3 de marzo de 2008

Sólo para literatos

No estoy muy convencida de que lo que dice esta nota sea totalmente cierto, aunque desafortunadamente conlleva buena cantidad de verdad. Si bien es realidad que se venden mucho las biografías que "muestran sin tapujos o escudriñan en paños menores, con maliciosa delectación, la identidad de señoras y señores que lucen pátina de respetables o que habitualmente aparecen remojados en prestigioso almidón".

¿Será que esto le gana la partida a la narrativa de ficción? ¿a la literatura? Ante ello, dice la nota "Solo para literatos" de Norberto Firpo (La nación, 1.03.08): "la recomendación que formuló el licenciado Macondo Peribáñez en el transcurso de su disertación en la peña literaria El epitalamio no pudo ser más atinada: “No sean chitrulos –generalizó–: dedíquense a escribir biografías no autorizadas y sepan que cuanto más escandalosas resulten, más beneficios económicos habrán de cosechar. Y, además, tengan esto en cuenta: para nada importará si están bien o mal redactadas, si es cierto o falso lo que cuentan”. Los libreros opinan que la situación es preocupante, miren:

El consejo de Peribáñez hace buenas migas con datos recientes, provistos por importantes libreros: la chismografía frívola y la intimidad de gente notoria y más o menos farandulera le gana la partida a la narrativa de ficción e incluso a los manuales de autoayuda, otrora imbatibles. “¿Quién hubiera dicho que Claves secretas para soportar a un marido gaznápiro ya no figure primero en la lista de best-sellers y haya debido resignar ese privilegio a manos de Jadeos de necesidad y urgencia?”, se preguntó Peribáñez, todavía un poco perplejo.

El fenómeno no es nuevo y sus efectos se perciben en casi todo el mundo: cada vez más público lector encuentra regocijo en las biografías pimentosas y mistongas, esas que muestran sin tapujos o escudriñan en paños menores, con maliciosa delectación, la identidad de señoras y señores que lucen pátina de respetables o que habitualmente aparecen remojados en prestigioso almidón. Sobre Lady Di, princesa de Gales, muerta en París en un accidente de auto, en 1997, se escribieron no menos de quince libros, dos de los cuales hicieron que Paul Burrell, hasta entonces su mayordomo, se convirtiese en multimillonario. Hay por lo menos cuatro libros que retratan a Hillary Clinton y que prestan diferente interpretación a su frase “Hay cosas mucho peores que la infidelidad de un marido”. El libro actualmente más vendido en España es Juan Carlos y Sofía, retrato de un matrimonio, de Jaime Peñafiel, en el que la reina aparece diciéndole esto al rey: “Odiame, pero jódete, porque no te puedes divorciar”.

“En fin, la lista es larga y acabaría demostrando lo que ya es evidente: que la literatura dio vertiginoso vuelco. Háganme caso –insistió Peribáñez–. Escriban biografías apócrifas, ofrezcan indiscreto deleite a lectores que ya no son de Corín Tellado ni de Emilio Salgari, y sigan el ejemplo de Shakespeare: ganen fortunas adulterando verdades e historias, sirviéndose de ellas sólo a medias”.

¿A qué se deberá? ¿A malos educadores? ¿a falta de educación lectora en las familias? ¿a que vivimos en una época donde la tecnología se impone por sobre todo? ¿a que sólo existe el interés por tener dinero y lo demás no es importante? ¿la literatura realmente ha dado vertiginoso vuelco?

El temor es, entre otros, que si cada día se lee menos literatura y más chismografía o, al menos, gusta más la segunda y se vende más ¿cuáles serán las consecuencias que esto traerá para nuestras futuras generaciones?

19 comentarios:

Baakanit dijo...

No hay por qué temer. Son dos géneros que no se mezclan. Totalmente distintos. Cada uno tiene sus seguidores. Siempre exisitirán los Bestsellers, y los libros de literatura.

Lamentablemente el que quiera conseguir dinero fácil optara por usar la "fórmula" del éxito.

Saludos

Apostillas literarias dijo...

No creo que se trate de que los géneros se mezclen, Baakanit, esto no puede suceder, justamente.

