11 de agosto de 2007

Un poema de Oliverio Girondo

No se me importa un pito, Oliverio Girondo

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

El regreso del poeta enorme.

12 comentarios:

malvisto dijo...

Magda... magda: ¿y vuelas tú? ¿Alguien ha nadado hasta tus brazos?

Magda dijo...

Malvisto ¿no te parece un poema un tanto machista o quizá sería mejor decir demasiado tradicional
-porque la palabra 'machista' ya cansa-? eso de: "Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres..."

Tiene imágenes bonitas, pero hay algo en este poema que no me llega a fascinar, además de lo de arriba, por supuesto.

malvisto dijo...

¿es decir que los pones en tu blog para saber qué es lo que no te fascina, qué cosa te choca? En realidad yo diría, al menos para mí, que se une tan rápido a las canciones de Silvio Rodríguez, que hay para mí deja de ser poesía.... Y no es porque Silvio sea malo: es otra razón.

Magda dijo...

Me resulta un poema fuera de lo establecido que lleva dentro de él, en parte, lo establecido. Pero, también, un homenaje a "María Luisa".

A mi me parece alejado de la poesía-canción de Silvio Rodríguez. Pero me resulta interesante tu apreciación, muchas gracias

akurion dijo...

No Magda, una mujer que vuela NO es una muñeca inflable llena de helio...
Gracias por el texto y recordarme "El lado oscuro del corazon"

Magda dijo...

Así es Akurión, una mujer que vuela no es una muñeca inflable llena de helio.

Este poema me lo enviaron por correo-e un amigo poeta, lo desconocía y me ha sorprendido un poco, pero me gusta.

Hilvanes Y Retales dijo...

Un poema controvertido. Igual no hay que darle importancia y reírse de él. He leído en alguna otra parte este mismo poema, pero a parte de su Maria LUisa, no conozco a este señor.

Yo me quedo con "¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?" . Sacada de contexto parece que estamos ante una mujer etérea como una flor.

Magda dijo...

Me sucede como a ti, he leido muy poco de Girondo, y creo que me hace falta hacerlo para comprender mejor su escritura. Yo no había leido este poema hasta que me lo enviaron, y quise compartirlo por todas estas dudas que me provocó y que gracias a sus opiniones considero que me queda más claro.

Qué grata coincidencia, lo mismo pensé referente a la descripción que comentas, que la mujer parecía una flor, por ello busqué la imagen de Picasso "Mujer flor".

Fernando Sarría dijo...

sin entrar a hablar del poema, no me gusta demasiado, pero me sorprendes gratamente colocando poemas..un beso..me voy a la playa!!.

Magda dijo...

Que la pases estupendo, Fernando.

eduardo dijo...

este poema es el eje central, como "Táctica y estrategia" de Benedetti y otros, de la mítica película "El lado oscuro del corazón" de 1993, del argentino Eliseo Subiela, film de culto, sobre un poeta urbano, el genial Oliverio, sublime, poética, emocionante, fascinante (la 2ª parte del 2001, como suele ocurrir, ya se repite algo)
saludos, Eduardo

Magda dijo...

Eduardo, te va a gustar el artícvulo que dejo abajo: "El regreso del poeta enorme".

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