31 de enero de 2008

Pajaritos: Anaïs Nin

Anaïs Nin, Pajaritos (Buenos Aires: Emecé, 2004)

Al terminar la lectura de Pajaritos de Anaïs Nin, pensé que quizá estos cuentos que conforman el libro, son parte de los pedidos que un personaje, al parecer de mucho dinero, solicitaba a la escritora y a su grupo de amigos. En el Prefacio se recuerda este pasaje que les comento:

En Nueva York todo se vuelve más arduo y más cruel. Tenía que cuidar de mucha gente, tenía problemas y, como tengo un carácter muy parecido al de George Sand, que escribía toda la noche para poder cuidar a sus hijos, tuve que encontrar un trabajo. Me transformé entonces en lo que podría llamar la "Madama" de una poco común casa de prostitución literaria.

Más adelante, la autora señala: "En lo que hace a mí, mi escritura real queda de lado cuando me dedico a buscar lo erótico. Éstas son mis aventuras en ese mundo de prostitución". Así que supongo que sí, que estos cuentos son producto de un pedido porque además se les percibe como escritos de prisa, con una prosa a veces forzada. Las escenas van desarrollándose cuando de pronto "saltan", acortan la acción o la resumen.

Son cuentos supuestamente eróticos. Digo que supuestamente porque habría que definir qué entendemos por literatura erótica. El erotismo que leemos en Pajaritos no es el erotismo de un Bataille o de un Klossowski, tampoco de un Kawabata, ni resulta un erotismo romántico o dulzón. En mi opinión, tiene ciertos pasajes eróticos, pero en general hallamos más bien las descripciones de encuentros sexuales entre hombre y mujer y entre mujeres, bastante explícitas. Los detalles de estos encuentros dichos de manera tan evidente, en lugar de darle calidad a los relatos los hace cansados porque, además, estas detalladas especificaciones se repiten de un cuento a otro. No existe la sorpresa ni hay una estructura narrativa que incite a desvelar algun secreto. Cuerpos desnudos que son mirados, a veces frigidez e impotencia, otras vemos a un hombre mostrándose a niñas de una escuela mientras la esposa trabaja en un circo, mujeres que se avergüenzan de su sensualidad, una mujer que tiene relaciones sexuales con el amante de su hermana, y con otro y con otro. En fin, que no es el tema, es el estilo con que se cuenta el tema lo que no me pareció espectacular. Tampoco son cuentos malos.

Un relato que me gustó especialmente, es "La maja". Encontramos a un pintor, Novalis, recién casado con una mujer española, María. Novalis se había enamorado de ella por su parecido con el cuadro que él más admiraba, La maja desnuda, de Goya. María era una mujer católica y muy burguesa, que jamás se había mostrado completamente desnuda a su esposo. El pintor le pedía posara desnuda para él, "sus ojos estaban hambrientos de su belleza", pero ella se resistía siempre. La mujer enferma por "la ansiedad y los miedos mórbidos y comenzó a sufrir de insomnio". El médico le da unas píldoras que la sumían en un sueño muy profundo. Esto lo aprovecha el esposo y la pinta desnuda mientras ella duerme. Así, logra hacerle varios cuadros sin que ella tenga conocimiento. Novalis ya no deseaba a su mujer cuando estaba despierta.

Un día, después de pasar unos días con amigos en el campo, María regresa a su casa sorpresivamente, se sentía mal y adelantó la fecha de regreso. Al llegar a su casa va en puntas de pie hasta el estudio de Novalis, comienza a imaginar que está con otra mujer. Se acerca a la puerta, muy despacio la abre y esto fue lo que vio:

Una pintura de ella tirada en el piso, su marido se refregaba, desnudo, sobre la pintura, con el pelo revuelto y el pene erecto, como ella nunca lo había visto. Se movía sobre la pintura con lascivia, besándola, frotándola entre las piernas. Parecía arrastrado por el frenesí, todo alrededor de él había pinturas de ella, desnuda, vuluptuosa, bella. El hombre arrojó sobre ellas una mirada apasionada y continuó con su abrazo. Estaba teniendo una orgía con ella, con una mujer que en realidad no había conocido.

Al ver esto, María...

Habría, repito, que definir qué es erotismo y qué la mera sexualidad. Si bien, me parece que no hay erotismo sin sexualidad, pero sí hay sexualidad sin erotismo. También tendríamos que definir, a qué llamamos literatura erótica.

7 comentarios:

Luisa Miñana dijo...

Estos interrogantes que planteas al final, Magda, parecen ya eternos. Yo creo que nuestra mente no tiene muy claras algunas delimitaciones, seguramente porque nuestra propia naturaleza no alcanza a tenerlas.
En cuanto al cuento que expones, me resulta sumamente interesante. Parece volver a plantear el tema de que en realidad el deseo erótico no sea sino otra categoría mental. A lo mejor no en origen, pero si en cuanto al objeto capaz de provocarlo, mucho más relacionado a veces con nuestros propios arquetipos que con la realidad. Y así entramos de nuevo en tus interrogantes, de alguna manera. El terreno erótico es uno de los más puramente literarios: porque es posible transcurrir por él sin límites de ningún tipo.

Apostillas literarias dijo...

Así es, Luisa, interrogantes de toda la vida que no han sido hablados ni aclarados lo suficiente o, tal vez, no se sabe qué decir al respecto de tanto que están enlazados uno al otro.

¿Verdad que el cuento es interesante? Esta imagen es impactante, el pintor teniendo una orgia con su arte, sus cuadros, con una mujer que nunca ha conocido realmente, y con la que vive.

Ella, al ver esto, le brota toda la sensualidad y se olvida de su puritanismo, burguesía y dogmas.

Baakanit dijo...

Bueno, después de todo, al menos en la colección de cuentos pudiste encontrar uno que te gustará. "La Maja", Me pareció fascinante su trama. Aunque al final, vuelva aparecer el erotismo detallado que se encuentra en los otros cuentos.

Gracias por compartir este mini "review" con nosotros.

Apostillas literarias dijo...

Hay varios buenos, Baakanit, pero este me gustó más que todos. No son magistrales, pero vale la pena leerlos.

Fernando dijo...

Muy curioso el relato de “La maja”. Me gusta mucho la idea y ese desarrollo.
En general, nunca me ha atraído la figura de A. Nin.
Abrazos.

entrenomadas dijo...

Magda, aquí estoy dándome un atracón gustosa por todos los posts que tenía atrasados. Me quedo un rato con este. Es buenísimo.

Y esos interrogantes, ay, toda la vida necesitamos. El cuento es impactante. Y me ha encantado.

Besos, Magda

Apostillas literarias dijo...

Un abrazo, Fernando.
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Gracias querida Marta. Un beso.

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