2 de diciembre de 2007

¿Qué es ser culto hoy? y otro

¿Qué es ser culto hoy? tiene puntos interesantes para la reflexión, tomo algunos fragmentos:

Como todas las certezas, se terminó la idea de que ser culto consistía en haber leído muchos libros, hablar francés y en lo posible inglés (british, obvio), pertenecer a la aristocracia autóctona, tener un abono en el Colón o en el Mozarteum y apreciar las pinturas colgadas en los museos de aquí, allá y todas partes. Ser culto, en pocas palabras, ya no tiene el valor social que solía tener.

En estos tiempos, ser "culto" no vale lo que pesa la palabra. La cultura ya no es patrimonio individual sino social. No está únicamente en manos de artistas y literatos, sino también en los creadores de la cumbia villera, en los que interpretan los números del Indec, en los que están al tanto de las tendencias en diseño de ropa o muebles, en los que buscan fósiles de dinosaurios de millones de años de antigüedad, en los que disfrutan "La noche de los Museos", en los nuevos cocineros que dibujan nimiedades sobre enormes platos. ¿La forma acaso le ganó al contenido? ¿Es más culto quien sabe reconocer un traje de Armani por la calle que quien leyó el Quijote? Los antropólogos dirían que los libros no vuelven más culta a una persona, ya que cada comunidad tiene su cultura. Por su parte, el escritor español Vicente Verdú confesó que muchos amigos suyos, todos ellos intelectuales, se jactaban de no conocer las marcas. Y él creía que era un nuevo tipo de analfabeto, puesto que las marcas son señales culturales de la época.

Ya ni se plantea si alguien es culto, coinciden varios especialistas consultados por adn cultura. "Ser culto no sirve ni para barniz hoy. Ser doctor no es lo mismo que ser docto. Es cierto que todavía hay un poder de enunciación, pero hoy no es necesario haber pasado por la Academia para ser culto ni intelectual", reflexiona Margarita Martínez, licenciada en Comunicación Social. "Hoy un intelectual se dedica a cambiar conocimiento por dinero y no hay diferencias entre alta cultura y cultura popular, hay una circulación permanente. La cultura no es manejar discursos ni escribir bien. Es una curiosidad, un movimiento tan vital como el aire que se respira, un recorrido individual que ni siquiera implica saberes técnicos, incluyendo al libro dentro de estos saberes.

Tampoco parece interesar mucho la acumulación del conocimiento. "Googlear" es suficiente para acceder a cualquier saber. Y la velocidad con que se consumen nuevos saberes, experiencias reales o virtuales, documentales o noticieros convierte en "culto" a quien domina sin ayuda los secretos de las computadoras, hiperlinks, subidas y bajadas de contenidos, pixeles, Youtoubes y coartadas para acceder a lo que está prohibido sin tener que pagar por ello. Por supuesto, Internet es un mar donde hay que saber pescar. Navegar sin saber lo que se busca suele conducir a naufragios. "Hoy, cuando se bajan 3.000 libros por día de Internet en todo el mundo, hay que reconocer que hay una readministración de la lectura, además de una transformación de la cultura en diversas culturas", señala Aníbal Ford, profesor en la Carrera de Comunicación Social de la UBA. Por otra parte, existen seres "cultos" y, sin embargo, analfabetos en cuestiones tecnológicas. Es el famoso gap del que hablan los que piensan en términos de cibercultura, como el gurú Nicholas Negroponte, del MIT, quien hace campaña actualmente por vender laptops muy baratas para escuelas y chicos de países subdesarrollados como forma de cerrar la tan mentada "brecha digital".

Otro articulo que me ha dejado realmente asombrada, no puedo creer que lo que dice sea en serio, es el de Juan Manuel de Prada. Miren lo que expresa:

Vidas al desagüe

Forzaban los partos inyectando a las embarazadas sustancias químicas que provocaban fortísimas contracciones en el útero; a los fetos de siete u ocho meses, les inyectaban calmantes para evitar que pataleasen y luego, apenas asomaban la cabeza, los decapitaban, o les introducían un catéter por la región occipital que les succionaba el cerebro. Para desprenderse de sus cadáveres, los introducían en una máquina trituradora que los reducía a papilla orgánica y los arrojaban al desagüe. La truculencia de los métodos empleados en esos mataderos barceloneses que, misteriosamente, la prensa insiste en llamar «clínicas» ha servido para que, siquiera durante unas horas o días, la opinión pública se estremezca de horror. Por supuesto, se trata de un estremecimiento hipócrita, el repeluzno momentáneo del monstruo que no soporta contemplar su monstruosidad reflejada en un espejo; pero basta dar la espalda al espejo para que el monstruo pueda seguir viviendo plácidamente. En apenas unos días, nuestra memoria selectiva habrá borrado la reminiscencia de tanto horror; y se seguirá abortando a mansalva, con idénticos o parecidos métodos, ante la indiferencia de los monstruos.

