3 de enero de 2008

Las mil y una noches o Las muchas noches

En muchos periódicos salió la misma nota:

El arabista René R.Khawam dedicó 20 años de su vida a devolver a Las mil y unas noches, que en realidad se llama Las muchas noches, a su estado original, en el que sobran, entre otros, Aladino y Simbad el Marino, y faltan la crítica a la teocracia islámica, vino, mujeres decididas y lascivia. En la nueva edición, que acaba de publicar en España Edhasa, Khawam deja las cosas meridianamente claras a pesar de la dificultad que supuso limpiar los relatos de aportaciones espurias, impregnadas del orientalismo que tanto se llevó en Europa entre los siglos XVIII y XIX, y quitarles azúcar para devolver su esencia a esta agitadora obra maestra donde las haya.

Diga lo que diga la mitología occidental, Las mil y una noches no es la recopilación de los cuentos que Sherezade le contaba a su sanguinario marido, el sultán Shahriyar, para distraerle de su costumbre de cortar la cabeza a cada mujer con la que se casaba a la mañana siguiente de la boda, aunque sí pueda servir como marco para el desarrollo del conjunto de la obra. Sherezade protagoniza sólo el primer relato y no es la narradora de todos los cuentos que se recogen en la versión que llega a Francia en el siglo XVII. Será en el siglo XIX cuando empiecen a incorporarse los relatos disney, es decir Simbad el Marino, Aladino, Ali Babá y los 40 ladrones, unas historias demasiado maravillosas para que peguen con las demás.

Todo esto lo comenta el responsable de la traducción al castellano de la edición de Khawam, Gregorio Cantera. Luego entonces: Ni el nombre del libro era el nombre, ni la narradora supuesta de los relatos era la narradora, "diga lo que diga la mitología occidental". Lo que me gustaría saber, es por qué la mitología occidental no sólo inventó y mintió al respecto, sino cambió la historia de un libro tan importante: "Son relatos que proceden de la tradición oral nacida en muy distintos sitios pero que cristalizaron por escrito en el siglo XIII gracias a Boulaq, precisamente en la ciudad-oasis de Kashgar, uno de los bastiones de la Ruta de la Seda, situada en el desierto de Taktodo".

Este tipo de situaciones han pasado desde siempre en la literatura y en la historia. ¿Según la conveniencia se escriben las cosas sin importar los resultados? Todos los estudios críticos sobre Las mil y una noches tendrán un parte aguas.

14 comentarios:

39escalones dijo...

Vaya sorpresa, no tenía ni idea. Supongo que se debería a problemas de censura, o bien porque determinadas historias y no otras hablaran de cosas inconvenientes, porque fueran demasiado críticos, o incluso por lo contrario, porque pudieran dar una imagen del islam y de la cultura islámica tan atrayente que temieran el transfuguismo hacia otra religión... Curioso asunto.
Abrazos

Leandro dijo...

No hay mucha novedad en todo esto. Sin ir más lejos, Borges contaba estas cosas en "Los traductores de las Mil y Una Noches", en 1935.

Apostillas literarias dijo...

Esto de la traducción, Alfredo, está lleno de referencias erroneas o compuestas. Quizá en "Las mil y una noches" mucho tenga que ver que fueron transmitidas en forma oral y esto se presta a muchos acomodos. Pero esto quizá lo sabíamos, se ha dicho muchísimo sobre este libro y sus adquisiciones y diversidad de traducciones, pero parece ser que este texto de Khawam trae consigo cosas que ignorábamos totalmente. Habrá que leerlo.

Hugo dijo...

vamos, somos amantes de la literatura y sabemos que el texto está antes que la verdad. Qué puede importarnos que los cuentos no sean en realidad como los ha formateado Occidente. Qué si no tienen el brillo y la fantasía de los agregados? Agregados o espúrios, el hecho es que son maravillosos y funcionan, y seguirán encandilando a niños y jóvenes. La edición nueva les gustará a los especialistas y críticos, pero a quién más? Déjenem a mí con Sherezade, los cuarenta ladrones y la lámpara maravillosa!

malvisto dijo...

¿Es decir que después de tanto tiempo nos toca volver a descubrir ese libro gigante, enorme, misterioso...? Sabía lo fragmentado que habia llegado al español: ignoraba que sobraban las lindas repriducciones de Simbad, Ali Baba... qué sorpresa.

alba alpha dijo...

Dos versiones, no creo que una elimine a la otra, esto ha sucedido con muchos libros empezando por la Biblia, leeremos, compararemos, habrá quién se decida por una u otra y seguramente habremos quienes complementaremos.
abrazos
Alba

Juan Murillo dijo...

Me pregunto si la biblia será un caso semejante, o peor.

Ricardo Vigueras dijo...

Miedo me da echarle el diente a estas Mil Noches sin Sherezade. Ya no soy un jovencito iconoclasta, me quedo con la versión antigua. Como asentó John Ford en El hombre que mató a Liberty Valance: "Print the legend!!"

Un saludote

Palimp dijo...

Opino lo que Leandro; hace poco volví a leer su interesante artículo, que nos hace dudar de si una versión más auténtica tiene por qué ser la mejor versión.

Recaredo Veredas dijo...

¿Has escrito una reseña o un relato a lo Borges? Si la primera opción es la correcta, resulta más o menos sorprendente. Todas las grandes obras de la antiguedad sufrieron mutilaciones y ediciones arbitrarias. Por ejemplo La Biblia. Saludos.

Apostillas literarias dijo...

Coincido en algunos puntos con ustedes. Por ejemplo, es cierto que una versión más auténtica no tiene por qué ser la mejor versión. O que en esto no hay alguna novedad, lo contaba Borges y muchos otros más, por eso comento arriba que "Este tipo de situaciones han pasado desde siempre en la literatura y en la historia". Pero considero, que el que así sea no deja de ser chocoso y cansado.

Y Hugo, a mi si me importa que no sea como es y que sea como a occidente se le ocurrió hacerlo.

entrenomadas dijo...

Para mí ha sido una sorpresa, pero para mi madre que ha leído el post aun más.
Creo que tienes razón al apuntar la tradición oral como motivo para ello, aunque lo que comenta Alfredo también me parece razonable.
Magada, coincido contigo en que da rabia que las cosas sean como las inventa occidente, simplemente no es justo. A mí también me importa


Marta

Apostillas literarias dijo...

¿Verdad, Marta? por supuesto que importa.

Oye, que haya leido tu mami el post me pone una sonrisa :-) Un beso para ella, y por favor dale las gracias. Qué gusto.

Fernando dijo...

También puede ser que en otras épocas no se tenía tanto respeto por la integridad de las tradiciones y las historias se alteraban en atención a los gustos o convenciones sociales imperantes (esto me suena... ¿no lo llamaríamos hoy bestseller quizás?).
El famoso orientalismo del XVIII cometió bastantes atropellos contra las tradiciones verdaderas en aras de dicha moda y para que resultara más atractiva a las clases pudientes de la época.
En cualquier caso, tampoco yo sabía esta verdad de Las muchas noches.

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