29 de abril de 2008

"Por una autocrítica literaria"

No conozco personalmente a Heriberto Yepez, pero leo cada semana su columna en el suplemento cultural Laberinto del periódico Milenio. Esta vez he quedado sumamente sorprendida, seguramente es una broma o tal vez una ironía, no lo se. Mientras intento constatarlo, pongo a la consideración de ustedes su texto de este 25 de abril:

"Por una autocrítica literaria"

¿Debe forzosamente existir la crítica? No. Si hay críticos es porque ya no hay verdaderos escritores.

Crítico, narrador y poeta deben ser uno mismo.

El crítico es un escritor (muy inteligente) que quería ser creador. Pero —debido a ajeno consejo o clandestino temor— abortó la creación directa. Y aprovechó su gran facilidad para inteligir lo ajeno. Esto es lo que los críticos no quieren que sepamos.

¡Ningún niño quiere ser crítico! La crítica es decisión tardía. Una renuncia.

Muchas veces fue la mejor decisión que pudo tomarse.

No perdamos de vista: el miedo es el núcleo de la crítica.

Esa claudicación lleva al crítico a reelegir a los grandes creadores —aquellos que lograron lo que él quiso— y acusar a sus coetáneos que se aventuraron a continuar lo que él abandonó, para sentirme más seguro, cobijado en el arte de comentar objetos externos.

Pero ésta es (apenas) la tercera parte de por qué existe la crítica.

Otra tercera parte se debe a que los creadores dejaron de autopercibir. Mientras el crítico no puede crear, el escritor común no consigue ver sus propios aciertos y errores. Necesita la crítica externa: anteojos perdidos, visión suplementaria.

Los críticos literarios surgen cuando los literatos ya no son autocríticos.

Uno dice entenderlo todo. Otro crea, ¡pero no entiende cómo! Mitad y mitad de una desmedrada figura.

Los críticos han renunciado a la creación, y el pensamiento que ya no ejercen sobre su creación la dirigen excesivamente a otros. Exigen narrar, poetizar o pensar lo que ¡en realidad debieran intentar ellos!

Los críticos se proyectan. Pero lejos están de comprenderlo: su mirada está volcada fuera de sí mismos. La crítica es acedia.

Y a los escritores ni siquiera se les ocurre que el siguiente paso de su oficio es desarrollar una autocrítica literaria.

No sólo nuevas preceptivas o psicopoéticas sino una disciplina que fuera y dentro del texto creativo exploren qué es escribir.

La autocrítica literaria será parte de alguna venidera vanguardia.

Ahora, sólo un neologismo, es decir, una antipatía.

Pero no tengo ninguna duda: la autocrítica literaria será la siguiente revolución de la escritura.

Y la tercera responsable de la existencia de la crítica son los lectores. A ellos es a quienes realmente dirijo esta locura.

Detestables lectores: los escritores son pensadores que han perdido visión. Los críticos, pensadores sin total poder creativo. Y ustedes ¡pasivos consumidores de este par de engendros!

Unan estas dos mitades. Formen, por fin, un escritor íntegro.

Así la crítica literaria no ejercerá más su autoritarismo y la creación en sí misma será autocrítica. Y para que esto ocurra se necesita que desaparezcan ustedes, los lectores.

Y comience la labor para construir a los creadores completos del porvenir.

19 comentarios:

Mega dijo...

¡¡¡¡!!!!

Se levantaría con mal pie...

Un abrazo,

Luisa Miñana dijo...

Voy tan malamente con el tiempo... que aprovecho varios posts cuando vengo a esta casa, ahora renovada. SE la ve muy bien, aunque ya sabes que tu decoración "de siempre" me resulta muy entrañable y amigable.

Me interesó la afirmación de Kafka, aunque no sé si estoy muy de acuerdo. Creo que bajo el término "celos" hay que deslindar diferentes emociones, de muy distinta urdimbre entre hombres y mujeres. No es una mera cuestión de celos, creo yo.

