22 de septiembre de 2007

Juan García Ponce

Juan García Ponce nació el 22 de septiembre de 1932, hoy hubiera cumplido 75 años. Lo recuerdo con mucho cariño y escribo estas sus palabras, junto a un largo abrazo:

"Yo comparto la opinión de que vivimos en un mundo corrupto, por eso precisamente no hay que serlo. Eso es muy sencillo, te paso la fórmula: basta creer en la belleza y despreciar el poder".
De su libro La aparición de lo invisible:

"El secreto del gran arte, de la gran obra, se encuentra en su capacidad de guardar el secreto y mantenerlo vivo. Su papel no sólo es el de un trasmisor, sino también el de un almacen en el que se conserva ese secreto en su verdad sin principio ni fin, contenida, como ha señalado Maurice Blanchot a propósito de la literatura crítica, en "el infinito de la palabra no dialéctica", ese infinito con miras a la acción interior, ligado al espacio creador, contenido en él, que la crítica debe seguir como una búsqueda de la posibilidad de la experiencia".

16 comentarios:

akurion dijo...

las ultimas frases me recordaron el cuento chino del hombre que toda su vida deseo ver un dragon y el dia que uno vino a la puerta de su casa, el tipo salio corriendo y gritando de miedo...

esto de las gripes nos hace vulnerables a todos, que te mejores.

Diana L. Caffaratti dijo...

La frase es de una genialidad brutal.
Me servirá para responder a quiénes justifican sus sospechosos actos con el consabido: "Si todos lo hacen..."
saludos.

Apostillas literarias dijo...

García Ponce era un gran conocedor de Blanchot, Akurion, es una belleza cuando habla de su obra, de algunos conceptos sobre arte y literatura en este libro.
________

Querida Diana, totalmente de acuerdo contigo, es una frase genial. En lo personal, seguramente como muchos también lo sienten, rechazo el poder y lo que éste hace en la vida de las personas, y hablando de poder a cualquier nivel: los padres sobre los hijos, el que tiene más armas sobre los que no las tienen, el poder religioso que cree tener la única verdad, etc. El poder engendra una superioridad en quien lo tiene o cree tenerlo, una superioridad muchas veces, no siempre, claro, que enferma a quien la posee y sin darse cuenta o quizá dándosela, no se. Las sabias palabras de García Ponce dan una salida notable a la corrupción del poder.

entrenomadas dijo...

Precisamente ayer estuve con alguien que practica lo que dice Juan García Ponce. Tuve que restregarme los ojos porque estaba asombrada.
Gente así había que clonarla, o al menos cuidarla un poco.
¿Cómo va esa gripe?

Besos,

entrenomadas dijo...

Magda, tengo algún problema con el teclado, la m y la n, la b y la v y la d y f están cambiadas. Me encuentro fuera de casa otra vez y en un ordenador de Hotel raro, raro, raro.
Lo siento por los errores que pueda cometer.

Besos

JoseAngel dijo...

Pues feliz cumpleaños virtual—cuanto más jóvenes morimos, más guapos somos para la eternidad. Espero que tengas la gripe bajo control, Magda, un abrazo.

Antonio Pérez Morte dijo...

Gracias por traer, una vez más aquí, las sabias palabras de García Ponce: ¡Qué bien iría el mundo si las pusiésemos en práctica. ¡Un beso grande!

Luisa Miñana dijo...

Sobre el tema primero, no hay apelación posible a las palabras de García Ponce.

Pero casi más razón tiene en su comprensión del secreto del arte, del gran arte, como dice el: guardar el misterio y mantenerlo vivo. No sólo descubrir y compartir; también callar y únicamente señalar que hay algo por saber, por conocer, por sentir. Luego cada receptor elaborará también su propio e inabarcable misterio.

Espero que el día fuera ayer tranquilo y próximo al recuerdo de García Ponce.
Abrazos.

Anónimo dijo...

Por supuesto la genialidad de García Ponce es innegable, como su pertinencia en estos tiempos malos. Gracias a usted por procurarnos un remanso de inteligencia entre tanta página ilegible y tanta persona que no merecería ni existir.

Apostillas literarias dijo...

Marta, no te preocupes, puedes escribir como se pueda. Me ha tocado pasar por esos teclados que son raros como los mismos hoteles. En Budapest me pasó que aunque el teclado era como todos, arriba de cada letra había signos ilegibles para mi, y venía el caos porque las letras a veces salían con mayúscula, otras con "ctrl" y otras con "alt" tocando a la vez "altGr". Me tardaba en hacer un correo-e de cinco renglones, más de media hora o sino conformarme con que el destinatario adivinara qué le quería decir ;)

Apostillas literarias dijo...

José Ángel, Antonio, Luisa, gracias por sus comentarios. Estoy de Feria Internacional del libro en esta ciudad, muchos eventos a los que asistir, muchos libros que ver, está estupenda.

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Anónimo ¿Quien eres?

Fernando Sarría dijo...

besos agda...es hermoso recordarnos a todos estas figuras de las letras...

jio dijo...

descubrí a este autor aquí ;)
cita con gran verdad. de los buenos, buenos...
besico linda.

Gabriel Báñez dijo...

Tal cual lo primero, Magda, y preciso en lo del enigma. La religión lo sabe. Un abrazo siempre. Necesario el post.

malvisto dijo...

Magda, ya ponte bien: mira tú que he extrañado mucho tus entradas. (¿algo se podrá hacer, no?)

¡abrazos!

Apostillas literarias dijo...

Fernando, Jio, Gabriel, Malvisto, gracias por sus comentarios.

Un abrazo

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