A las tropas americanas y británicas que, en su avance hacia Berlín, iban liberando los campos de concentración donde se hacinaban espectros de hombres no les espantaba tanto el espectáculo dantesco que se desplegaba ante sus ojos como la pretendida ignorancia de los lugareños vecinos, que habían visto llegar trenes abarrotados de presos al apeadero de su pueblo, que habían visto humear las chimeneas de los hornos crematorios, que habían visto descender la ceniza de los cuerpos sobre sus tierras de labranza y, sin embargo, habían fingido no enterarse de lo que estaba sucediendo ante sus narices. Con esta nueva forma de holocausto que es el aborto ocurre lo mismo: mucho más horrendo que el crimen de esos matarifes que trituran fetos de siete u ocho meses y arrojan sus restos al desagüe es la connivencia silenciosa de una sociedad que vuelve la espalda ante tanta bestialidad, que ya no dispone de resortes morales para sublevarse contra semejante forma de muerte industrial, que finge que no le incumbe, que incluso formula justificaciones rocambolescas que la amparen. Y que, en el colmo de la vileza, urde simulacros compasivos que traigan placidez a su existencia de monstruos: quienes se encogen de hombros ante esta nueva forma de muerte industrial suelen ser los mismos que se erigen en paladines de los derechos de los animales, los mismos que se muestran atribulados ante las consecuencias del cambio climático, los mismos que se rasgan las vestiduras cuando se enteran de que en Guantánamo se dispensa a los reclusos un trato vejatorio.

Escribíamos el otro día que nuestra época había dejado de ser humana. Tal vez este proceso de deshumanización no sea irreversible; tal vez las generaciones que nos sucedan vuelvan a contemplarse en un espejo y reúnan el valor suficiente para renegar del monstruo que les hemos cedido en herencia. Tal vez esas generaciones futuras quieran saber cómo eran sus antepasados; y entonces se desplegará ante sus ojos el espectáculo dantesco del aborto, los millones de vidas que fueron trituradas y arrojadas al desagüe cuando ni siquiera podían defenderse. Pero no les espantará tanto ese cómputo innumerable como la impiedad de aquellos antepasados que consintieron tanta bestialidad. Y todavía les espantará más saber que aquellos mismos hombres que habían renegado de su humanidad maquinaron coartadas que les permitieran sobrellevar una vida plácida mientras la trituradora se atoraba, incapaz de deglutir tanta vida reducida a papilla. Les espantará hasta la náusea saber que mientras las trituradoras de la muerte industrial trabajaban a destajo sus antepasados lloriqueaban farisaicamente recordando a las víctimas de tal o cual guerra pretérita, organizaban telemaratones solidarios, participaban muy orgullosamente en manifestaciones contra el cambio climático: simulacros de fingida humanidad en una época que había dejado de ser humana.

A esas generaciones futuras sólo les restará un consuelo: saber que, mientras sus antepasados renegaban de su condición humana, había un Dios que abrazaba amorosamente tanta vida arrojada al desagüe.

Actualización: Lo que dice Lidia Falcón, al respecto.

25 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

¿Todo esto hace más completas a las culturas? ¿son más interculturales? ¿Será que hoy un intelectual se dedica a cambiar conocimiento por dinero y que no hay diferencias entre alta cultura y cultura popular? si creo que entre las dos exista una circulación permanente, pero ¿sin diferencias? ¿acaso la alta cultura y la cultura popular no conforman una sola cultura? Estoy de acuerdo en que la cultura no es manejar discursos ni escribir bien, es más que eso.

Respecto al de "Vidas al desagüe", me parece que dice muchas barbaridades. Nunca he leido minguno de sus libros, pero ahora menos se me antoja hacerlo.

Ricardo Vigueras dijo...

Mi opinión es que ser culto hoy quizá consista, no tanto saber mucho, sino en saber sintetizar y aprovechar de manera relacionada lo mucho que se sabe, si es que es mucho y vale para algo.