En cuanto al problema de mr Hyde y mr Jekyll en el hombre/creador, fíjate a mi si me suele interesar conocer la personalidad del tipo. Luego, en cuanto a la valoración de su arte, intento no considerarla como valor. Pero sí como factor. Creo que hay muchas cosas que se explican de forma más simple de lo que habitualmente hace la crítica de cualquier tipo. Esas razones a vece se esconden en la vida diaria del artista, creo que más veces de lo que nos pensamos. Lo cual no quiere decir que el artista "no teoricé, ni piense", claro.

Y este último post, sí que me desconcierta. Como bien dices parece una "boutade", porque aunque hay algunos términos de sus proposiciones que pueden considerarse para la reflexión, las conclusiones que establece no parecen tener otra finalidad que la provocación. Vale.

Un beso fuerte

María dijo...

Hola Magda.

Hace mucho tiempo que te leo. He andado un poco ausente por tus espacios y, en verdad, no sabes qué tanto lo lamento.
La delicia será tener mucho que leer. Como cuando estás en una dieta y ha llegado el día de comer un gran postre...

Te dejo saludos a manera de hacerme presente.

María

Baakanit dijo...

Hola Magda,

Este escrito del señor Heriberto me recuerda mucho los comentarios que hace la gente sobre los entrenadores de algún deporte.

"Ese tipo es coach porque no pudo ser jugador."

Pero se les olvida lo noble que es esa labor de ayudar a otros a ser mejores.

En mi caso tuve un entrenador de Basketball excelente, él en sí era mal jugador pero como coach era uno de los mejores que he conocido, todos los campeonatos que ganó eran una muestra de eso.

Entonces que tiene de malo que alguien sea excelente crítico y mal escritor? No todos nacemos con la torta debajo del brazo.

No creo que la autocrítica sea la solución, ya que uno la mayoría de veces no puede ver sus defectos sin que nadie nos los señales.

Hay críticos que caen en la categoría que el señor Heriberto plantea, estos que son escritores frustrados que obtienen cierto placer cuando señalan los errores de sus contemporáneos. Pero hay otros críticos que ejercen una labor admirable. Qué haríamos sin Roland Barthes?

Un crítico que nos permita ver desde otro punto de vista nuestros escritos debiera ser siempre bienvenido y aplaudido.

Saluditos.

alba alpha dijo...

Quiero creer que se refiere a los críticos que fracasaron en su oficio, debería hacer una aclaración sobre los que ejercen su labor de manera admirable, y a los lectores que se dejan guiar por ellos. Conozco mucha gente que ni siquiera hojea un libro si tal o cual crítico no lo recomienda y lo que es peor si el crítico lo alabó entonces ellos aunque no les guste o entiendan entonces lo recomendarán ampliamente para no quedar como ignorantes. También hay escritores que necesitan ser más autocríticos y no creerse todo lo que dicen de ellos ya sea para bien o para mal. En fin, asumo estaba muy alterado y le falto tomar en cuenta todos los aspectos o no haber generalizado. Siendo un excelente escritor no lo satanizaré por un artículo sino que le pediría ejerciera en él la autocrítica antes de publicar y si el error ya se cometió entonces la ejerza después y haga las debidas aclaraciones.

Abrazos
Alba

Rocio dijo...

Hola Magda :)

Conozco de vista a Heriberto, ya que éramos estudiantes de la misma facultad. No somos amigos y nunca lo fuimos, pero lo conozco.

Y déjame decirte que su estilo ha sido siempre el mismo: Crear controversia donde no la hay, rebuscar las palabras y herir susceptibilidades.

Así que lo mejor es no tomarlo muy en serio.

Saludos.

hechizos dijo...

Estoy de acuerdo con Alba. Un artículo bastante discutible.

A propósito, Magda, veo que has vuelto a cambiar la plantilla del blog. Ya que la última vez disentí del resto, decirte que ésta me atrae muchísimo más que la de los últimos días: sencilla, clara y elegante. Me gusta.

