6 de mayo de 2007

Medio Litro: caballero de la mesa cuadrada

El Maestro Ramón Valdiosera (escritor, escenógrafo, coleccionista, director de documentales, antropólogo, arqueólogo y diseñador de modas, "a él se debe la confección de trajes típicos regionales que aún identifican a la mayoría estados de la República", pero sobre todo historietista) junto con Joaquín Cervantes Bassoco, Antonio Gutiérrez, Sealtiel Alatriste y Guillermo de la Parra, han sido forjadores de la Historieta Mexicana. Ramón Valdiosera cumplió hace unos días 89 años, en su estudio-bodega "guarda al menos tres museos: el de la historieta, el de la moda (que ya funcionó en la Zona Rosa) y el que lleva su nombre".

De Ramón Valdiosera fue la idea de llevar a Memín Pinguín, el negrito travieso, a los timbres postales con la complicidad de Sixto Valencia, otro de los grandes caricaturistas del país (no se si recuerden la polémica que esto provocó), y ahora presenta un estupendo proyecto que llevará a China y Japón y despues a Cuba pues participará en el "Encuentro de Historietistas Latinoamericanos" que se efectuará a finales de mayo en La Habana. Se trata de Medio Litro: caballero de la mesa cuadrada, un proyecto "encaminado a encantar de nuevo a los niños con las aventuras de un chiquitín que cuando nació no lo midieron en centímetros, ni metros ni milímetros; su tamaño apenas daba para medio litro".

"Mi madre me decía de chamaco, cuando tenía ocho o nueve años, algo que me pegó muy duro en el corazón: 'Al hombre hay que juzgársele indiscutiblemente por lo que ha hecho, pero más severamente por lo que pudiendo haber hecho, no hizo'. Eso siempre ha bullido en mi cabeza y por eso cuando puedo hacer algo lo hago". Y con ese precepto se embarca en la aventura de publicar a Medio Litro, cuyos cuatro primeros números fueron dibujados nada más y nada menos que por Sixto Valencia, quien por cuestiones de salud no pudo continuar con el proyecto. Valdiosera es, entre otros, el argumentista y cada capítulo le toma apenas hora y media o dos horas de imaginación. Con él trabajan tres personas más, el fondista Arturo Said, su asistente Blanca Sánchez y un nuevo dibujante que tomará la estafeta de Sixto.

"A usted le va a sorprender que casi a los 90 años esté haciendo una historieta de corte infantil. Cualquier persona que no me conozca pensaría que es una chochez, pero mi idea es prestigiar a la historieta mexicana: los historietistas, ante la carencia de trabajo, han caído en la historieta porno que deja mucho dinero a muchos editores. ''Pienso que es urgente hacer historietas para niños, porque ellos aprenden a leer en las historietas. Hace muchos años, cuando hacíamos estas historietas infantiles se hizo una encuesta y, contrario a lo que decían los educadores, se demostró que la historieta incitaba al niño a aprender a leer para saber lo que pasaba en los dibujos. Primero las mamás se los leían y les enseñaban las figuritas y después los chamacos tomaban conciencia de que era más divertido leer por ellos mismos lo que pasaba."

Película para cualquier bolsillo

Ramón Valdiosera no es idealista, sabe que los niños viven en una época de adelantos tecnológicos, juegos de video en máquinas cada vez más complejas, efectos especiales más llamativos en las películas y sometidos a un bombardeo incesante de información. ''Si alguna vez la juventud ha tenido tal bombardeo de información es en esta época de la electrónica, pero lo que yo les ofrezco es que se lleven la película en el bolsillo y lo lean y relean cuando quieran." Eso es la historieta: una película que cabe en cualquier bolsillo de cualquier prenda de vestir y con el rewind y el forward en la yema de los dedos. Medio Litro "es la historieta de un niño que usa todo el ingenio posible para ser más digno, para decir la verdad, y para luchar contra ogros, villanos, magos y brujos.

"Eso le va a despertar al chamaco la idea de que nuestro Medio Litro -que es un caballero andante, aparentemente indefenso- tiene la cualidad de resolverlo todo con base en la imaginación, valor y decisión. "Vamos a dejar un sedimento de inquietud y de cultura infantil al decirle al niño cómo se puede ser valiente y triunfar. Es la vida misma". Esa base no se quedará sólo en México: existen planes de llevarla mucho más lejos: China y Japón (Medio Litro ya fue traducido al chino y al japonés) y la ilusión es publicarla en América Latina. Y, en Medio Litro, Ramón Valdiosera pone en marcha otra de sus pasiones: la filatelia; así, en cada número, aparecerán reproducciones de timbres postales de todo el mundo, además de que está diseñando una página en Internet. La edición de la revista corre a cargo del sello independiente Valdiosera. ''Le puse mi nombre porque todo lo que se recabe será para la Fundación Valdiosera, con la esperanza de que los tres museos se realicen. "Después de Medio Litro haremos una historieta para adolescentes", finaliza Ramón Valdiosera a punto de preparar las maletas.
Vía | La Jornada.

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