2 de enero de 2007

Todos se besan menos yo: Cousseau

Alex Cousseau, Todos se besan menos yo, traducción de Cecilia Pieck (México: Ediciones SM, 2006).

Esta novela se lee muy rápido, no por ser corta (tiene menos de cien páginas) sino por su amenidad y humor.

Ante los ojos de Gregorio, el protagonista de tan sólo 9 años de edad, todo mundo a su alrededor está enamorado, hasta su perrito se prendó de un topo que destruye el jardín, pero esto parece no importarle, el amor no se fija en estas nimiedades. Él niño reflexiona sobre el amor y se pregunta por qué si su madre y su padre están enamorados, su perro también, ¿él no?

Un día Gregorio acude con su padre a una tienda de zapatos en un centro comercial y de inmediato se enamora de la vendedora, Leonor, una estudiante de biología de 19 años que es una antigua alumna de su madre y a la que ésta invita a su casa. La amistad entre ellos se inicia y mientras pasean por un parque ella le cuenta que está enamorada del jardinero, que es su secreto.

Cuando las personas tienen un amor y hay alguien que no lo tiene y desea tenerlo ¿qué hacer para no sentirse trite? Gregorio percibe que el amor es extraño: una quiere a otro, ese otro quiera a otra y esa otra quiere a otro que no es quien la quiere a ella. Pero Gregorio no se queda ahi, lo que hace para generar amor y penetrar al mundo de los enamorados es un camino inteligente y tierno que vale la pena conocerlo a través de su lectura.

9 comentarios:

Luisa dijo...

Ah, la visión de este niño del mundo del amor promete ser bella e interesante. Tengo en mente todavía aquellas urgencias de la infancia y primera adolescencia que se generaban entre las amigas por tener un enamorado, aunque el interfecto ni siquiera llegara a saberlo. Era como penetrar en un nuevo universo, con tantas cosas por descubrir... Muy "recomendable2, sin duda, como siempre tu "recomendación".

Anónimo dijo...

Claro, Magda. El Amor trastoca nuestra vida desde la primera infancia. Desde que nos separamos del amor materno buscamos incansables el amor en otras personas. No como una prolongación o aceptación de la separación materna y paulatina a la que debemos acostumbrarnos, aunque haya buena dosis de ello, sino porque necesitamos del amor para sentir la plenitud y alegría que nos causa.
Estar enamorados es el estado más eufórico e idílico, ¿por qué un niño no va a desear estarlo? Todos nos hemos enamorado siendo niños, creo yo. Esa es la prueba de que el amor mueve el mundo por caminos inescrutables y esta novela ha acertado al darnos esta visión diferente desde los sentimientos de un infante.
Buena recomendación, amiga. Gracias.
Un beso,
Puri.

Magda dijo...

Si, Luisa, es verdad, yo recuerdo lo mismo. Aun tengo una foto de la infancia, aun con moños y coletas, con el niño que me gustaba, tenía como 7 u 8 años, pero era aquello de "¿quien te gusta?". Y después viene lo del profesor del que te "enamoras", era así como dices, penetrar en un nuevo universo.

Nunca había leido a Cousseau, se muy poco de él. Este libro fue un regalo de navidad y me gustó mucho, parece que el escritor se dedica a escribir litreratura infantil, pero no puedo decir mucho por desconocimiento. Esta novela es muy recomendable, amenísima.

Magda dijo...

Fíjate Puri que la novela tiene mucha moraleja, te habla de que para el amor no hay edades, de que a veces te enamoras de un otro que no es muy acertado para tu vida (como el perrito que se enamora de la topo), de que el amor muchas veces es no correspondido y de esa extrañeza que posee de que alguien se enamora de x y x de m y m de z y así sucesivamente. El jardinero de quien Leonor estaba enamorada en secreto, estaba enamorado de las flores. Me recuerda el poema de la gran Sor Juana:

Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo:
de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que, de quien no me quiere, vil despojo.

En fin, 'Todos se besan menos yo' es muy lindo texto.

Anónimo dijo...

Otro autor que se suma a mi lista de libros recomendado por ti. Estará Cousseau en alguna librería limeña, ya veremos.
:´) sin más palabras, Magda.

Cariños.
Vanessa

Anónimo dijo...

Muchas gracias por el poema, Magda. Es precioso. Además, tengo especial debilidad por los poetas místicos.
A menudo nos enamoramos de quien no debemos, y cuando se convierte en una sucesión de despropósitos como me dices nos narra este libro, el amor se convierte en desamor sin dejar de ser lo primero.

Qué extraño y sin embargo, qué a menudo sucede. En esa búsqueda del alma gemela erramos, aunque ¿quien sabe si no forma parte del destino? Suponiendo que el destino exista, que hay quien dice que no...

Hay un refrán en España, supongo que lo conoces: "Agua que no has de beber, déjala correr". ¡Aunque duela!.
Un beso, Magda.
Puri.

Clarice Baricco dijo...

Así como lo narras ya lo quiero tener.
Interesante.
No lo conocía.

Saludos

Graciela

maníasmías dijo...

eso, eso

que alguien se enamore del jardinero!
.

Magda dijo...

Querido Luis, Leonor está enamorada del jardinero :)

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