12 de marzo de 2007

Relatan en 600 mosaicos la historia de El Quijote

¿Qué hace un mural de Don Quijote de la Mancha en la entrada de la Facultad de Veterinaria y Zootecnia de la UNAM? La incógnita responde a una extraordinaria historia que pocos conocen y que representa y simboliza la consolidación de dicha facultad.

El mural, realizado en la técnica de Talavera de Puebla, está representado por 600 mosaicos que relatan en secuencia narrativa la obra de Miguel de Cervantes Saavedra y basada en su mayoría en la obra de Gustave Doré, reconocido ilustrador y grabador francés.

LA HISTORIA EN VETERINARIA

Antes, todas las facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México estaban dispersas por la ciudad, Veterinaria estaba en el exconvento de San Jacinto. Esto se mantuvo hasta el momento que se construyó Ciudad Universitaria (UNAM) y la Facultad se instaló ahí, motivo por el cual se cerró el internado y muchos jóvenes se quedaron sin un sitio donde vivir. Lo anterior provocó muchos problemas, pero también el coraje de los alumnos para encontrar una solución. Fue así como se dedicaron a buscar un sitio en donde vivir (para seguir estudiando en la Universidad) y encontraron una granja desocupada en Iztapalapa. "Los chavos empezaron a investigar, y resulta que la granja era de un funcionario poblano que tenía problemas con Hacienda, Fue así como los alumnos fueron y tomaron el lugar", explicó el maestro de genética de la facultad.

Con la ayuda del rector de esa época, el doctor Nabor Carrillo Flores, se buscó llegar a un acuerdo con el presidente de México, Ruiz Cortines, y la granja fue donada a la UNAM. "Ahí los alumnos trabajaban, hacían exámenes, comían y estudiaban; por las mañanas un camión los traía para que tomaran clases", relató el doctor en Medicina Veterinaria. La granja tenía una construcción admirable, pues la distinguía un estilo colonial californiano de los años cuarenta. Contaba con una serie de habitaciones con su baño, que en conjunto formaban una fila, y en cada cuarto había una imagen religiosa. "Tenía una sala espectacular y una cocina espléndida, cubierta de Talavera, todo formado con mosaicos", dijo con emoción el doctor Berruecos, al recordar sus vivencias en este recinto.

A mediados de los ochenta se empezaron a crear escuelas de veterinaria, motivo por el cual la demanda estudiantil disminuyó y las protestas por parte de la gente aumentaron debido a que la granja despedía un olor poco agradable a causa de los animales que ahí habitaban, aunado a estos problemas, la obtención del agua, por la ruptura de los sistemas de Iztapalapa con el terremoto de 1985, era casi imposible. Fue así como en el año de 1988 se decidió cerrarla. "Ese lugar ya no servia como granja, así que se vendió como terreno, pero al venderse resulta que en la parte de atrás, en el jardín, se encontraba el Quijote", declaró el rector de la facultad de ese periodo.

Era bien sabido que al venderse la granja, iba a llegar un tractor para poder construir en el terreno. Por este motivo, el director de aquella época, el doctor Luis Zarco Quintero, decidió rescatar el Quijote para llevarlo a Ciudad Universitaria: "Esta decisión fue tomada por una razón: muchos colegas veterinarios, incluso muchos profesores de la facultad, pudieron estudiar la carrera gracias a que existía la granja. Egresados de la granja deben haber sido más de 200 veterinarios. Históricamente esto es importante. Por esto, bajo esta tónica, se rescató el Quijote", aseguró el doctor Berruecos.

La obra de arte se montó mosaico por mosaico en una rejilla de solera metálica y se llevó a la Facultad el 12 de mayo de 1998, donde hoy día podemos admirarla, todo esto con el fin de representar un monumento de memorias de la comunidad, así como el recuerdo de la forma como se solidificó la carrera de Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

EL DATO MÁS INTERESANTE

El mural fue tomado de los grabados de Gustave Doré y aunque no sabe quien lo pintó, se tiene la referencia de que se hizo en un taller en Puebla, que sin duda se basó en la obra del artista. De los 206 grabados del Quijote de Doré, hasta el momento se han identificado 176 mosaicos, lo que corresponde a 124 grabados, considerando que en algunos casos un grabado sirve para varios mosaicos. Un ejemplo lo encontramos en el mosaico donde aparece Sancho besando a su burro después de recuperarlo. Realizado en la más clara técnica de Talavera de Puebla, los grabados perfectamente bien delineados hacen la inclusión de todos los colores, además de tener una clara definición del tema. En el extremo derecho, fuera del mural, están los retratos de Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra y Sancho Panza, hechos con la misma técnica. Cabe mencionar que debajo de las fotografías hay una cita del libro, así como a un extremo del mural.

Foto: Sergio Ley

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Vía | Noticias. Aquí se ve la imagen.

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