6 de marzo de 2008

Punto y coma

También me gustan las sutilezas del lenguaje y este texto de Sandro Cohen, me parece de suma utilidad. Se titula "Las peripecias del punto y coma", espero que a ustedes les sea igualmente fecundo:

"Debo confesar que me gusta estudiar idiomas y las sutilezas de lenguaje. No sólo eso: me encanta la puntuación. Sé que formo parte de una inmensa minoría pero me sentí reivindicado hace unos días al leer un artículo en el New York Times, el cual se titulaba "Celebrating the Semicolon In a Most Unlikely Location” (“Celebrando el punto y coma [;] en el lugar menos sospechado”. Se puede consultar fácilmente, haciendo clic en el título del artículo en inglés).

El texto del New York Times cuenta cómo Neil Neches —empleado en el área de Mercadotecnia y Servicios de Información dentro del equivalente de nuestro Sistema de Transporte Colectivo en Nueva York— utilizó el punto y coma en un anuncio de interés público. Invitaba a los usuarios del metro a que después de terminar de leer sus periódicos (parece que todo el mundo en el subway neoyorquino lee el periódico), los pongan en el bote de la basura y que no los dejen tirados. Deduzco que el texto original, traducido al castellano, habrá sido: “¡No deje su periódico en el tren! Deposítelo en la basura; ésa es una buena noticia para todos”.

El articulista reflexiona en que el punto y coma ha desaparecido casi totalmente, y no sólo de letreros y anuncios urbanos sino también de la literatura y el periodismo. Para muchos —escribe— este signo es una antigualla, un anacronismo, algo innecesario, pretencioso. Y es verdad que muchísimas personas, aquí y en Nueva York, no tienen la menor idea ni de cómo ni por qué emplear el punto y coma [;].

El mito que se enseña en nuestras escuelas reza: “El punto y coma es el punto medio entre el punto y la coma”. Esta sentencia suena contundente pero es absolutamente falsa, una mentira perniciosa que ha dañado a generaciones de alumnos mexicanos (y tal vez de otros países). No la cito de un libro específico sino de mis propios alumnos que, año tras año, me la dicen así textualmente cuando les pregunto para qué sirve —según ellos— el punto y coma. Este mito se encuentra en casi el mismo nivel que otro aún más nocivo, el cual tendré que desmitificar en otro momento: “La coma [,] significa una pausa”. Volvamos, por ahora, al punto y coma…

En primer lugar, si usted no desea usar el punto y coma, está en su derecho. Si emplea un simple punto [.] entre dos oraciones independientes, no fallará. Por ejemplo:

A mí me gustan los tacos. Los como desde que tengo memoria.

El punto entre las dos oraciones independientes es correcto, correctísimo. No plantea problema alguno. Pero si usted, como redactor, desea señalar a sus lectores que existe una relación ideológica más estrecha entre estas dos oraciones independientes que entre las demás que están en el párrafo que está escribiendo, puede poner entre ellas el punto y coma [;] para hacerlo patente:

A mí me gustan los tacos; los como desde que tengo memoria.

Para eso sirve el punto y coma: para señalar que, entre dos oraciones gramaticalmente independientes, existe una relación más estrecha que lo normal, pues todas las oraciones dentro de un párrafo dado se relacionan entre sí, como usted mismo puede constatar en éste o cualquier otro texto. Se usa, y se debe usar, mucho menos que el punto. Se abusáramos del punto y coma, perdería su eficacia. Cuando lo usamos, yuxtaponemos dos oraciones independientes. Otra manera de unirlas sería poner una coma [,] seguida de la letra “y” [, y]:

A mí me gustan los tacos, y los como desde que tengo memoria.

Así, vemos que hay por lo menos tres maneras de expresar el mismo pensamiento. El punto [.] ofrece la mayor separación. Usar coma seguida de “y” establece que no se trata de oraciones seriadas pero que sí se relacionan estrechamente en cuanto a su contenido ideológico. Emplear punto y coma nos da mayor separación ideológica que la secuencia “[, y]”, pero no tanta como el punto [.]. Es importante señalar, sin embargo, que en los tres casos se da la necesaria separación gramatical entre estas dos oraciones. Si sólo pusiéramos una coma entre ellas, como suele ocurrir, estaríamos cometiendo un verdadero pecado de la redacción, el encabalgamiento, el coco de los redactores inexpertos.

