31 de enero de 2008

Robert Capa: La última apuesta

Yo no tengo acceso al periódico Reforma, es de pago. Pero un amigo, Pedro de Isla, me hizo favor de enviar este texto del escritor mexicano Juan Villoro. Es un hallazgo muy importante para la historia de España, que bueno que pudieron rescatarse.

"Robert Capa: La última apuesta
Juan Villoro
27-Ene-2008
Reforma

En esa carrera marcada por el peligro, salvar el pellejo nunca fue tan importante como salvar los negativos. En 1940, dos cajas con 127 rollos de la Guerra Civil Española llegaron a manos del General mexicano Francisco Javier Aguilar González, que era diplomático en Francia. No se sabe quién se las confió. México había dado asilo a los republicanos españoles y se aprestaba a recibir prófugos de la Segunda Guerra Mundial. El General ayudaba a recuperar objetos perdidos en el naufragio de la historia. Alguien juzgó que debía hacerse cargo de los negativos tomados en España por Gerda Taro, David Seymor ("Chim") y Robert Capa.

Durante 70 años las cajas sufrieron los avatares del exilio. Los especialistas las dieron por perdidas. En 2001, Richard Whelan publicó Robert Capa. The Definitive Collection. El archivo del fotógrafo parecía cerrado. Whelan murió a fines de 2007. Su correo electrónico tenía un mensaje que no llegó a leer. Provenía de México, y lo enviaba la curadora y cineasta Trisha Ziff. Algo insólito había ocurrido: después de 70 años, más de 3 mil negativos, muchos de ellos de Capa, volvían a la luz.

Ziff dio con las cajas a través de los descendientes del General Aguilar González, hombre colorido que peleó en la Revolución bajo las órdenes de Pancho Villa y fue diplomático en el Lejano Oriente y Francia. Su familia conocía sus proezas como jinete (domó un caballo para la hija de Hiroito), pero ignoraba que había salvado un excepcional pasaje de la fotografía. Es posible que también él ignorara el alcance de esos negativos y los conservara como una muda obligación hacia el pasado.

A principios de los años 90, ya muerto el General, sus familiares vendieron su casa y encontraron dos cajas a las que tardaron en dar importancia. Ahí estaban las fotografías de Capa, "Chim" y Taro. Las obras pertenecen a los herederos de los fotógrafos y deben ser conservadas en condiciones especiales. En consecuencia, en diciembre de 2007 fueron enviadas al Instituto de Fotografía Contemporánea de Nueva York (IFC). "Los negativos despedían un aroma a nitrato, pero están en muy buen estado", afirma Ziff.

"¡Es como encontrar el Santo Grial!", comenta Brian Wallis, director del IFC. "Conocíamos 500 fotos de Capa de la Guerra Civil, y ahora tenemos unas 3,500. Tardaremos en establecer cuáles fueron tomadas por Capa, Taro o "Chim", pero al fin tendremos el panorama completo de lo que hicieron en la Guerra Civil".

Los tres fotógrafos reunidos en la caja cayeron en frentes de guerra (Taro, en España; "Chim", en Suez, y Capa, en Vietnam). "Si la foto no funciona, no estás suficientemente cerca", afirmaba Capa. Cada una de sus imágenes sobrevivió de milagro y padeció los descuidos con que se trata un material urgente (un precipitado laboratorista arruinó su trabajo más intrépido: nada menos que el desembarco en Normandía). Para proteger su obra, "Chim" y Capa fundaron la Agencia Magnum en compañía de Cartier-Bresson. Tenían una clara idea de la conservación de negativos, pero no pudieron hallar los de la Guerra Civil.

"Chim" viajó a México en el Sinaya para cubrir el desembarco de los refugiados españoles, y Capa estuvo en el País en 1940. No se sabe si buscaron ahí las fotos de España o si hablaron del tema con su impresor, Emerico Weisz, quien vivía en México, casado con la pintora Leonora Carrington. "Mi hipótesis es que pensaron que eso se había perdido para siempre y dejaron de buscarlo", comenta Wallis. ¿Quién podía suponer que el tesoro se había salvado gracias al mexicano que domó un caballo para la hija del Emperador japonés?

