3 de octubre de 2007

Un relato policíaco: Imre Kertész

Imre Kertész, Un relato policíaco, Trad., Adan Kovacsics (1) (Barcelona: Acantilado, 2007)

No se si a muchos suceda lo que a mi con determinados autores y su literatura. Tener esa sensación de que aunque sean escritores galardonados con el nobel los vamos a poder encontrar un día en la calle, en un café, en una reunión, y que vamos a poder hablar con ellos aunque no se sepa húngaro ni alemán. Es como estar enamorada de alguien a quien sólo llegas a través de lo que escribe, de las entrevistas que le hacen, de ver sus fotografías donde no miras, ni te interesa, qué edad tiene o si es guapo o no, sólo percibes esa inteligencia y ternura que emana en una sonrisa o en su mirada. Se que es una tontería y voy a parecer adolescente, pero cuando en la tercera hoja de Liquidación leí: "Para Magda", me gustó más mi nombre. Así se llama su esposa, una mujer encantadora como podrán ver en la imagen.

La profunda admiración que siento por la escritura de Imre Kertész, logra conmoverme por todo lo que él hace y escribe. Recuerdo que cuando estuve en Budapest busqué ese parque que se describe en Sin destino, cuando el jovencito György Köves regresa a la ciudad después de estar, y casi morir, en Auschwitz-Birkenau. Se sienta en una banca a platicar con un periodista que lo ve y quiere que cuente lo que ha pasado en ese lugar. Pasé por varios parques, y en cada uno pensaba: "éste debe de ser"...

Si tienen tiempo lean este artículo y vean las fotografías que hay en cada apartado (son 7 en total). No se, pero quizás un día lo voy a conocer. Los sueños, sueños son, dice el poeta.

Al iniciar la lectura de esta breve novela, Kertész nos aclara en el Prólogo que Un relato policíaco nace como una especie de relleno, para la publicación de otra novela:

A principios de la primavera de 1976 acabé mi novela El buscador de huellas y la entregué, como correspondía, a una editorial del Estado. Difícilmente podía obrar de otra manera, puesto que en la Hungría de aquel entonces sólo existían las editoriales de Estado. Las dos editoriales especializadas, por así decirlo, en "prosa húngara contemporánea" se distinguían a mis ojos por el hecho de que una rechazó mi novela Sin destino y la otra, en cambio, la publicó. Me dirigí, evidentemente, a la segunda (...) El director había leído El buscador de huellas y le gustaría publicarlo si fuera más extenso, dijo. Entonces recordé Un relato policíaco. Era una vieja y fugaz idea mía, con la que había jugueteado y que luego olvidé, mientras escribía Sin destino. ¿Cómo se podía publicar, en una dictadura que llegó al poder por medios ilegales? Decidí no renunciar a la trama "escalofriante", pero sí trasladar el escenario de la narración a un país sudamericano imaginario. Y así fue como se publicó.

El primer narrador de la novela es el abogado de oficio de Antonio Rojas Martens, el segundo narrador-personaje y quien nos cuenta toda la historia a través de un manuscrito que entrega al abogado y éste a nosotros los lectores. Rojas Martens está en la cárcel y próximo a presentarse "ante los jueces del nuevo régimen". Su defensor consigue que le den permiso para escribir "sobre el hecho de haber comprendido la lógica".

Rojas Martens es un miembro de la policía secreta y va a ser ejecutado. En este manuscrito plasma toda su experiencia en el Cuerpo, pertenecía al grupo de Díaz (al que en el aquí y ahora de la narración buscan en vano), su jefe, un tipo astuto, hábil y sin temor a nada. El "caso Salinas" que investigan, sirve de fondo al narrador para mostrarnos lo duro que es vivir en una dictadura ya sea siendo uno más del pueblo o formando parte de las mismas autoridades. En las dictaduras a veces no importa que se sea inocente para ser acribillado, basta con que así lo decida alguien que no quiere que se conozca que seres inocentes han sido sus más grandes víctimas.

(1) "Adan Kovacsics es gran parte de las letras húngaras contemporáneas: Imre Kertész, György Konrád, Péter Nádas, László Földényi, László Krasznahorkai, Ádám Bodor y Attila Bartis. Y la lista no es completa. Aquí una entrevista al traductor de Kertész, y podemos conocer también su casa.

15 comentarios:

malvisto dijo...

Magda es inevitable no querer tomar un copilla, o un cafecito en la misma mesa con alguien a quien uno admira.
En mi caso me gustaría llamarle por teléfono para hacerle la invitación formal.
abrazos

Carmen dijo...

