8 de abril de 2006

La mujer zurda: Handke

El narrador de la La mujer zurda del autor teatral, narrador, dietarista, periodista y cineasta Peter Handke, nos cuenta la historia de una mujer de treinta años, Marianne, con un hijo de ocho años, Stefan, y casada con Bruno, jefe de ventas de una sucursal que vendía una marca de porcelana conocida en toda Europa. Al iniciar la historia, una noche de invierno, regresaba de Escandinavia después de un viaje de negocios, así que va a buscarlo al aeropuerto y él la invita a cenar a un hotel cercano, después alquilan una habitación ahí mismo para pasar la noche. La mujer (Marianne es nombrada así generalmente, con este sustantivo genérico) se despierta al alba y le expresa a Bruno que quiere regresar a casa. En el camino, de pronto, le dice:

-He tenido de repente una iluminación. Que te vayas de mi lado, que me dejes sola. Sí, es eso: márchate Bruno. Déjame sola.

¿Por qué ella toma esta decisión? Lo sabemos casi al final de la novela, una narración adonde la soledad es el destinador (el que hace hacer) y los personajes sus destinatarios (los que llevan a cabo la acción, el hacer ser): el editor, el chofer del editor, la vendedora, Fransiska (la amiga de la mujer), el actor, el padre de Marianne, y la pareja. El narrador no interviene para explicarnos nada referente a los personajes que pueblan su historia, los deja ser y hacer y sólo nos refiere lo que ve, no lo que piensa o siente de sus actos.

La mujer es semejante a la protagonista de una canción (que da título a la novela) que Marianne escucha una noche estando sola en su cuarto de estar:

Salía con otros de un paso subterraneo.
Comía con otros en un autoservicio.
Esperaba con otros en una lavandería,
pero una vez la vi sola delante de un puesto de periódicos.
Estaba sentada con otros junto a un rectángulo de arena,
pero una vez la vi por la ventana jugando al ajedrez sola.
(...) Pues allí entre los demás te veré sola por fin.
Y tu me verás entre otros mil.
Y por fin iremos el uno al encuentro del otro.
A partir de la ruptura con su esposo así es su vida: sin comunicación con nadie, a pesar de estar con otras personas (hasta con el mismo Bruno), pero los otros personajes también viven esa gran soledad. Desconocemos como era su vida antes de esta separación, sólo se connota un poco a través de una frase que emite mientras se mira al espejo: "-No te has traicionado. ¡Y ya nadie te va a humillar!".

El relato retrata esa individualidad en la que vivimos los seres humanos, el no entendimiento entre personas, el no escucharnos ni comprendernos, la ira que muchas veces provoca el no poder realizar una vida en común con la pareja elegida en determinado momento, las dificultades de sobrevivir en un mundo en el que cada quien piensa en sí mismo y para sí mismo provocando que cada vez se esté más solo, como una isla en medio de la inmensidad del océano.

La novela me gustó, pero me parece mejor La tarde de un escritor.

4 comentarios:

Magda dijo...

Hay una película basada en esta novela.

JoseAngel dijo...

Tentación de la soledad absoluta... es un ingrediente que todos tenemos, sin duda. Ójala no se nos apodere, cuando se nos vaya echando la edad encima, y encontramos menos razones para aguantar a los demás.

diegozúñiga dijo...

Una pregunta ingenua con respecto al post anterior... el Carlos Manzano del que hablas, es el mismo que tradujo al español a Céline??...
Simple curiosidad... después de todo "Viaje al fin de la noche" es de esas novelas que te cambian la vida....
Saludos

Magda dijo...

Ojalá que no sea así, José Ángel.

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