Vi las cajas en compañía de Ziff, poco antes de que ella las llevara a Nueva York: un rollo dedicado a la Pasionaria, la perenne juventud de García Lorca, Barcelona en el fragor republicano. "Aquí se narra la historia del exilio", comenta Ziff. "Estos negativos son refugiados; aparecieron en México por una razón política: el asilo que se dio a los perseguidos; por eso es tan importante que se haga una exhibición aquí". Wallis coincide: "México jugó un papel crucial en esta historia: fue el sitio de refugio para una Europa que se desgajaba. Es muy importante que las fotografías se muestren en México y en España".

André Friedmann, el inventor de sí mismo que se hizo llamar Robert Capa, llevó una legendaria vida breve: conquistó a Ingrid Bergman, saltó en paracaídas, viajó a Moscú con Steinbeck, bebió con Hemingway, amó a Gerda Taro y no se repuso de su temprana muerte. Entre los negativos hay pocas fotos íntimas. En una de ellas, Gerda duerme con la piyama de Capa. ¿Qué soñaba? La pregunta es ya incontestable. Queda el otro sueño, el de las fotos que se salvaron y hablan de la sinrazón de la guerra. Tres rebeldes murieron para transmitir ese mensaje.

Sus imágenes no dejan de luchar".

Leo en La jornada:

"La curadora Trisha Ziff insiste en que ella no descubrió nada. En entrevista con La Jornada, explica que sólo localizó a la persona que lo resguardaba y luego negoció su traslado al Centro Internacional de la Fotografía, en Nueva York.

Dicho acervo nunca estuvo perdido, pues siempre permaneció en manos de la familia del general y diplomático mexicano Francisco Javier Aguilar González.

Y si hasta ahora se da a conocer la existencia de ese material, en gran parte se debe a que nadie hizo jamás mucho caso a las indagaciones de su pariente, Benjamín Tarver, sobre su relevancia.

Este “hallazgo masivo”, reitera Ziff, comprende la obra de tres fotógrafos y está en proceso de reincorporarse a sus respectivos legados. Pero, al mismo tiempo, “el contenido de los negativos no pertenece al ICP, sino a la memoria popular, tanto de los españoles como de los mexicanos, dado el papel que jugó México durante la Guerra Civil española, así como el que desempeñaron los refugiados procedentes de España al construir una generación y una cultura aquí. Es una historia colectiva, no es propiedad de alguien en particular”.

En: Archivo fotográfico no estaba perdido

Algunas fotografías.

6 comentarios:

39escalones dijo...

A veces la casualidad hace que emerjan del pasado tesoros como éste. Por fin se sabrá si la foto "Muerte de un miliciano" estuvo o no preparada, como afirman algunos (aunque quizá mejor no saberlo nunca).
Fenomenal hallazgo.
Un abrazo

Luisa Miñana dijo...

Por aquí ha tenido mucha repercusión la noticia, que es fantástica, excelente. Se va a poder multiplicar el conocimiento gráfico de la guerra civil. En cuanto Aragón, hay al parecer bastantes imágenes tomadas en tierras aragonesas. Hay que esperar a que se puedan ver y estudiar. Pero es un grandísimo hallazgo.

beco dijo...

Este texto se publicó originalmente en el periódico de catalunya y se me hizo increíble desde el primer momento que lo leí.

¡Saludos!

Apostillas literarias dijo...

No se publicó originalmente en el Periódico de Catalunya, Beco, parece ser que se publicó en los dos periódicos, en éste y el Reforma, el mismo dia. Paralelamente.

Saludos.

Fernando dijo...

Emocionante...
Me parece maravillosa la actitud como muda obligación al pasado del general Aguilar González, tanto como su periplo vital. Una magnífica representación del papel de apoyo que desempeñó México hacia la República española y sus exiliados; casi tan de agradecer como el de otros países latinoamericanos durante la posguerra, y, en todo caso, mucho más digno y valeroso que el desempeñado por las cobardes y huidizas democracias europeas.
Como proclamó Eisenstein: ¡Que viva México!
Y que viva la memoria de hombres y mujeres que lucharon por la libertad y por legarnos su testimonio de la Historia.
Un abrazo, Magda.

entrenomadas dijo...

Sí, ha tenido mucha repercusión. A ver cuando se estudian y se puede admirar y saber más cosas.

Otro beso,

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