Defino el encabalgamiento así: “La unión, mediante una coma, de dos oraciones independientes que entre sí no poseen ninguna relación gramatical”. Esta relación gramatical podría darse mediante la coordinación o la subordinación. Pero si las oraciones son gramaticalmente independientes —como en “A mí me gustan los tacos” y “Los como desde que tengo memoria”—, no podemos usar una simple coma para separarlas. El punto y coma resolvería la situación, igual que el punto, o la coma seguida de “y”.

Como expliqué hace unos párrafos, a usted no le va a pasar nada si no usa el punto y coma en sus escritos. Pero es una herramienta valiosa cuando deseamos matizar lo que escribimos. No es ni anacronismo ni antigualla ni pretencioso. Celebro el que el New York Times haya dedicado dos columnas de su periódico del 18 de febrero de 2008 a este asunto más que humilde pero, para mí, tan importante".

Más sobre el tema en Escolar.net.

29 comentarios:

Baakanit dijo...

No sabes cuánto me ha gustado leer este post. Yo he tenido mis experiencias con el punto y coma. He visto ese anuncio muchas veces en el metro, pero no me había fijado en el bendito punto y coma.

A mí un profesor hace unos años me dijo que no lo utilizara. Que para evitar el mal uso, o cualquier tipo de confución es mejor usar el punto. El punto es más seguro. Pues me he llevado de él y tengo unos cuatro años sin utilizarlo.

Me gusta mucho tu aclaración. Una sección de gramática en este blog caería muy bien. ;)

Buenas ; Noches.

Antonio dijo...

Un libro delicioso, que quizá ya conoces, es "Perdón, imposible" (Guía para una puntuación más rica y consciente), de José Antonio Millán, RBA editores. En él, de forma fácil y amena, se aprenden muchos matices acerca de la puntuación; sí, proviene de "punctum"...

Saludos.

Antonio (militeraturas).

PD. Su página web, jamillan.com, es una selva ordenada de material curioso y muy interesante.

Apostillas literarias dijo...

Cierto, Baakanit, tu vives en Nueva York, debiste de ver el anuncio. Sería bueno que ya te animaras a usar el punto y coma, es un signo muy bonito.
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Si Antonio, conozco el libro y la página de JA Millán, y de acuerdo contigo, es muy interesante.

Te comento que Sandro Cohen, el que hizo este texto del punto y coma, tiene un libro que se llama Redacción sin dolor, es excelente. Lleva ya 4 ediciones o más, y 23 reimpresiones. También te lo recomiendo mucho, editado por Planeta.

39escalones dijo...

¿Qué ha pasado con el cambio de estética?
Es un buen logotipo.
Un abrazo

gabriel dijo...

Muy bueno Magda; ya lo estoy enviando a amigos y bitacoreros.

(¿Lo habré usado bien ahí?)

Saludos desde Montevideo

Fernando dijo...

Curioso y entrañable anuncio; me lleva a los tiempos del colegio y las clases de lengua.
Yo, con mi carácter de antigualla anacrónica, debo de ser de los pocos que la usan, y en todo tipo de escritos: los administrativos de mi trabajo, las simples notas o los (presuntamente) literarios.
Un abrazo, Magda.

Luisa Miñana dijo...

Magda, llevo unos días sin tiempo (ni muchos ánimos, la verdad) para entrar en los blogs. Voy poco a poco. Entro hoy en Apostillas y, bueeenoo, cuántos artículos que me interesan. Así que busco luego un rato más tranquilo y los leo uno a uno. Qué sabia eres, guapa.

Leandro dijo...

El maestro del punto y coma en castellano es Borges, llegándolo a usar muchas veces en una sola oración, típicamente para enumerar. Ejemplos:

Tres profusiones ha tenido el error con nuestro Martín Fierro: una, las admiraciones que condescienden; otra, los elogios groseros, ilimitados; otra, la digresión histórica o filológica.

