Leo que 2009 será bastante rico en celebraciones literarias: “en lo que se refiere a México el plato fuerte de las conmemoraciones lo tendrá el aniversario 70 de José Emilio Pacheco (30 de junio), considerado como el principal poeta mexicano vivo y una de las figuras centrales de las letras mexicanas. Por lo demás, la novela Mala yerba, de Mariano Azuela, cumple 100 años de haberse publicado; El complot mongol, de Rafael Bernal, llega a sus 40 años; y se conmemorarán los aniversarios luctuosos tanto del excelente poeta Jaime Sabines (10 años) como de Alfonso Reyes (50 años).
A nivel mundial, las conmemoraciones literarias de 2009 inician con el bicentenario de Edgar Allan Poe (19 de enero), quien concebía a la poesía como la máxima expresión literaria, y a ella entregó sus mayores esfuerzos. El 3 de febrero será el centenario del poeta Simone Weil, de quien T. S. Eliot dijo en alguna ocasión que su obra pertenecía a ese género de “prolegómenos de la política, libros que los políticos rara vez leen, y que tampoco podrían comprender y aplicar”.
Marzo vendrá a rememorar 10 años de la muerte de Jaime Sabines, quien siempre mantuvo gran cercanía con sus lectores. Pensaba en el poema como “un medio de comunicación, un medio de entendimiento humano, un puente que tendemos entre una personalidad y otra, entre una isla y otra.” En el mismo mes, se recordará a Nicolai Gogol, al cumplirse 200 años de su nacimiento. El escritor ruso se caracterizó por un tono pesimista; nació en Ucrania en 1809 y murió en Moscú en 1852. Varios críticos han considerado que en su relato “La nariz” anunció la llegada de Kafka.
Abril, el mes más cruel para T. S Eliot, arribará con el cumpleaños número 80 de Milan Kundera. El autor de El arte de la novela lanza esta feroz crítica hacia el periodismo: “¡Maldito sea el escritor que primero permitió a un periodista que reprodujera libremente sus comentarios!”.
Es el 22 de mayo cuando se celebra el 150 aniversario del nacimiento de Arthur Conan Doyle, famoso por ser el creador de Sherlock Holmes. Al principio tenía previsto llamar a su detective Shelling Ford.
El primero de julio se cumplen 100 años del nacimiento del narrador uruguayo Juan Carlos Onetti. Un atento lector suyo es Juan Villoro, quien señala en su libro de ensayos De eso se trata: “Para mi generación Onetti fue el perfecto héroe de la renuncia. Su imagen célebre es la de alguien ajeno a toda actividad mundana”. El mes de julio cerrará con el centenario de Malcolm Lowry (28 de julio). Con una obra discreta en cifras, no más de cinco títulos, se ha convertido en el vulcanólogo más respetado de la literatura mexicana. Malcolm Lowry se sentó en una cantina de Cuernavaca y se bebió la que muchos críticos consideran su mejor novela, Bajo el volcán.
En agosto tendrá lugar el bicentenario de Alfred Tennyson, poeta inglés que nació el 6 de agosto de 1809 en Somersby, Lincolshire. “Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia”, solía decir el ensayista, crítico, novelista y poeta Samuel Johnson, de quien el 18 de septiembre se cumplen 300 años de su nacimiento. Johnson, tan admirado por Borges, aún es considerado precursor de la crítica literaria en lengua inglesa.
El 10 de noviembre se cumplirán 250 años del nacimiento de Friedrich Schiller. Decía Goethe que Schiller era “un curioso hombre grande”. En un principio ambos autores se mostraron distantes, como esos enemigos que siempre están a la expectativa de lo que hace o dice el otro. Sin embargo, diversas circunstancias acabaron por reunirlos en una sólida amistad. En noviembre también se recordará a Ionesco, al conmemorarse su centenario. Eugen Ionesco nació en Slatina, Rumania (pequeña ciudad a 150 kilómetros de Bucarest), el 26 de noviembre de 1909. Muchas fuentes indican que nació en 1912, el error se debe a la vanidad del autor: en los años cincuenta decidió quitarse tres años de vida, después de leer la reseña del crítico francés Jacques Lemarchand que saludaba a una nueva generación de jóvenes escritores, entre ellos Ionesco y Beckett.
Casi al término del año, el 27 de diciembre, se cumplirán cincuenta años de la muerte de Alfonso Reyes, sobre el cual Octavio Paz escribió: “Un telegrama de México me anunció la muerte de Alfonso Reyes. La noticia me pareció irreal, como si anunciase la muerte de otra persona. Sabía que desde hacía años estaba enfermo y que sólo se aliviaba para volver a recaer; no sabía, o lo había olvidado, que la muerte, siempre esperada, es siempre inesperada. La última vez que lo vi, hace seis meses, la víspera de mi salida de México, me dijo: ‘Quizá no volvamos a conversar, ya me queda poco tiempo aquí’ ”.
Por cierto, leí La extraña de Sándor Márai, y no me gustó. Ya comentaré después un poco sobre ella.
Les envío abrazos con mis mejores deseos para 2009.