Hola Magda: Me gustó mucho tu entrada sobre Literatura y cosmética, tanto que por eso la copie y la publique en mi blog, tal vez debí pedirte permiso primero, perdón. Y al leer los comentarios fue que me fui con la finta que un amigo te había mandado ese artículo. Y pues no nos conocemos, simplemente entro a esta tu casa en donde siempre salgo con buen sabor de boca. En ocasiones anteriores te he dejado pequeños comentarios. Y pues ojalá cuando nos conozcamos no suceda lo del artículo.

Un abrazo.

Apostillas literarias dijo...

Seguro así debe de ser, Malvisto.
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Carmen, puedes tomar lo que quieras, tiene la referencia, muchas gracias. Te preguntaba si nos conocíamos porque por un momento me pareció. Y no te preocupes, cualquiera puede confundirse, a mi me ha sucedido.

Palimp dijo...

Intentaré buscarlo porque me parece muy interesante. Si lo edita Acantilado y tú lo recomiendas, imposible que no sea bueno.

Apostillas literarias dijo...

Kertész es el mejor escritor vivo que hay, Palimp, es extraordinario. Si de casualidad no has leído 'Sin destino', te recomiendo que lo hagas, te va a fascinar.
Que excelentes ediciones hace Acantilado, tienes toda la razón.

SONIA dijo...

Este no lo he leído pero lo apunto. El fin de semana leí "Dossier K". Lo tenía para después del tercer volumen de la trilogía de Marías, pero pensé que debía leerlo antes porque el de Marías es muy extenso y los libros delgados queman sobre mi mesa cuando estoy leyendo uno más voluminioso.

Un abrazo.

Anna dijo...

Hay un dicho, muy cierto, en el mundo de la radio, aplicable cien por cien a la literatura también: "si la voz del locutor te enamora, no te pases por la emisora" ( je ).
Pero yo estoy convencida de que hay excepciones ;-)

Hala, otro que me apunto, creo que voy a dejar de visitar bitácoras libreras, ejem.

entrenomadas dijo...

Me tomo nota ahora mismo.
Creo que voy a pedir un permiso especial para LECTURA, a ver si me lo dan.

Besos,

CEci dijo...

Me ha encantado tu reseña, Magda. Me apunto el título. De Kertész hasta ahora sólo he leído "Sin destino", impresionante. Tengo "Liquidación" en la estantería desde hace un par de años esperando un momento adecuado.
Un abrazo

juan carlos dijo...

Precisamente me estoy releyendo Sin destino. Lo tenía pendiente de comentar en Octaedro, así que he preferido releerlo para tenerlo más fresco. Me gusta mucho Kertesz, así que me apunto también este. La clave policíaca me ha vuelto a interesar de nuevo, con la lectura de Henning Mankell, así que me viene muy bien tu recomendación.

Apostillas literarias dijo...

Sonia, tengo enormes deseos de leer Dossier K, aun no lo he comprado. Debe de estar excelente, que bueno que lo leiste.
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Anna, no conocía ese refrán, es muy simpático y sabio, porque es verdad, siempre se dice que es preferible no conocer a los escritores (o artistas en general), se pierde el misterio. Mientras el deseo se mantiene, dice Bataille, el deseo está vivo. Cuando el deseo se colma, se acaba el deseo. Así que si yo me lo encuentro, sólo lo miraré de lejos ;)

Apostillas literarias dijo...

Gracias, Ceci.
Impresionante, asi es 'Sin destino', esa manera de narrar tan objetiva, escenas que dejan sin parpadear, como cuando habla de que los zapatos se le pegaban a los pies o cuando dice que se veía al espejo y ya era un viejo cuando sólo tenía 16 o 17 años. Toda la novela, cada renglón, cada palabra, cada frase, es de un nobel de verdad.

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Juan Carlos, Henning Mankell es otro de mis amores, me fascina. Aunque Kertész es el más grande.
Me encantará conocer tu opinión sobre 'Sin destino', ojalá que sea pronto.

Palimp dijo...

Ya tengo Sin Destino y éste. Gracias por la recomendación.

Diana L. Caffaratti dijo...

Hola Magda:
casualmente ayer, en una de mis clases, un alumno me preguntó sobre autores que relaten ficción y realidades sobre la segunda guerra mundial, el hitlerismo, y temas similares.
Confieso que no es una temática literaria que busco, aunque muchos de los libros que he leído se ambientan en la época.
Creo que la apostilla actual me da una respuesta, más aún redirigiéndome al artículo dedicado al escritor.
Podré entonces, dar un hilo a mi alumno.
Gracias.
Te espero en mi casa, con interés.

Apostillas literarias dijo...

Y qué mejor que tus estudiantes lean a tan buen escritor, Diana.

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