Saludos

desequilibros dijo...

Pues fíjate que, en el fondo, en el fondo, estoy un poco de acuerdo con él.
No con el estilo polemista sino con la existencia de una dialéctica creador/crítico, estéril porque ambas figuras se necesitan mutuamente.
¿Si el crítico es un escritor frustrado? También el árbitro se dice que es un deportista frustrado.
Hay quien no tiene el don de la creación pero sí el de la observación y el análisis. Me gusta el modelo de Sócrates, que fue capaz de sacar lo mejor (y quizá lo peor también) de sus seguidores sin tener él una línea de pensamioento muy definida; o el de Clarín, que siendo crítico, escribió unas de las obras cumbre de la literatura en castellano.

Aquí (http://meneame.net/story/si-hay-criticos-porque-ya-no-hay-verdaderos-escritores ) han quedado también un par de comentarios interesantes

desequilibros dijo...

Perdón: el enlace del comentario anterior llego roto. Lo pego de nuevo aquí:

http://meneame.net/story/si-hay-criticos-porque-ya-no-hay-verdaderos-escritores

alba alpha dijo...

Después de leer este artículo me he ido a leer otros de Heriberto Yepez debido a que nada más conocía su obra en libros. He llegado a la conclusión de que le gusta polemizar,como dice Rocío, sin embargo tiene razón en muchas cosas por lo cual provoca la reflexión, y eso es bueno. En otro artículo menciona que la pintura después de Bacon ha muerto y da sus razones que son válidas si vemos la cantidad de personas que piensan que pintar es llenar un cuadro de pintura sin embargo aunque sean minoría hay artistas que hacen arte y luchan contra ese pensamiento lamentablemente muy difundido. Entonces creo que la labor de Heriberto Yepez es abrirnos los ojos, crearnos la duda, reparar en lo que sucede, sacar nuestras propias conclusiones y debido precisamente a su estilo es que reaccionamos y repensamos.

Un abrazo
Alba

JOAQUIN DOLDAN dijo...

hola

yo creo en Felisberto Hernández

saludos desde Sevilla

Apostillas literarias dijo...

Mi opinión:

1. Desde la frase de entrada, el texto me parece poco fundamentado: "Debe forzosamente existir la crítica? No." Esto es tan subjetivo como decir: "Debe forzosamente existir Juan o Pedro?", obviamente que no, nada debe de existir forzosamente si nos basamos en esta premisa ¿Qué es tan absoluto en este mundo? Solo la vida y la muerte, si seguimos con la subjetividad.

2. "El crítico es un escritor que quería ser creador". ¡Totalmente falso! El crítico es creador, no es que quiera o no, es que lo es. El ensayo es creación, empezando por ahi.

3. Dice: "¡Ningún niño quiere ser crítico!", no , pues no quiere serlo. La profesión de crítico literario o crítico de arte o crítico de cine ¿tiene la fama como el "quiero ser bombrero o "quiero ser astronauta"? Si el crítico es un escritor ¿cuando un niño dice "quiero ser escritor" ¿no está incluida esta parte cuando tenga consciencia y conciencia de lo que es ser escritor?

4. Otra cosa que me parece totalmente falsa es ¿Cuando dice: "La crítica es acedía". Por supuesto que no. Hay crítica acedía, sí. Pero la hay totalmente lo contrario. Otro absoluto inexistente.

5. Dice: "Los críticos han renunciado a la creación, y el pensamiento que ya no ejercen sobre su creación la dirigen excesivamente a otros. Exigen narrar, poetizar o pensar lo que ¡en realidad debieran intentar ellos!". Nuevamente: el crítico ¿ha renunciado a la creación? ¡el crítico es creador, no narrador, obviamente, pero si creador: es un escritor que crea, el ensayo es creación, repito.

6. Cuando dice: "Los escritores son pensadores que han perdido visión. Los críticos, pensadores sin total poder creativo". Y dale con lo mismo.

