra historia de la peste porcina.
Además: Gripe porcina: el monstruoso poder de la industria ganadera.
Ayer congregó, en su discurso y en la realidad, a amigos suyos de la infancia, o de la juventud, a sus parientes, a los que le ayudaron, a sus editores, a Carmen Balcells, "aquí y en el más allá"... No era un discurso: Marsé siente así, él es la consecuencia humana de un modo de concebir la vida como un ejercicio de amistad. El paraninfo de Alcalá era el reflejo de esa mirada de amigo que le ha convertido en un tipo especial.
Ayer se tuvo que vestir de pingüino. El discurso le costó, porque es un maniático de la exigencia; pero le costó más acostumbrarse a ponerse ese traje. En noviembre, cuando supo que era Cervantes, se puso a especular con su nieto Guille (nueve años, como Jan, el otro nieto; la nieta, Nadia, tiene once) cómo iban a vestirse para una ocasión como la de ayer. En un momento de la conversación le dijo a Guille: "¿Y si fueras de marinerito?". El nieto le replicó: "¿Y por qué no vas tú de marinerito?"
La preocupación por el traje tiene antecedentes. Hace 31 años le dieron el Planeta, y llegó al fallo vestido con una zamarra roja. El presidente Tarradellas le miró de reojo, desaprobando; otro día le vio con corbata. Y entonces el legendario president le dijo al oído: "Ja veig que ara està vosté més arregladet". El Rey no le diría ayer nada de eso, pero los que le veían sabían que Marsé también llevaba al mediodía una zamarra roja, pero invisible, o bien iba vestido de marinerito.
Hace unos días comentó Juan Marsé, que sólo le quitaba el sueño “toda la parafernalia que rodea la entrega del galardón”. Sobre América Latina, expresó, ha viajado a México, Cuba y Argentina y se confiesa un gran amante de su literatura. "Amo a Juan Rulfo, a Juan Carlos Onetti, a Alejo Carpentier, a Horacio Quiroga. Y no me olvido de los grandes poetas".
Es un lugar maravilloso. Ethel nunca vio ni soñó con algo así. Pasada la entrada por la puerta Picpus, costearon el edificio del museo, frente al que se apretujaba la multitud. El señor Soliman no está interesado. "Siempre podrás ver museos", dijo. El señor Soliman está pensando en algo. Por eso quiso ir con Ethel. Ella trató de saber y desde hacía días le planteaba preguntas. Es muy astuta, es lo que le dice su tío abuelo. Sabe conseguir lo que quiere. "Si es una sorpresa y te la digo, ¿dónde está la sorpresa? Ethel vuelve a la carga. "Al menos puedes dejarme adivinar." Él está sentado en su sillón, después de cenar y fuma su cigarro. Ethel sopla el humo del cigarro. "¿Se come? ¿Se bebe? ¿Es un lindo vestido?" Pero el señor Soliman sigue firme. Fuma su cigarro y bebe su coñac como todas las noches. "Lo sabrás mañana".
Después de esto, Ethel no puede dormir. Toda la noche da vueltas en su pequeña cama de metal que chirría mucho. Recién se duerme al alba y le resultaba difícil despertarse a las diez, cuando su madre viene a buscarla para almorzar en casa de las tías. El señor Soliman todavía no está. Sin embargo, el bulevar Montparnasse no queda lejos de la calle Contentin. Un cuarto de hora caminando, y el señor Soliman es un buen caminante. Camina bien derecho, con el sombrero negro encajado en el cráneo, con el bastón con punta de plata que no toca el suelo. A pesar del bullicio de la calle, Ethel dice que lo escucha llegar desde lejos, con el sonido rítmico del hierro de los tacos de sus botas en la vereda. Dice que hace el ruido de un caballo. Le gusta comparar al señor Soliman con un caballo y a él esto no le desagrada, y cada tanto, a pesar de sus ochenta años, la sube a sus hombros para ir a pasear al parque y, como es muy grande, ella puede tocar las ramas bajas de los árboles.
Continúa: La casa malva, de J. M. G. Le Clézio.
Datos personales
- Magda Díaz y Morales
- Doctora en Literatura, investigadora y docente. Ha escrito el libro 'El erotismo perverso de Juan García Ponce. Lenguaje y silencio', un estudio crítico-teórico literario sobre la obra del escritor. Se interesa por la Semiótica, la Narratología, la Teoría Literaria como base para el análisis del discurso literario. Actualmente, trabaja la Literatura metaficcional.
Umberto Eco
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Dietario
* Protesta por la ley SOPA.
* El siglo XIX, inicio de la era mediática.
* Eros, Afrodita y el sentimiento amoroso.
* La ciudad de los libros, un espacio de tres hectáreas...
* Estudiantes de la UNAM y del IPN, derrotan a estudiantes de Harvard en concurso.
* Cine en línea (de la Filmoteca UNAM).