Y De Prada habla en serio, sí. Menudo es. Yo tampoco he leído nada de él, y es que me da un repelús...

Un saludote.

Apostillas literarias dijo...

Ricardo, qué gusto saludarte.

Esto de ser culto, según el artículo, suena muy abarcante y a la vez diferido. Pero encuentro, además, algo particular: la cuestión tecnológica, como que la cultura está siendo una gran máquina adonde estamos todos los que de una manera u otra nos adentramos en la era del internet. ¿Hará esto al ser humano más tecnológico y estar menos dentro de las artes y las humanidades? o ¿también ello será a través de la red, llámese web 02, web semántica, y todos los nombres e inventos que están por venir? Si ello fuera así implicaría que tal vez el ser humano se volvería más individual, más solo, al estar él y su computadora en casi todas las áreas que componen el mundo y su mundo. Afortunadamente los sentidos y sus manifestaciones todavía necesitan al otro para enriquecerse ¿o el ser humano también se conformará con volcarlos a través de inmternet?

Si Ricardo, De Prada también me ha dado repelús...

Juan Carlos (Octaedro) dijo...

Estoy de acuerdo con Ricardo. Creo que quizás ser culto tiene que ver con la capacidad de relacionar y sintetizar conocimientos diversos para poder comprender determinados aspectos de la realidad. El problema es que no siempre es facil manejar la superabundancia de informaciones que nos llegan y convertirlas en conocimientos. Creo que la habilidad más importante que tiene que poseer una persona que se considere culta hoy en día, es la de filtrar la información que recibe, desechar la que no aporta nada y construir con la restante el conocimiento. y tal vez el problema es que esa habilidad cada vez va resultando más rara.

En cuanto a De Prada, sin palabras. Recuerdo haber leído hace algún tiempo un artículo suyo en el que venía a defender el creacionismo frente a la evolución.

entrenomadas dijo...

Yo no soporto a De Prada. para mí es insufrible, y además se las da de culto.
Yo hago diferencia entre el "enteradillo" y el cuto.
Y lo único que sé es que cada vez me encuentro a más "enteradillos" que a personas cultas. Es una lastima.
Por eso vengo aquí y leo, es una forma de culturizarme un poco.

Besos de domingo

39escalones dijo...

Uf, mucha tela para comentar. En cuanto al primero, supongo que está desvirtuado por el hecho de la acumulación gratuita de conocimientos, es decir, la mera suma de los mismos (sin cribar en cuanto a conveniencia, calidad o utilidad de los mismos) pero sin aplicarlos a lo que supone una postura determinada ante la vida y ante nuestros semejantes, que es lo que, al menos para mí, es ser culto: aplicar la cultura para mejorar la vida, aprender para superarse, lo cual abarca cualquier ámbito de la vida, incluso la moda. El problema es la frivolización de todo en aras de la brevedad, de la rapidez, de lo súbito, que parece que es lo único bueno hoy en día.
En cuanto a De Prada, desgraciadamente sí es en serio. La derechona española más reaccionaria ha aprovechado un caso de abortos ilegales en unas clínicas en las que cometían verdaderas fechorías fuera de la ley que regula el aborto en España para confundirlo todo y criminalizar, no a los delincuentes, sino a la práctica, sin establecer diferencias, matices. Todos al mismo saco, porque para los furibundos integristas católicos es así. En España cada día vemos como esta gente no desapareció al llegar la democracia; estaban agazapados, y gracias al partido de la derecha, cada vez más reaccionario, cada día sacan un poco más de pecho. Esto empieza a ser insoportable.

Desasosegantes textos, pero de conveniente lectura.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola!!!
Llegué a este blog a través del Ceci de viga del tejado y la verdad es que no me arrepiento. Curiosos los dos artículos. Siempre me entraron dudas de lo que eras ser culto y en parte se me ha aclarado. Gracias. Seguiré leyendo. Saludos:

Juan Fondevila

Si te apetece pasar por mi blog:
www.librodearena.com/juanfondevila

Palimp dijo...

Sobre el tema de la cultura, pues bien, los valores siempre están cambiando. Antes uno debía conocer a los clásicos, saber quien era Proserpina y todo eso. Hoy en día tienes que saber quien es Lara Croft. Creo que en la actualidad la gente tiene más cultura -conocimientos- pero no la reconocemos como tal.

Juan Manuel de Prada tiene algún libro bueno, y algunos de sus artículos están bastante bien. Pero de vez en cuando se descuelga con 'perlas' de este calibre que te dejan temblando. Lo peor es la cantidad de gente que piensa como él.

