1 de agosto de 2007

Chejov y sus hermanos

Chejov y sus hermanos
Daniel Gascón

Los dos hermanos mayores de Antón Chéjov tenían talento: Alexandr era escritor y Kolia era pintor. Los dos eran alcohólicos, vagos y débiles; Kolia murió muy joven, tuberculoso y lleno de deudas, y tras la muerte de Antón Alexandr publicó unas memorias de infancia en las que hablaba de las palizas de su padre: el texto lo alejó de su familia para siempre. Antón Chéjov, que se convirtió muy joven en el cabeza de familia, quería a sus hermanos, pero siempre tenía que ir detrás de ellos.

1. En diciembre de 1888, Antón Chéjov visitó a su hermano mayor Alexandr en San Petersburgo. Alexandr era viudo, brillante y caótico, y vivía con una antigua novia de Antón, Natalia Ipatieva-Golden. A Antón no le gustó la forma en que Alexandr trataba a Natalia, y le escribió una carta a principios de 1889:

"Me tuve que alejar de ti por culpa de tu horrible y totalmente injustificado tratamiento de Natalia y la cocinera... Un lenguaje nauseabundo, constante y de la peor clase, gritos, reproches, peleas en la comida y en la cena, quejas constantes sobre tu trabajo duro y tu vida condenada... ¿No es eso una expresión de tiranía grosera? Por patética y culpable que sea la mujer, por mucha intimidad que tenga contigo, no tienes derecho a sentarte en su presencia sin pantalones, a estar borracho delante de ella, a usar un lenguaje que no emplean ni los obreros de las fábricas cuando ven mujeres cerca... Ningún marido o amante decente se permitiría hablar con grosería a una mujer sobre meadas o sobre papel higiénico, ni hacer una broma irónica sobre sus relaciones en la cama, ni fisgonear verbalmente en sus órganos sexuales. Ese comportamiento corrompe a una mujer y la distancia del Dios en que cree. Un hombre que respeta a una mujer, que la ama y es bien educado, no aparecerá delante de la criada sin pantalones, gritando con todas sus fuerzas: “¡Katka, trae el cubo de mear!”... Entre la mujer que duerme en sábanas limpias y la mujer que se acuesta en sábanas sucias y se ríe a carcajadas cuando su amante se tira un pedo existe la misma distancia que la que hay entre un salón de recepciones y un bar... No puedes decir impunemente esas obscenidades delante de los niños, o insultar a los criados o decirle con despecho a Natalia: '¡Lárgate y vete al infierno! No voy a mantenerte’ ".
(Según Donald Rayfield, la relación mejoró, y Natalia siempre se lo agradeció a Antón.)

2. En esta carta a Kolia le reprochaba que no pagara sus deudas:

"Eres amable hasta lo empalagoso, magnánimo, desinteresado, compartirías tu última moneda, eres sincero; no conoces la envidia ni el odio, eres sencillo, compadeces a las personas y los animales, no eres rencoroso ni vengativo, eres confiado... El Cielo te ha dotado con lo que otros no tienen... en la Tierra sólo hay un artista cada dos millones de personas... Sólo tienes un defecto. En él residen tus falsas excusas, tu dolor y tu inflamación en las tripas. Se trata de tu extremada falta de buenos modales... La carne de clase baja, educada con palizas, bodegas de vino y espectáculos de caridad. Es difícil, tremendamente difícil, superarlo.

En mi opinión, la gente bien educada debe satisfacer las siguientes condiciones:

1) Respetan la personalidad humana y son siempre considerados, amables, educados y dóciles...
2) ... No pueden dormir... si tienen que pagar por sus hermanos estudiantes, o que comprar ropa para su madre...
3) Respetan la propiedad ajena y por tanto pagan sus deudas (...)
8) Desarrollan un sentido artístico. No puede irse a dormir vestidos, mirar grietas llenas de chinches en la pared, respirar aire viciado, caminar sobre suelos cubiertos de escupitajos, comer en una vieja lata para velas. Intentan con todas sus fuerzas domesticar y ennoblecer el instinto sexual... De una mujer no necesitan la cama, ni el sudor equino, ni los sonidos de la micción, ni una mente que se expresa en el arte de engañarte con embarazos falsos y mentiras sin fin. Ellos, especialmente los artistas, necesitan frescura, elegancia, humanidad, la capacidad de ser una madre, no un agujero... No engullen vodka, ni olfatean armarios, porque saben que no son cerdos. Sólo beben cuando pueden, en la ocasión adecuada... Ven a casa con nosotros, rompe la jarra de vodka, y túmbate y lee... aunque sólo sea a Turguéniev, al que no has leído.

Tienes que perder tu puta vanidad, porque ya no eres un crío. ¡Pronto tendrás treinta años! ¡Ya es hora!

Estoy esperando... Todos estamos esperando".

3 comentarios:

jio dijo...

se lo leí a dani en su momento :D
besico!

Magda dijo...

Yo igual, Jio, pero no habia tenido un tiempito para comentárselo, cuando lo hice pensé en ponerlo aquí. La familia de Chejov, empezando por el padre (antes de morir), fue una "carga" bastante pesada para el escritor, no se como pudo con tanto, hasta su salud se vio afectada.

orlando dijo...

no necesitó enemigos, los tenía en casa.

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