("La poesía gauchesca")

Soñé que un río de Tesalia (a cuyas aguas yo había restituido un pez de oro) venía a rescatarme; sobre la roja arena y la negra piedra yo lo oía acercarse; la frescura del aire y el rumor atareado de la lluvia me despertaron.

("El inmortal")

Llegan cajones de armas largas; llegan una jarra y una palangana
de plata para el aposento de la mujer; llegan cortinas de intrincado damasco; llega de las cuchillas, una mañana, un jinete sombrío, de barba cerrada y de poncho.


("El muerto")

De nuevo aguardaría en el crepúsculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiaría las circunstancias de sus muchos retratos: Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con
antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comunión de Beatriz; Beatriz, el día de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco
después del divorcio, en un almuerzo del Club Hípico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekinés que le regaló Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo; la mano en el mentón...


("El Aleph")

Recaredo Veredas dijo...

La decadencia del punto y coma es lamentable. Es, sin duda, uno de los signos de puntuación más elegantes. Gracias por tan nutritivo post. Saludos.

CEci dijo...

Muchas gracias, Magda, por esta reivindicación del punto y coma. Yo lo uso con frecuencia; puede que demasiada.
Te dejo aquí una perla del genial Kurt Vonnegut acerca de este curioso signo de puntuación:

"Ahí va una lección de escritura creativa. Primera norma: no empleen el punto y coma. Es un hermafrodita travestido que no expresa nada en absoluto. Lo único que indica es que has ido a la universidad".

"Un hombre sin patria"

Apostillas literarias dijo...

Qué bueno Gabriel, es muy útil para todos.
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Pues más que antigualla anacrónica, Fernando, es que escribes bien y bonito. El uso correcto y adecuado del punto y coma, me gusta.
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Luisa, a veces además del tiempo no hay ánimo para más cosas. Ya vienen las vacaciones y sería excelente poder salir unos días tan solo para no hacer otra cosa que descansar y disfrutar. A mi esto del tiempo, ya habrás visto, de igual manera siempre me trae corriendo. Descansaremos un poco en unos días.

Apostillas literarias dijo...

Gracias por los ejemplos de Borges, Leandro. García Ponce, Salvador Elizondo, Octavio Paz y tantos escritores excelentes, también son maestros en el punto y como y en general en su escritura. Es un placer leerlos también desde este ángulo lingüístico.
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Pues entonces el punto y coma da muy buena indicación.
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Aprovecho para comentar que otra cosa en la que deberíamos de detenernos, es en los signos de admiración e interrogación: poner el de inicio y no solo el del final, como está de moda en imitación a los sajones. Pero parece lucha perdida.

Fernando dijo...

¡Híjole, Magda, por fin lo dice alguien!
Supongo que en esto de los signos de admiración e interrogación, amén de por la influencia anglosajona, se viene haciendo por comodidad y por reflejo de los mensajes SMS.
He perdido la cuenta de las causas perdidas a las que estoy apuntado :)

Baakanit dijo...

Curiosamente hoy mismo me topé con un parrafito en la introducción de una colección en inglés de los escritos de 'non-fiction' de Borges en el cual el traductor hacía mención de que la manía de los punto y coma a Borges se le pegó de Henry James quien los amaba, y que a muchos traductores Anglosajones de Borges,les resulta bastante tedioso tener que lidiar con los famosos ';' Muchos traductores optan por convertirlos en puntos. Coincidencialmente leí eso hoy, después de haber dialogado por estos lados.

Ahora mismo no comparto el texto porque me voy acostar.

Ciao

Orlando dijo...

Creo que lo de la admiración e inerrogación solo al final, se ha hecho costumbre. Otra cosa muy fea es cosas como "dijistes", "comprastes", etc.

Apostillas literarias dijo...