R dijo...

La verdad es que antes, hace unas cuantas décadas, "ser culto" era más sencillo. El mundo era más pequeño y, por tnto, más fácl de abarcar e incluso comprender. La mayor parte de la información y el conocimiento provenían de la letra impresa. Había relativamente pocas personas cultas y eran daclente reconociles.

Hoy, efectivamente, no basta con leer mucho. Si por "culto" entendemos aquella persona que tiene un conocimiento panorámico de su sociedad (el experto en Linux que no sabe quién es Coetzee no me vale) ya no basta con leer mucho.

Eso se presupone, pero también debe estar al tanto de la evolución tecnológica, manejarse con cierta soltura en internet, conocer las tendencias en cine, en televisión, en música (conocer no significa apreciar). Pero alguien culto hoy día también debería poder resumir en unas frases el conflicto en Oriente Próximo, los peligros del cambio cliatico, la situación mundial tras el 11S...

Lo dicho, hoy día ser culto es mucho más difícil que antes. Me temo que los incultos somos mayoría (y nuestro número aumenta a medida que el mundo se complejiza).



Sí, el amigo Juan Manuel va en serio. Aquí algunos miembros de la derecha viven en otro siglo. He leído algunas páginas suyas y parece que, como narrador, es interesante. Yo siempre separo ideología y arte; de no hacerlo, habría leído muy pocos libros (¿o acaso todos los grandes aliteratos eran progresistas?).

Apostillas literarias dijo...

No sabía varias cosas que ustedes aqui apuntan, muchas gracias.

Desconocía que De Prada era de la derecha española que no se diferencia nada de la derecha mexicana, es como si fuera la misma. Poseen igual tesis, iguales comentarios, propuestas, la misma forma de sentirse culta, y etc.

Es verdad que hay que separar ideología y arte y que debe de tener libros buenos, como también ustedes señalan. Pero sus artículos también son "literatura" (el ensayo es creación) y llegan a infinidad de lectores a través de internet. Con esto quiero decir que influyen en el lector y tal vez es positivo hacerles una crítica aunque sea pequeña o breve. Aunque dificilmente llegaría a interesarles, pero es una catarsis ante un texto con tantas barbaridades.

Luisa Miñana dijo...

Desconocía el texto de De Prada, porque siempre lo eludo. El hecho ha sido como dice 39 Escalones. Ha existido al parecer (está bajo investigación) el caso de la clínica barcelonesa. Y se ha abierto la vía para la campaña de la derecha. Lo tremendo del artículo es el lengujae utilizado, la capacida de truculencia interesada. Me recuerda desgraciadamente a algunos textos que circulaban en la época de la guerra y la posguerra.

Respecto al primer artículo, es muy interesante lo planteado. Es imposible hoy en día marcar un "imprenscindible perfil" del hombre/mujer culto/a: porque es imposible abarcar toda la información existente sobre el presente y sobre el pasado. Seguramente hoy una persona culta será aquella que haya sabido construir un método adecuado para acercarse a la comprensión e interpretación de todos esos conocimientos: ordenarlos, sintetizarlos, y extraer de ellos las consideraciones oportunas. Antes era fácil incluso retener nombres, libros, fechas; ahora, a veces, puede resultar enloquecedor.
Esa existencia de un método podría ser el nexo de unión entre "alta cultura" y "cultura popular", porque hoy en día la cultura popular es indefectiblemente una parte de la cultura.

Besos de finales de domingo ya.

Lázaro dijo...

Juan Manuel de Parada, se quiera o no, es una persona culta. Otra cosa es estar de acuerdo en lo dice. Seguramente tenga una educación jesuítica y sea ultraconservador y ultracatólico, pero no siempre los culos tienen que pensar como nosotros, ni tan siquiera de un modo "racional" (¿se peude ser culto e irraciona?: sí), y viceversa, no siempre los que piensan como nosotros (o de forma racional) -respecto a determinadas cuestiones, claro-, son cultos, muchas veces puede ser gente cercana al analfabetismo y eso tampoco los hace peores. La cultura no siempre computa en el haber de la moralidad, aunque a veces ayude, al menos puede ayudar a ser tolerante...