La nota lo que señala, en mi opinión, es la opinión conocedora de quienes venden libros y que constatan que la chismografía vende mucho más que la literatura, la narrativa. Esto trae implícito muchas cosas: el nivel que tenemos como lectores, el desplazamiento de la literatura, el mercado, los escritores y su tarea, hacia donde vamos como sociedad sin una preparación humanística, qué harán las futuras generaciones si ahora sus padres tienen ese nivel lector, y etc., etc.

Creo que sí es de preocupar.

39escalones dijo...

Sí, yo creo que siempre existirán ambos, pero sólo se leerá el segundo. En el cine pasa lo mismo. Películas que no llegan a la mayor parte de los lugares y que la mayor parte del público no tiene siquiera la oportunidad de decidir si quiere o no verlas porque nadie las ofrece. Y encima quieren limitar la piratería para quien no tenga oportunidad de verla, tampoco te permiten conseguirla.
Todo se mueve hacia que lo único que sobreviva, lo único que conozcamos, sean los objetos de consumo.
Un abrazo.

CEci dijo...

Querida Magda, hacía ya un tiempo que no comentaba por aquí, aunque te he seguido leyendo. No sé si has leído ya la magnífica "Sale el espectro" de Philip Roth, recientemente publicada en español. En ella realiza una encarnizada crítica al reduccionismo biográfico, al afán por desvelar secretos del "nuevo periodismo cultural". Por otro lado, hace un par de semanas se publicó en el Babelia de El País una nota de Benjamín Prado titulada "Libros Venganza", acerca de las biografías que han tenido que sufrir autores como Salinger u Octavio Paz.
Un abrazo

Palimp dijo...

Creo que es una moda pasajera pero ¿Realmente hay tanta diferencia entre un best seller al uso, tipo código da vinci, y estas biografías?

Literatura no hay en ninguna de las dos.

elenaberenice dijo...

"¿cuáles serán las consecuencias que esto traerá para nuestras futuras generaciones?"


Se me antojan trágicas...

Pero la sociedad ya se baña en la ignorancia, pataleando la cultura y al mismísimo diccionario...

Baakanit dijo...

"Son dos géneros que no se mezclan."

Esto lo dije desde el punto de vista de los lectores. Un lector de literatura, que ame la literatura, no será atraído por las Biografías y se olvidará por completo de la literatura. (El agua y el aceite.) Ambos géneros pueden fácilmente coexistir.

Estoy cien por ciento de acuerdo con tu opinión Magda.

Los bestsellers siempre han existido, y el ser humano ha buscado la forma de mantener la literatura viva. La gente que disfruta de la buena literatura siempre ha sido una minoría. Creo que hay esperanza.

Hilvanes Y Retales dijo...

Desde que comenzó a aflorar determinado tipo de literatura que se ha visto no solo como normal, sino que hasta ha sido aplaudida, ya sean los códigos o los libros del cómo o los libros de como afrontar la treintena, la cuarenta, etc, etc... creo hasta que puede desaparecer la literatura. Seré pesimista, pero veo cierto descafeinamiento en estos momentos y parece que tienen a agravarse. Hay un gran sector que quiere lo cómodo y por extraño que nos parezca lo cómodo se asocia al chismorreo.

Yo también creo que es de preocuparse.

Hilvanes y Retales dijo...

Al hilo de tu post, Magda, recupero un artículo de prensa. Es bastante revelador.

El Viajero Solitario dijo...

No sé si es preocupante o no, el hecho es que no es nuevo: lo comercial rara vez coincide con lo que tiene calidad. Y no ocurre sólo con la literatura: también con el cine, la música, la pintura...

La mayoría prefiere un producto de consumo rápido, que no haga pensar, o la minoría impome ese producto a la mayoría para que no piense.

En cualquier caso, la prolifereción de ese tipo de "biografías" que comentas no pone en peligro a la buena literatura, que nunca ha sido comercial (perdón, me repito), siempre ha permanecido al margen (y qué remedio).

No obstante, sí resulta cuanto menos desconcertante que tanta gente se deje adormecer por todo ese tipo de producto de consumo rápido.

Rocio dijo...

Hola Magda..
Pues sí que es preocupante lo que planteas, se nota desde una perspectiva de alguien que adora los libros y los promueve. Pero creo que esto ya es tema muy viejo (pero no perecedero pues sigue siendo muy actual, para muestra tu artículo), ya que desde que yo era estudiante veía estos fenómenos de la inmediatez del bestseller y la polilla del chisme barato y sin razón. Somos una sociedad mórbida, cerrada y llena de defectos. El libro, la buena literatura, debería impedir que lo amorfo y la locura propagandística llegue a nuestras casas.

