8 de noviembre de 2005

El pergamino de la seducción

La locura es un tema que ha atravesado la literatura y la historia de todos los tiempos. A través de estas disciplinas nos llega no sólo la mirada de quien la cuenta, sino también todo su trabajo de investigación sobre el tema. Uno de los personajes que ha sido narrado incontables veces y en diferentes discursos (literario, historiográfico, pictórico, cinematográfico) es "Juana la loca", la hija de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. A los 16 años, siendo casi una niña, se acordó su boda con el archiduque Felipe de Austria, conocido como "el Hermoso". A partir de este momento su vida estuvo llena de hijos (seis), celos (ante la actitud conquistadora de su esposo, "acostumbrado a tener relaciones con las damas de la corte"), conveniencias (principalmente del ambicioso Felipe) y luchas de poder, todo ello aunado a una vida destinada a consumirse durante 46 años en el Palacio de Tordesillas.

En los primeros días del mes de septiembre de 1507 don Felipe jugaba un partido de pelota con sus más allegados en Burgos. Después de practicar deporte, bebió agua helada, por lo que al día siguiente se sintió con fiebre. Nunca se curó y el día 25 de septiembre de 1507 fallecía, especulándose que pudo haber sido envenenado, lo que no se pudo probar. Un cortejo encabezado por la reina se trasladó hacia Granada, viajando siempre de noche y alojándose en lugares donde las mujeres no pudiesen tener contacto con el cortejo, lo que aumentó las noticias de la locura de doña Juana. Precisamente de camino a Granada tuvo Juana su último alumbramiento, naciendo una niña llamada Catalina, el día 14 de enero de 1507, en Torquemada. Juana no deseaba el gobierno del reino y mandó llamar a su padre para que se hiciera cargo de los asuntos de Estado como regente de Castilla. Dando muestras de enajenación mental -no se cambiaba de vestido ni se aseaba e iba acompañada del féretro de su esposo- se decidió que Juana fuera encerrada en Tordesillas. Corría el mes de enero de 1509 y allí permaneció el resto de sus días, vestida siempre de negro y haciendo una vida retirada, lo que contribuyó a acentuar su problema mental. El 12 de abril de 1555 fallecía doña Juana, tras 46 años de reclusión, cubierto su cuerpo de llagas al negarse a ser aseada y cambiada de ropa. Quizá la pobre Juana tuviera una leve enfermedad mental, pero no se llevó a cabo un programa de recuperación muy adecuado con ella al encerrarla en Tordesillas, aunque, para descargo de sus familiares, esto ha sido práctica común con la mayoría de los enfermos mentales hasta nuestros días.

Sobre este personaje Gioconda Belli acaba de escribir El pergamino de la seducción (Seix Barral, 2005). En sus páginas nos encontramos justamente con Juana de Castilla, ella "regresa para contarnos su propia versión de los hechos... ¿Enloqueció de amor, como cuenta la historia oficial o fue víctima de traiciones y luchas por el poder?"

"Todas las mujeres somos Juana la Loca", dice Gioconda Belli.

9 comentarios:

Gabriela dijo...

No me gusta nada Gioconda Belli como poeta, porque no me gusta el prosaísmo, pero no conozco este libro y por lo tanto, no puedo opinar. Lo que es cierto es que en la historia de esta reina hay una mezcla tal de genuino trastorno mental (que pudo ser transitorio o permanente), como de 'razones' políticas y sexistas (seguramente) que influyeron en su reclusión y en su apartamiento de los asuntos del reino. También es triste comprobar cómo Carlos la marginó y no sintió nunca un afecto filial por ella, ni tampoco su padre, Fernando. Ambos manipularon su enfermedad. Al parecer tenía periodos de lucidez, tal como atestiguan algunos nobles que pudieron hablar con ella y así lo manifestaron.
La película de Vicente Aranda es una buena aproximación, no sé si se puede conseguir allá. Un beso, Magda, entre corrección y corrección.
:-)

Magda dijo...

La peli "Juana la loca", de Aranda Gabi, me gustó mucho, también El amante bilingüe es buena.

A mi la poesía erótica de belli me gusta, y este libro está bueno, tiene una seria investigación de sustento. Ojalá lo puedas leer.

El martes para mi es fatal, doy clase de 2 a 3 de la tarde, y la facultad me queda del otro extremo de la ciudad, y hoy está lloviendo, para colmo.

Que termines pronto ;)

El hombre sin blog dijo...

Seguramente la enajenación de esta mujer también fue inducida por los que tenían interés en dejarla fuera de juego. Eso nunca lo sabremos a ciencia cierta. Lo que si es claro, es que es un personaje histórico que da mucho juego, pues en cierta forma, representa la locura del amor, el abandono de uno mismo y por si fuera poco, el juego de poder. Sin duda, una víctima.

Como siempre agradecido por tus desinteresadas explicaciones. Un abrazo fuerte, Magda.

Néstor dijo...

Magda, muy linda esta nueva sección del blog, creo qu eleí una novela de Belli, que me pareció bien, de Juana la Loca eso de que enloqueció de amor coresponde más a una historia fraguada en en Romanticismo que a la realidad, nunca crreyeron que ella podría ser la reina de España y demasiados intereses...
besos

Magda dijo...

H, una víctima, estoy de acuerdo, una mujer a la que dificilmente dejaron ser...

Muchos saludos y un abrazo.

Magda dijo...

Totalmente de acuerdo, Nestor, jamás creyeron que pudiera ser reina de España, y si llegaron a pensarlo fue siempre anteponiendo esos intereses de poder que siguen existiendo en el mundo y que dificilmente tienen fin.

Me alegra mucho que te guste el blog, a mi me encanta el tuyo.

Besos

emejota dijo...

Pues la frase final "Todas las mujeres somos Juana la Loca" me parece un poco disparate, la verdad. Reivindico que los hombres podamos ser Juana la Loca.

Un saludo.

Magda dijo...

¿Sabes, Mariano?, ya leyendo el libro esta frase cobra un sentido diferente, se refiere a que muchas cosas sucedidas a Juana la loca, las han padecido las mujeres.

Pero lo que dices es muy cierto, los hombres también pueden ser Juana la loca, por supuesto.

Un abrazo grandote.

La Dueña dijo...

Hola, yo leí hace poco El pergamino. Me parece hermosa la prosa de Gioconada, su fuerte contenido de reconocimiento a la mujer. La verdad creo que era de su tiempo, las actitudes que tenia era de un persona depresiva (en esta época le hubieran recetado prozac y salia adelante), y para los hombres era les "caía como anillo al dedo", porque esto validaba su supuesta incapacidad.
Un saludo, y me encantó tu blog.

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