Respeto a lo último que dices, AL, no olvides que la derecha mexicana proviene si no me equivoco de una revolución (o de las instituciones y partidos que derivaron de ella) y acepta un sistema desde hace ocho décadas, mientras que la derecha española proviene y está fundada por gente antidemocrática, golpista y tardofranquista... En eso creo que la derecha española se parece algo más a la derecha chilena, argentina e incluso venezolana (aunque ésta última es algo más radical). En lo que sí se parece JMP a la intelectualidad de derechas mexicana es en el catolicismo...
A mi juicio JMP sólo tiene un libro bueno, Las máscaras del héroe, el resto es mediocre, o pasable (lo anterior al citado).

salud.

Apostillas literarias dijo...

Ese nexo de unión entre "alta cultura" y "cultura popular" de la que hablas, Luisa, me parece muy interesante. Según entiendo, esta inter-relación conforma un todo que va a dar a la ciber-cultura como predominante. Hoy salió una especie de respuesta a este artículo en el mismo periódico, es de Beatriz Sarlo, aqui lo dejo por si es de tu interés o del de alguno de ustedes:

Una pregunta sin muchas respuestas

Apostillas literarias dijo...

Lázaro, no hablo de AL, sólo de México, y no, la derecha mexicana no viene de una revolución, existía desde antes, quizá no como partido institucional, pero si en la política y en la sociedad del país, existe desde el siglo XVI. Y no, no son 8 décadas de un mismo sistema, aunque fueron muchas: 70 años en el poder. Ahora es otro partido el que está en el poder, aunque también es de derecha, quizá por ello dices "un mismo sistema", lo entiendo. Por otro lado, y es sólo mi opinión no la de muchos mexicanos, no existe en México una verdadera izquierda en el poder. El representante que se dice de izquierda estuvo años en el PRI -el partido que duró 70 años en el poder-, ahi se formó y creció y se hizo, y luego se pasó a otro partido. Si bien, sí existe una izquierda valiosa, la cosa es que no la dejan avanzar, pero espero lo haga.

Respecto a lo que comentas de que Juan Manuel de Prada si es culto, no te puedo opinar, no lo conozco como para expresar una opinión. Pero ya en los comentarios, y tu, han dado su punto de vista al respecto.
Sí, podemos estar de acuerdo o no con lo que dice, lo interesante es analizar lo que dice en este texto y con ello tenemos toda una reflexión que no deja mucha duda en cuanto a su significado...

Un gusto saludarte.

lázaro dijo...

Ovbiamente la Derecha como tal existe desde que se acuña el términio y que hace mención a la posición de unos parlamentarios promonárquicos en Francia. También Alfonso Guerra (ex vicepresidente de España) decía, no sin razón aunque sea una boutade, que en España gobernó la derecha desde los Reyes Católicos. Si entendemos por derecha una linea de pensamiento cercana a la diferencia de clases y los privilegios de unas sobre otras, existe derecha desde Altamira. Pero la derecha panista y/o priísta surgen en un entorno y de un sistema democrático (lo que luego hagan con él o cómo lo descojonen es otra cosa) al igual que surgen de un sistema democrático los partidos de los EEUU. No así el Partido Popular español que está fundado por ex miembros de un Gobierno antidemocrático, golpista y Fascista, cuyos miembros continúan a día de hoy en el seno de dicho partido. Para que usted me entienda: el PAN es al PP lo que el PCE sería al PCUS: piensan lo mismo pero su origen (y con ello algunos vicios) son direfentes.

lázaro dijo...

Cuando me refiero a AL me refiero a tí, solo para abreviar.

Apostillas literarias dijo...

Yo no me refería a la "derecha" como término que existe como tal desde que se acuña el término, Lázaro, sino a la ideología que señala esta forma de ser, pensar, actuar (que también explicas), y desde cuando como tal existe en México. Desafortunadamente no hemos tenido otra forma en los gobiernos desde el siglo que te comento, salvo brotes temporales en la historia, por supuesto. Primero la ocupación española, después la dictadura de Porfirio Díaz, luego la Revolución en donde se instaló un partido que al inicio era una cosa y que como todo lo que dura más de lo que debe, se fue haciendo lo que ya conocemos. Y ahora tenemos a un partido de la derecha, si bien es una derecha centro, por decirlo de alguna manera, pero al fin derecha.

Por lo demás, gracias por tu explicación de los partidos en España (y la relación y definición que haces de/con los partidos en México que explican varias cosas) que en lo personal todavía me cuesta trabajo ubicarlos, más a sus participantes.

Y disculpa, pensé que AL era América latina y no Apostillas literarias, no pensé que era yo.

lourdes dijo...

