5 de febrero de 2006

Balthus

"Con sus obras el artista crea una imagen particular propia, que partiendo de lo individual, naciendo de la suma de sus emociones y vivencias, alcanza lo general, penetra en el misterio, lo abre, lo revela y lo hace comunicable [...] La obra es el lugar del encuentro" (Juan García Ponce).

El Conde Baltasar Klossowski de Rola, mejor conocido como Balthus (1908-2001), fue tildado de pecaminoso por pintar retratos de púberes adormiladas en provocativas y seductoras actitudes. Pero además de ser pintor de Lolitas a plena luz, pintó gatos. Cuando era niño se le pierde su amado Mitsou, a partir de este momento los felinos aparecen en su obra dentro de una atmósfera intimista, poblada de espejos y ninfetas desnudas que se ofrecen a la contemplación sin mirar a nadie, entregadas sólo a sí mismas.

El aturdimiento que produce el goce de los sentidos y la transgresión al orden establecido, son quizá los núcleos fundamentales que se advierten a primera vista en la obra del artista polaco. Sólo dentro de una totalidad de sentido "algo" se abre como "algo", en sus cuadros el cuerpo se manifiesta como una revelación y no sólo como un elemento constitutivo de la persona, sino como la persona misma. Cuerpos que ceden a la sensualidad edificada a partir de sus deseos, aunada a esa animalidad del gato que se presenta como un elemento recursivo. Dice Bataille que "El erotismo es una actividad humana aunque empiece donde el animal acaba, más la animalidad no deja de ser su fundamento, un fundamento que repugna a la humanidad aunque ésta, al mismo tiempo, lo mantenga. La animalidad se mantiene en el erotismo de tal forma, que el término bestialidad está implícito en él. La sexualidad física, siempre asociada al erotismo, es a éste, lo que el cerebro al pensamiento".

La construcción sensitiva y concupiscente que observamos en los lienzos de Balthus, tienen por habitat ese erotismo que surge de los cuerpos y que les permite se aventuren en lo innombrable, persistentemente connotando un deseo dispuesto a recibir su objeto. La sexualidad es lo sobreentendido, el camino de ida y regreso, su sostén. En la obra de Balthus los cuerpos se abren a la continuidad a través de un espacio de sinestesias, sensaciones, goces, instintos y desnudez, siempre en la incitación voluptuosa de la experiencia de la sensualidad y la presencia de un tercero: el gato...

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Nice Blog :)



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Vanessa Soldevilla dijo...

Magda, gracias por la visita, te deje un mensaje en mi espacio. Estaba pensando que a lo mejor el problema de los coments que no se te publicaron en tu anterior post, se deba a un problema con la edición de los coments. Verifica eso en la plantilla de tu blog, a lo mejor se soluciona algo.
Muchas gracias por la visita. Como dije, te visitaré a menudo.
Saludos!
Vanessa

Magda dijo...

Vanesa, no tienes qué agradecer la visita, vi tu comentario en mi correo-e y fui a darte las gracias.

Saludos, y bienvenida.

Santino dijo...

Me parece muy acertado usar el gato como símbolo del erotismo y de la sensualidad. Tan sugerente como siempre, Magda, me descubres a un pintor que desconocía por completo.

Leerte es siempre un auténtico placer. Un saludo.

justecillos dijo...

Felicidades por este recordatorio al gran Balthus.

Armando dijo...

Perdón por utilizar este medio, creo que la respuesta a la consulta no llego, habrá otra dirección a la cual enviartelo?
Saludos Armando

Magda dijo...

El gato es como un voyeur, me parece Santino, ese "mirón" que el erotismo conlleva...

Muchas gracias por tus palabras, y un abrazo para ti.

Magda dijo...

Bienvenido Juestecillos, y gracias.
___________

Armando, si llegó tu información, muchas gracias. Todavía no realizo la operación, por ello disculpa que no te haya contestado, quiero ver si puedo sino para volverte a molestar (espero que si pueda hacerlo).

Muchos saludos.

Héctor Leonel dijo...

Me gusta Balthazar K.
Bueno como otros que han hecho de su arte una visión particular.
H.L.

toshiro dijo...

Fenomenal cuadro.
Ojalá que los gatos comprendieran tanta sensualidad.
Un abrazo.

IHB dijo...

El goce que produce leer tus posts sí que aturde el sentido y transgrede lo establecido. Como dice Juan García Ponce cuando indica que "la obra es lugar del encuentro". Cuando el autor se encuentra cómodo en la obra (adivino a Balthus siendo todos los gatos) el arte revela.

Magda dijo...

Balthus es especial, Héctor. Al igual que Pierre Klossowski, su hermano, pintan magistralmente. Que bueno que te guste.
__________
Querido Toshiro, estoy segura que los gatos lo comprenden, al menos los de Balthus...
__________
Mi querido Iván, muchas gracias.

Armando Ortiz Valencia dijo...

Magda, ¿sabes si existe en México algún lugar donde apreciar la obra de Balthus, algún museo o galeria? ¿O nos tendremos que conformar con las imagenes del internet?

Me fascinó, no lo conocía, pero me ha seducido, debo aceptarlo
Saludos

agustin arenas dijo...

Interesante artículo. Sólo un par de observaciones. A Balthus le enfurecía la interpretación crítica de sus cuadros, así como el hecho de que a un editor poco sensible se le hubiera ocurrido poner uno de los mismos en la tapa de la famosa novela de Nabokov. Balthus jamás pensó, creo yo, que pintaba Lolitas. Y al referirse a sus modelos hablaba más bien de "ángeles". En efecto, las niñas de Balthus se ubican en esa delicada frontera que separa a la inocencia del pecado, en ese territorio ambiguo donde la desnudez es todavía signo de pureza.

Magda dijo...

Asi es, Agustin. Te comento que tengo un video sobre Balthus excelente, en él se ve la vida de Teresa, una de sus modelos, y Balthus jamás la vio como "Lolita", por supuesto. En el video se observa como llega la niña a su casa y la visión de Balthus referente a sus modelos.

Ahora, debemos de tener siempre presente que lo de "lolitas" y el ser acusado de "pornógrafo", es cosa de otros, no de él. Dice García Ponce (en “El modelo y la mirada de Alberto Castro Leñero”, De viejos y nuevos amores, vol. 1) algo muy interesante al respecto: "“El arte puede servirse de cualquier pretexto, todo lo justifica [...] por el hecho de hacernos ver. Y los valores morales o inmorales de su acción no le corresponden sino que son determinados por el espectador".

A muchos artistas (y escritores)les "enfurece" la interpretación de sus obras, pero pues es problema de ellos; además, no pueden evitarla por más que se "enfurezcan". La obra está ahi, frente a nosotros, ya no le pertenece al autor en cuanto es publicada o expuesta, ya es de quien la lee o la contempla.

vo_ruelas dijo...

Me ha gustado mucho éste artículo. Todo lo que tenga que ver con Pierre y Balthus Klossowsky, además de Juan García Ponce es para mí más que bienvenido, incluido su libro "El erotismo perverso de Juan García Ponce..." el cual trae una galería fabulosa de Klimt y que compré hace poco en la Feria del libro, acá en Baja California Sur. Muchas gracias por su trabajo.

Magda Díaz y Morales dijo...

Muchas gracias, Ruelas.

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