7. Los lectores ¿¡pasivos consumidores de este par de engendros!? Nuevamente la subjetividad.

8. Y, por último, estoy de acuerdo cuando dice que hay que desarrollar desarrollar una autocrítica literaria. Esto cualquiera que tenga responsabilidad en el escribir, lo hace o debe hacerlo.

Apostillas literarias dijo...

Alba, comentas que "la labor de Heriberto Yepez es abrirnos los ojos, crearnos la duda, reparar en lo que sucede, sacar nuestras propias conclusiones y debido precisamente a su estilo es que reaccionamos y repensamos", no se, me parece que esta es una labor de la literatura, de la crítica literaria y de los involucrados en el quehacer literario o del arte en general.

Heriberto Yepez me parece que es un crítico literario, además de escritor. No he leido nada de él referente a narrativa, pero si he leido sus articulos y me agradan.

Por cierto, hace tiempo, unos dos o tres años, escribió un texto en su blog tan extremadamente grosero, majadero, y humillante sobre García Ponce (mezclaba la vida de este escritor y poco de su obra, más bien era hablar mal de él, pero hablar mal de su vida, no del escritor. Que espanto), que realmente sentí pena por él en ese momento. Me parecía increible que dijera tanta cosa tan triste, sumamente grosera y humillante sobre la enfermedad de una persona. Fuera García Ponce o quien fuese.

jahey dijo...

Puede ser por el gusto de polemizar o también por ceder a la fácil tentación (¿error? ¿carencia?) de la generalización. El problema quizá no radique en desconfiar de la inducción como método de vida (peor aún como sustento argumentativo), sino en que la realidad se encarga de mostrarte demasiados contra ejemplos. ¿No?

Por otra parte, se me ocurre que más nocivo que el autoritarismo (sic) de la crítica literaria es el de la lógica de mercado aplicada a la literatura.

Interesante blog. Un saludo desde aquí.

alba alpha dijo...

Magda, me refería a su estilo el cual es crear polémica y claro es muy fácil caer en la ofensa. Al leer sus artículos encontré otros con más fallas. Supongo es un escritor que desea crear la duda, la reacción pero la forma de hacerlo es agresiva y debido a esto se puede perder con facilidad en la subjetividad. Sabiendo lo anterior yo leería sus artículos para pensar en el problema planteado pero sin otorgarle mi consentimiento y en algunos casos definitivamente estaría totalmente en desacuerdo en su forma de abordar un asunto. Reitero que debería empezar la autocrítica con él.
Todo esto ha servido para poner en evidencia que una cosa es un poema, cuento o novela y otra hacer análisis de temas diversos.

Un abrazo
Alba

Orlando dijo...

Para mi es un escritor un tanto frustrado y quiere llamar la atención a como de lugar. La fama a costa de lo que sea, y él sabe que Labernto lo leen los intelectuales en México ;)

Fernando Valls dijo...

A Juan Benet le gusba comentar que los escritores eran críticos frustrados. Ningún comentario generalizador, del tipo "los críticos...", "los escritores...", merece ser tomado en serio. Pero, además, a Heriberto le falta ingenio y le sobran ganas de llamar la atención.

Ana Muñoz dijo...

Querida Magda:

lo primero, me encanta el diseño nuevo (yo intenté un "cambio de look", pero no triunfé).

tenía pendiente darte las gracias por ese comentario sobre el texto que apareció en La caja de los hilos y que firmaba La rubia tonta. ¡Gracias!

un beso enorme... y que viva la boutade.

Apostillas literarias dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Fernando, generalizar nunca da resultado. Existen tantas cosas que destruyen esta generalización que sería mejor pensar antes de hacerlas.

Querida Ana, gracias, que bueno que te gusta el cambio, me costó mucho trabajo y casi abandono la odisea. Fue como empezar de ceros.

El texto es estupendo, la pasé muy bien leyéndolo. Al contrario, gracias a ti.

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