29 de marzo de 2007

Crónica de la intervención, de Juan García Ponce

Eligen las mejores novelas mexicanas de los últimos 30 años

Las novelas Crónica de la Intervención, de Juan García Ponce; Noticias del Imperio, de Fernando del Paso y Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco; fueron escogidas como las tres mejores obras mexicanas de este género de los últimos 30 años. De acuerdo con los resultados de una encuesta dada a conocer hoy, organizada por la revista Nexos. Elsinore: un cuaderno, de Salvador Elizondo; y El desfile del amor, de Sergio Pitol, se ubican conjuntamente en la cuarta posición. Esos lugares los obtuvieron de una lista de 79 novelas mencionadas por los votantes.

Al dar a conocer los resultados, José Woldenberg, director de la revista fundada hace tres décadas, señaló que el objetivo del estudio es "reavivar" la discusión y polémica en torno al estado actual de la novela mexicana. La encuesta ubica además a Porque parece mentira la verdad nunca se sabe, de Daniel Sada; y La guerra de Galio de Héctor Aguilar Camín, en la posición número cinco y En busca de Klingstor, de Jorge Volpi, en el lugar seis. Más abajo se ubican novelas como Dos crímenes, de Jorge Ibarguengoitia; El testigo, de Juan Villoro; y Lodo, de Guillermo Fadanelli.

Inicio de Crónica de la intervención:
Quiero que me cojan todo el día y toda la noche. Lo dijo, eso fue lo que dijo. De regreso del baño, mirándonos a Anselmo y a mí acostados aquí en la cama y que la mirábamos también. Huelo a ella; todo huele a ella. Desnuda en el marco de la puerta. Alzó los brazos y era como si quisiera borrarse por completo. Pero su cuerpo no la dejaba. No sé qué puedo recordar. Corrió en seguida a la cama, como si no soportara estar lejos. ¿De qué no soportaba estar lejos? Cuando caímos en la cama por primera vez me tenía agarrado del sexo. Su mano en mi sexo. Ya le había visto las manos, desde que llegó. Era fascinante cómo las movía. Allí estaba la necesidad de darse. Pero, ¿por qué? Ella sólo nos oía. Con la pierna cruzada se le veían los muslos. No se pueden cruzar así las piernas. Ya sabía lo que iba a pasar. Pero ni siquiera me conocía. Por eso; era mejor. No saber lo que iban a hacer con ella. En la cama, Anselmo empezó a besarle los pechos. Pero cuando yo me le subí y entré dijo: “No, míralo, me está cogiendo. No lo dejes”.

Juan García Ponce, Crónica de la intervención, 2 vol. (México: Fondo de Cultura Económica, 2001) [España: Bruguera, 1982]

1 comentarios:

carlos dijo...

EXCELENTE NOTA

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