8 de septiembre de 2006

Erotikón (3): Rabelais

En "La aventura amorosa de Panurgo", de Francois Rabelais (1483-1553), se nos cuenta que entre la sociedad parisina había un chico que había adquirido gran reputación, Panurgo. El joven "hacía un desmedido uso de la bragueta que se hizo bordar al estilo romano". Era tan agradable que en todas partes era bien acogido, tanto con las solteras como con las casadas, "por lo que se envaneció mucho y decidió montar a una de las principales damas de París":

-Sería muy útil a toda la república, agradable para vos, honrado para vuestro linaje y necesario para mí, que yo os cubriese y embarazase. Podéis creerlo puesto que la experiencia os lo va a demostrar.

La mujer, muy molesta y además casada, le contesta que es un tonto sin gracia y que no sabe cómo no lo envía en ese momento a que le corten las piernas y los brazos. Panurgo le muestra la bragueta y le expresa: "-No iba a oponerme a que me cortasen las piernas y los brazos con tal de que yaciéramos juntos. Pues mirad que llevo aquí una cosa con la que os daría hasta la médula de los huesos". Después de prodigarle varios piropos, que no sirven para nada porque la mujer sigue negándose, Panurgo se va "sin excesivo desconsuelo". Al otro día, el chico va a la misa adonde sabía que la mujer iba todos los días, se arrodilla junto y le dice que está enamorado de ella, tanto que:

Ya no consigo cagar ni mear. ¿Lo comprendéis? Si me ocurriese algún mal, ¿qué ibais a pensar?

La mujer sigue negándose y esto hace enojar a Panurgo quien le grita: "-¿No os quereis dejar hacer? ¡Pues mierda para vos! No merecéis tanto honor como que yo os monte pero voy hacer que os monten los perros". Y dicho y hecho, el joven va a la caza de una perra en celo, la alimenta toda la noche y muy de mañana la mata, "le arrancó aquello que saben los geománticos helenos y, tras convertirlo en cachos tan menudos como le fue posible, los ocultó en sus ropas, marchándose luego a la iglesia" pues era día de Corpus Christi, y ese día las señoras exhiben sus más lujosas prendas. Así que la señora de la historia llega muy ataviada, y Panurgo le ofrece agua bendita saludándola con mucha cortesía. Después de rezar sus oraciones, Panurgo se le acerca y le derrama en sus ropas, sin que ella lo note, el amasijo que llevaba preparado. No habían pasado ni tres minutos cuando todos los perros que había en la iglesia y sus alrededores, de todos tamaños, pesos y razas, se le subieron a la pobre mujer. Llegó un momento que la rodeaban "seiscientos mil catorce perros con intenciones de poseerla". La señora no tuvo más remedio que retirarse a su casa, pero:

Los perros la seguían y ella se escondió mientras reían las camareras. Pero incluso cuando ya se había ocultado, llegaron hasta su casa perros desde media legua a la redonda y tanto se mearon ante la puerta que formaron un arroyo por el que hubieran podido navegar barcas. Y ese arroyo es el que ahora pasa por Saint-Victor y del cual Gobelin ha sacado su color escarlata a causa de sus virtudes de la orina de los perros, según ha declaradfo el maestro Doribus. Incluso hubiera podido montarse un molino junto al riachuelo, aunque no tan grande como los de Bazacle, en Toulouse.

Moraleja: No hay que asistir a las fiestas de Corpus Christi si se ha rechazado a un joven parisino que ha adquirido tan gran reputación entre solteras y casadas.
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Lobo Antunes ha sido galardonado con el premio literario José Donoso 2006. Enhorabuena.

12 comentarios:

Magda dijo...

Con esta apostilla sobre los relatos de Erotikón acabo de recomendarles esta Antología que ojalá puedan leer. Todos los cuentos que trae son estupendos.

Un abrazo.

Luisa dijo...

Pues muy interesante y recomendable, ciertamente, Magda. Muchas gracias por tus consejos. Son estupendos.
Fíjate que leyendo esta apostilla tuya me estaba acordando -aunque en realidad el tono y la intención sea bien diferentes- de "Las amistades peligrosas". Tanto la novela como la película me encantan y me parecen una muy completa reflexión acerca del erotismo, y también sobre el poder y el dominio, el amor y la lealtad.
Un beso.

Fernando Sarria dijo...

Luisa y yo nos vamos persiguiendo...este me ha parecido muy recomendable para hacer ahora con algun@..pero ciertamente un poco bestia el amigo...abrazos por doquier.

ALICIA ROSELL dijo...

Quedo plenamente convencida, Magda. Este Erotikón se merece una lectura bien detenida. Además, la ventaja de leer libros de cuentos es relajante.
Parece que vuelve la moda de las antologías de relatos cortos y/o cuentos, veo que cada vez se editan y reeditan más. Es un género importante, que no por la brevedad tiene menos categoría que las novelas, y sin desmerecerse unos géneros de otros, claro. (Y lo erótico también cobra auge, según leo)

Ya lo dice el refranero: Lo bueno,si breve, dos veces bueno.
Un abrazo.

Susy dijo...

Gracias por la recomendación Magad, El Erotikon, a modo de relatos eróticos sueltos, son apetecibles casi en cualquier momento de intimidad y, como no, llegada la comunión, humedecerse con la complicidad que, sin duda, buscan.

Un abrazo.

Magda dijo...

Si, concuerdo contigo, Luisa, también me parece que "Amistades peligrosas" es lo que comentas. El tema del erotismo es muy interesante y aunque yo prefiero trabajar mi investigación rumbo a un erotismo más al estilo Bataille, Rilke, Sade, Klossowski, este de Rabelais es excelente, un tanto escatológico y con gran humor. Que tengas un buen fin de se,ama.

Asi es Fernando, "un poco bestia el amigo", vaya que sí.

Lila Magritte dijo...

Está realmente genial... casi puedo ver a esa corte de perros siguiendo a la dama, ladrando su deseo al compás de las campanas de la iglesia.

Me encantó.

Magda dijo...

Un buen refrán, Alicia, "Lo bueno, si breve, dos veces bueno", aunque sin demasiados ;)

Qué bueno que te gustó, Lila.

Alnacif dijo...

Sensacional, para disfrutar y saborear.
Buena apostilla.
Un abrazo.

migratoria dijo...

Sí que, a veces, era bestia 'nuestro' Rabelais. Pero merece el recuerdo.

Me alegro del premio a ANTÓNIO LOBO ANTUNES.

Miguel Sanfeliu dijo...

Una antología interesante. Supiste despertar el interés por ella.
Saludos

Magda dijo...

Y vaya que si, Migratoria, Rabelais parece ser que era, al menos en este cuento, bastante "explícito". Pero bien dices, merece el recuerdo, por supuesto que sí.

Miguel, Alnacif, muchos saludis y gracias.

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