12 de febrero de 2007

El comino de nuestra lengua

El comino de nuestra lengua
Javier Marías

Más de una vez he hablado del lamentable estado de nuestra lengua y de nuestras traducciones en particular, de las cuales nos nutrimos tanto o más que de lo escrito en español (¿o es que no son traducción innumerables noticias de prensa y televisión, o los subtítulos de las películas y las series?). Pero es que el círculo vicioso ya está creado, gracias en buena medida a los editores iletrados y avaros: éstos dan el trabajo al más pringado, éste aplica la ley de la jeta y no se molesta en mejorar, los críticos casi nunca enjuician las traducciones, para bien ni para mal, de modo que esos editores a los que se les debería caer la cara de vergüenza por ofrecer productos defectuosos cuando no infames, jamás son reprendidos por nadie ni ven disminuir sus beneficios, como merecerían; y a los lectores, por último, parece darles todo igual, o ya no saben distinguir. Hoy hay muchos que creen estar al día y haber leído a los mejores autores extranjeros, cuando lo único que han leído es un burdo simulacro, patoso y lleno de infidelidades y errores, de lo que originalmente escribieron. Así como uno no compra la leche Tal o los embutidos Cual, la nevera X o el ordenador Z porque sabe que son una porquería, a estas alturas deberíamos ya saber que de la editorial H o V uno jamás debe adquirir un libro traducido.

“Hasta que podamos demostrar que las traducciones, las buenas y las malas, afectan a las ventas, a las editoriales les importarán un comino”.
Un fragmento de este artículo de Javier Marías, parece estar bastante indignado y con razón: la traducción de los libros, una tarea sumamente dificil, es mal retribuida y, además:

Las condiciones, sin embargo, no sólo no han ido a mejor, sino que han empeorado vergonzosamente. Si por las traducciones literarias se pagaba poco, ahora menos. Si antes se retribuía por folio, ahora la avaricia y tacañería de muchos editores los lleva a descontar cuanto no contenga texto –los diálogos, los puntos y aparte, los versos, los finales de capítulo, los sangrados–, como si las pausas no formaran parte de los textos y como si éstos se escribieran en un rollo de papel higiénico ancho, todo seguido.

Aquí se puede leer completo.

3 comentarios:

jio dijo...

ainsss cuando esta gente busca la polémica... estoy de acuerdo, no lo estoy....

pero sí, estoy de acuerdo, se hace más arte que nunca y se edita a niveles impensables para los futuristas de hace unos años. a más producción peor calidad. y peor pagada. escribir y editar es más fácil que nunca, ¡bien! todos hemos salido ganando. cada vez está peor pagado todo. productos de ínfima calidad. con la música pasa igual. el futuro del arte a la mierda.
ortega y gasset fue más listo ;) ya predicaba que se necesitaría un público más exigente y elitista. en las decisiones siempre se gana algo y también se pierde.

besico magdita.

jio dijo...

por cierto muy bueno el autor de arriba, ¿ves? no lo conocía ;)

Magda dijo...

Querido Jio, lo que dices se acomoda igual para México, a nuestras autoridades les importa un comino, bien dice Marías, la cultura. La ley del libro, el presupuesto para cultura, etc., etc., se han ido al traste cuando de tomar decisiones se trata. ¡Y no hacemos nada! Los mexicanos hablamos, criticamos, gritamos, pero en los cafés, con los amigos, en los blogs, pero hasta ahí, más nada. Mientras tanto... "¡el futuro del arte a la mierda!", lo dices justo como es.

Muchos besitos.

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