Apostillas literarias dijo...

Existirán siempre ambos, de acuerdo contigo Alfredo, aunque uno sea literatura y el otro sea libros de chismes que tanto gustan. Y muy cierto, en el cine sucede igual. Lo consumista es lo que impera porque es lo que deja mucho dinero. De ahi que se piense que estamos ante don dinero como un rey, el rey que mueve al mundo...
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Es cierto, Ceci, hacía meses que no te veia por aqui, gusto en saludarte. El articulo de El pais si lo lei, la novela de Roth, todavía no, la crítica la ha recibido con buenos ojos, que bueno.
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No hay diferencia, Palimp, y mira las ventas que han tenido las dos, aunque no sean literatura. De ahi que hace pensar la recomendación que formuló el licenciado Macondo Peribáñez, si solo de ganar dinero se trata.

Apostillas literarias dijo...

Tocas un punto que me parece esencial, Elena, lo que estamos legando a las nuevas generaciones. Todo esto no es nuevo, no es una moda, al contrario, se ha ido haciendo cada vez más grave. Es una pena.
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Ojalá que las cosas vayan cambiando, Baakanit.
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También yo soy pesimista, HyR, veo el panorama no muy positivo. Hasta los estudiantes de letras les da flojera leer literatura, prefieren leer la vida de tal artista o tal político. De pensarse realmente.

Apostillas literarias dijo...

Y además de lo que comentas, Viajero, hay que pensar que los escritores necesitan comer, y si sus obras literarias no venden o venden poco, pueden terminar escribiendo lo que recomienda el licenciado Macondo Peribáñez, tan solo para sobrevivir o dedicarse a otra cosa. Hay que detenerse en esto, me parece que la tienen dificil.
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Asi es Rocío, esto no es nada nuevo, la cuestión es que se ha ido complicando. De ahi que vemos a tantos escritores buscando a ver quien les publica, mientras los que no escriben literatura y si chismografía, se hacen millonarios. Que panorama gris tenemos frente a nosotros.

baakanit dijo...

Está sobre nuestros hombros amiga lograr el cambio, mantenerla viva. Posts como estos nos mantienen alerta. ;)

Ciao

FRAC dijo...

Preocupante, sí. Pero yo no soy pesimista al respecto. O por lo menos no del todo. Se van sucediendo épocas de esplendor y de miseria.
Nunca como en la actualidad la información estaba al alcance de cualquiera. Basta un clic y aparecen textos de toda índole en la pantalla.
Cuesta imaginar que la literatura pueda perder algún día su papel de referencia. Porque a la larga un buen texto es definitivo y sobrevive a infinidad de textos malos por simple proceso de sedimentación.
El ruido va por un lado y la música por otro.

C. Martín dijo...

Yo no soy tan pesimista. Creo en la evolución de la gente, de alguna gente al menos. Siempre me parecerá positivo que la gente lea lo que sea, al menos ya ha empezado que yo creo que es lo difícil. A poco que se sea inquieto de mente, uno se acaba cansando de leer lo mismo siempre.
Sí creo que existe un nivel de saturación, y entonces se busca otra cosa, un libro que te recomiendan, una peli diferente.
Pero eso ocurre cuando se tiene el hábito de leer adquirido de la forma que sea.

El vaso medio lleno :-)

Fernando dijo...

Valle-Inclán colocó a los héroes clásicos ante espejos cóncavos y convexos para llegar al esperpento. Creo que lo mismo han realizado algunos mercaderes-editores en la actualidad: han colocado a Shakespeare y a Cervantes ante esos espejos y el resultado es chismografía (e incluso codigosdavincis) abundante y muy atractiva para grandes sectores de población.
¿El futuro? Muy incierto.
Un abrazo.

Apostillas literarias dijo...

Frac, Carmen, la cuestión, me parece, no es tanto que la literatura pierda su referencia, sino que la chismografía deja más a los escritores que escribir narrativa.

Un buen texto cierto, sobrevive, pero lo leen un millón de personas, por decir algo. Un texto panfletario y chismoso, lo leen cien millones. Así la diferencia.

Pero me voy a contagiar de su optimismo, me gusta más.
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Fernando, desafortunadamente sí, el futuro es incierto...

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