Sándor Márai, El último encuentro Trad.: Judit Xantus Szarvas (Barcelona: Salamandra, 2007)"Quien no acepta los detalles, probablemente es que lo quiere todo, absolutamente todo"
La crítica ha repetido que El último encuentro de Sándor Márai, habla de la amistad. Y sí, habla de ella, de lo que significa y del valor que posee. Pero también habla de la no amistad y, tal vez, de su inexistencia. El último encuentro es la novela que hasta ahora más me ha gustado de este escritor húngaro, es una estupenda novela. Mientras se lee, podemos casi oler esas flores de lavanda que crecen en los jardines del Castillo de Buda o imaginar cómo serían esas fiestas que se realizaban en la mansión del protagonista (un castillo en Hungría, al pie de los Cárpatos) a las que incluso asistía el emperador de Austria, que era rey de Hungría, o viajar a Viena y ver pasar a nuestro lado a la emperatriz Sissi (que en 1867 fue coronada reina de Hungría, y celebró su victoria con el Tratado de Reconciliación, que concedía cierta autonomía a Hungría bajo la corona de los Habsburgo), caminando en silencio con una sombrilla en la mano...
Es la época del imperio austro-húngaro. Inicia la novela tiempo después, ya las cosas han cambiado, el esplendor está en decadencia. El protagonista, Henrik, un general retirado del antiguo ejercito astro-húngaro, tiene 75 años y está solo, sus seres queridos han muerto, vive nada más acompañado en su mansión, que fuera de sus abuelos y de sus padres, por Nini, la anciana nodriza que desde niño estuvo a su lado. Instalado en este aqui y ahora narrativo, un narrador en tercera persona, que todo lo sabe y lo ve, nos cuenta la niñez, la adolescencia, la juventud, la edad madura del general. Por él, nos enteramos de esa amistad que nace en la infancia entre Henrik y Konrád. El primero, Henrik, era burgués, hijo de un capitán de la guardia imperial húngara y una condesa francesa. El segundo, Konrád, no tenía dinero. Su padre era funcionario del estado de Galitzia y su madre era polaca. Konrád, amaba la música (era pariente de Chopin, además). Henrik, no. Los dos estudiaron en la Academia militar cerca de Viena. Y desde que se conocieron a los diez años, supieron que su encuentro prevalecería durante toda su vida.
Henrik, se casa con Krisztina y es Konrád, quien se la presenta. Konrád, pasa mucho tiempo en la mansión de su amigo, los dos son como hermanos. Un día, despues de ir de caza y cenar en casa de Henrik, Konrád se va para siempre. Pasan cuarenta y un años para que los dos amigos se reencuentren justo en el mismo lugar donde se vieron por última vez, el castillo de Henrik. Mientras cenan, brotan muchas cosas, esencialmente la búsqueda de la verdad de los acontencimientos.
Es una novela habitada por la soledad, la melancolía, las descripciones detalladas, la nostalgia de tiempos que se han ido pero que a pesar de ser irrecuperables, viven en el recuerdo. Una obra que deja pensando y sintiendo tristeza por la naturaleza humana...
¿Existe realmente la amistad cuando las pasiones humanas se cruzan en la vida? ¿Por qué el ser humano en ocasiones transgrede los límites del respeto al Otro?