Una persona culta no es necesariamente alguien que sabe de todo, sino alguien que ha creado una manera propia de expresar lo que conoce.

Con respecto a lo de De Prada la bestialidad es suya.

Petrusdom dijo...

Uno de los motivos por los que siempre me ha interesado tanto la cultura alemana es econtrar respuesta a esta pregunta:¿cómo fue posible que una sociedad tan culta, con tantas universidades, filósofos, investigadores, grandes empresarios, con tantos teatros, óperas, museos pudo votar y apoyar al Partido Nazional-socialista de Hitler?
Yo creo que la respuesta está en las horas de luz solar y en la comunicación.
La cultura no es acumulación de saberes, es también comunicación entre los que vivimos en la misma sociedad.
Saludos cordiales.

alba alpha dijo...

Al teminar de leer los artículos quedé impactada por el segundo por lo cual no tenía la mente muy clara para comentar el primero, después de leer los comentarios mi mente no solo no se despejó sino que necesito más tiempo para dilucidar los diferentes temas de forma correcta solo puedo decir con certeza a no equivocarme que prefiero no tocar el tema de la política ya que sería muy extenso y no es materia de este blog ni de un comentario, lo único que afirmaré al respecto es creo en personas no en partidos políticos, no me gusta etiquetar a la gente. En estos momentos no doy para más. saludos

Luisa Miñana dijo...

Empecé ayer a leer el texto de contestación al que transcribes y que enlazas. Lo tengo guardado y luego lo terminaré. Sí que me ha parecido de sumo interés lo que leí hasta ahora sobre los cismas entre culturas. Respecto al cisma entre ciencia y letras, nunca lo he entendido. Yo también deploro enormemente no entender hoy casi nada de lo que dicen los matemáticos o los físicos, y eso que a veces hago un gran esfuerzo. No es lógico. Qué hubiera sido de Leonardo, por ejemplo, sin sus conocimientos científicios y empíricos o de casi todos los pintores hasta esta emancipación desesperada del arte y del pensamiento respecto a las manos. A estas cosas me refería cuando hablaba del método.
Un beso fuerte.

Apostillas literarias dijo...

Cierto Petrusdom, buenas preguntas. Yo creo que las acciones muchas veces las cometes, aunque se sea filósofos, investigadores, grandes empresarios, porque en ese momento se cree en una propuesta que no muestra su realidad tal cual es. Las manipulaciones son enormes, esas lavadas de cerebros por más inteligente que se pueda ser, hacen lo demás. Creo, también, que al mismo tiempo hubo muchos filósofos, investigadores y grandes empresarios, que dijeron "no" y fueron perseguidos mÁS todo lo que ya sabemos...

Apostillas literarias dijo...

Lourdes, Alba, Luisa, muchas gracias por sus comentarios.

Miguel Sanfeliu dijo...

Lo que sí es cierto es que la cultura es ahora más accesible que nunca. Se tiene acceso a una cantidad de conocimientos desmesurada, así que es preciso seleccionar, especializarse. Es posible que haya muchos niveles para determinar qué es ser culto. Hay también un encumbramiento de la cultura basura. Demasiada maleza. Es una cuestión interesante para darle vueltas.

Respecto a De Prada, no me hagáis mucho caso, es sólo una impresión, pero creo que está en contra del aborto. Jajaja.

Un saludo.

JoseAngel dijo...

No es de extrañar la postura antiabortista de de Prada; después de todo es la postura oficial de la Iglesia Católica, y católicos hay unos cuantos. Más me sorprende ver la unanimidad en abuchearlo en este blog, pues el tema del aborto suele provocar más variedad de posturas. También me sorprende que nadie se moleste en decir ni media palabra contra el tipo de abortos que se practicaban en estas clínicas que dice (y en casi todas, supongo) - abortos ilegales y que en numerosísimos casos no se diferencian gran cosa de un infanticidio. Pues los fetos de ocho meses son viables. ¿Hay que entender que también apoyarían todos, o algunos, el derecho al infanticidio, si la madre así lo desea? ¿O no? Porque no queda claro dónde trazan la raya. La de de Prada sí queda clara, al menos... Es fácil hacer descalificaciones automáticas a quien no comparte nuestras ideas, pero ver de cerca una cuestión como el aborto lleva a muchas más preguntas. Porque es un tema inherentemente polémico, y nada más engañoso que pensar que pueden dividirse las actitudes en un "nosotros" iluminado y un "ellos" oscurantista.

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