Querido Fernando, hace unos meses, alguien me dijo cuando comentaba que por favor se usaran en castellano los signos de admiración e interrogación como eran, y no solo al final: "Pues yo los seguiré usando así, me gusta hacerlo asi, es más cómodo".
Sinceramente creo que ya es lucha perdida, y no se en que momento fue que inició esto del uso de los medio-signos o los sin-signos.
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Puedo imaginar el tedio de los traductores, Baakanit, es que es bastante exagerado. Pero bueno, es su trabajo. Y si, sabía lo de la influencia de Henry James, en esta manera de escribir. Interesante.
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Fernanda, esto de "dijistes", "comprastes", "fuistes", es un espanto. Y también ya es muy común. Como el horrible "mande" de nosotros, es un horror, no por falta de ortografía, sino por muchas cosas más. Deberíamos de hacer campaña para que desapareciera del mapa.

malvisto dijo...

Está muy bueno el post: a veces dejo de venir, y luego como que la curiosidad parece recargarse debido precisamente al tiempo que uso para meditar lo que has puesto. Creo que está bien hacerlo, detenerse, porque a veces pasa que no entendemos, o pasamos tan rápido por una entrada que no entendemos nada. Incluso a mi me ha pasado; sí, yo que no es que sea inteligente o tenga ideas propias: simplemente el tiempo de lectura confunde o lleva a buen término el que se entienda.

elenaberenice dijo...

"...Para muchos —escribe— este signo es una antigualla, un anacronismo, algo innecesario, pretencioso..."


Opino lo mismo que declarabas al final :) Aunque la fuerza del punto a veces lo eclipsa...

Mega dijo...

El artículo es de Sandro Cohen, ¿verdad? Gracias por compartirlo.

Me ha parecido muy clarificador. Hasta ahora, solía usar el punto y coma de manera intuitiva; en adelante, ya no podré...

Saludos

Apostillas literarias dijo...

No te preocupes, Malvisto, ven cuando puedas y quieras, faltaba más. De todas maneras te leo y te encuentro con Alfredo o con Marta.

Un abrazo (y ya vi tu foto, saliste muy bien)
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Saludos, Elena.
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Asi es Gema, es de SC, como dice al inicio del texto.

malvisto dijo...

Magda, Magda: me ha gustado muchísimo tu entrada. Me ha hecho mucho bien, y he visto también que a otros. Eres una buena profe. Un gram abrazo,

Magda dijo...

Gracias, Andrés. Que comentes dos veces en un mismo post me parece que es porque te ha gustado el tema :-)

malvisto dijo...

Tan es así, lo que me ha gustado, que no he podido leer más: siempre he tenido una relación tirante con la academia; pero es aqui, en tu espacio, que me siento como alumno. Y te lo confieso, eso no me pasa mucho. ¡Qué suerte tienen los que va a tus clases! Me siento como un niño; de ésos que esperan juicioso que se les eduque.... un gran abrazo, profe.

Apostillas literarias dijo...

Anda, Andrés, que me la voy a creer ;)

Muchas gracias.

Fernando dijo...

Pues no seas incrédula, Magda, que tiene toda la razón.

Apostillas literarias dijo...

Gracias, querido Fernando.

antoniojesusrg dijo...

Me parece muy interesante tu diferenciación entre el punto y coma y el punto.

Yo tengo una duda en cuanto al uso de la coma. Delante de adverbios temporales como "hoy" o "ahora", ¿debemos poner coma? Por ejemplo:

"Ahora, estoy muy cansado"
"Hoy, no sé que hacer".

Gracias

Nelson dijo...

Exelente, en mis años de estudio nadie nunca me habia explicado tan bien y tan claro como usar un punto y coma. Mil gracias...

Antituner dijo...

En una noche de desvelo a causa del estudio del diseño gráfico, y como siempre por vías misteriosas, he caido aquí para saborear elegantes conceptos sobre mi amado punto y coma, del cual (tomo conciencia en este preciso instante) soy un enérgico defensor. Creo que desde siempre lo he preferido, así como deducido su correcto uso. Agradezco esta añeja entrada a todos quienes ("quienes" en perjuicio de "los que") la nutren. saludos desde Buenos Aires. Germán.

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