24 de septiembre de 2008

Erótika: Patricia de Souza

P

atricia de Souza, Erótika. Escenas de la vida sexual (México: Jus, 2008)

La importancia del cuerpo ligado al erotismo, no entra en duda. Sobre el tema se ha hablado mucho en todos los tiempos, y se seguirá hablando porque es de vital importancia en la existencia del ser humano. Si recordamos generaciones pasadas especialmente marcadas por la cuestión religiosa, sobra decir los diques, dogmas y mentiras, a las que estuvieron sometidas, y ello durante siglos. Y lo más sombrío, es que las actuales siguen estándolo.

Las mujeres en este libro de ficciones de Patricia de Souza, son las protagonistas de un deseo que las mueve y conmueve, que lo reflexionan y lo viven, que lo sueñan y lo evocan, que lo sienten y disfrutan pero también, algunas veces, le temen. Son mujeres que a los catorce años pueden enamorarse y entregarse en el primer encuentro con ese desconocido que más tarde volverá a ver con otros ojos y desde la experiencia de lo vivido en la infancia.

Las mujeres que habitan en estos relatos pueden estremecerse ante los hombres frágiles, "aquellos que nunca se sienten bien en su rol masculino y se hunden en la melancolía, aquellos que tienen un aire de indefensión que desarma, y que suelen ser leales. Los pessoanianos, diría yo, los que se quedan atrapados en el dilema de acción-inacción (...) su vulnerabilidad me estimula sexualmente, como si a través de ellos yo encontrase intacta una parte que también poseo y que he tratado de disfrazar de fortaleza". No son mujeres tradicionales, si se les presenta una coincidencia por alguna circunstancia de la vida, como un tropiezo con alguien, pueden ir con él a un hotel o al departamento donde viven solas o con una madre enferma, y darse a lo que su deseo les solicita. Sin embargo conservan, muchas veces, el recuerdo de una memoria herida que necesita "una especie de cura".

La artista de "Dos mexicanos en París" está pasando un mes en París, viviendo en la buhardilla prestada por una amiga, leyendo y sin salir mucho a la calle. Un día conoce a Joaquín en una biblioteca. Él, estaba en París gracias a una beca para realizar un posgrado en arquitectura. Ella, lo invita a tomar un café y se da cuenta de que su nuevo amigo lleva en las manos un ejemplar de Juan García Ponce, Imagen primera, que ella ya había leído. Y como los personajes de uno de los cuentos de este libro, "Feria al anochecer":

Dos personas se encuentran no por puro azar, sino porque son afortunadas. Un encuentro importante podía hacer que la vida cobrase sentido y establecer una relación que permitiera aceptar cualquier contrariedad con paciencia, incluso, con júbilo. Entonces él podía ser ese personaje en el parque de diversiones, aquel que cuando se encuentra en la parte más alta de la rueda de la fortuna, siente miedo y tiene una especie de relación: que, en la vida las cosas están donde deben estar, que todos tenemos un lugar en el mundo y que ese lugar es aquél donde estamos.

Y entre ellos se da una relación en la que él, tal vez porque con ella vivió su iniciación sexual, padece ese apego que permite muchas cosas, hasta pretender casarse mientras ella lo que quería era sentirse libre otra vez... "El amor o el sexo sin libertad y sin misterio, dice la protagonista, dejan de existir".

La libertad, la soledad, el rechazo al sometimiento, lo interior del ser, la madre, el cuerpo, el vacío, el hombre, son valores que se presentan en este libro y lo recorren. La soledad no como un estado psicológico que duele, sino como búsqueda por parte de la mujer cuando pierde su independencia con el paso del tiempo dentro de una relación. Ello, la aúna al anhelo de esa libertad tan necesaria para no sentirse ni oprimida ni opresora. Respecto al tema del hombre hay muchas cosas interesantes, propuestas, diría yo. La cultura, al menos la cultura latina, ha impuesto creencias, afirmaciones, principios, mitos muy difíciles de arrancar en el colectivo humano. Una retahíla de mentiras que no solo las creen los hombres, también las mujeres.

Y aquí se enlaza el tema de la madre como generadora o mensajera, la mayoría de las veces y gracias a esta cultura que dona papeles, de herencias ancestrales aprendidas a través de siglos: los hombres deben de ser fuertes, no deben de mostrar debilidad ante nada y mucho menos ante una mujer, los hombres son los que deben de saber sobre sexo, las mujeres no. Los hombres no deben de poseer esa sensibilidad que caracteriza supuestamente solo a las mujeres, coligado al instinto maternal que las sublima. Ficciones y más ficciones, engaños ya ridículos y sin sentido pero que adversamente aun siguen caminando al lado de muchos seres humanos haciendo un daño tantas veces irreversible.

Erótika. escenas de la vida sexual rompe con los cánones establecidos y sugiere detenerse a reflexionar en todas estas falsedades instituidas sobre la mujer y su cuerpo, sobre el cuerpo y sus deseos, sobre el cuerpo femenino y su memoria física trascendente en ella y en él, sobre el cuerpo y la diferencia de vivir una relación solo carnal, válida si así se decide, o una relación de iguales donde las ideas, los pensamientos, la inteligencia, los proyectos de dos se contemplen y se compartan. La mujer y su cuerpo en estos relatos así como puede dar rienda suelta a sus deseos y al placer que siente, disfruta de la vida, sabe que es heredera de muchas cosas que hay que romper y rompe, se arriesga sin abrigar esas culpas tantas veces asignadas y está totalmente consciente de que la calidad de los encuentros entre un hombre y una mujer hace la diferencia.

La sexualidad nunca me ha importado como un valor de intercambio: a cuántos hombres podemos seducir con nuestro cuerpo, sino como una forma de sabiduría. Debo ser muy estoica porque no he sufrido por ningún abandono, sino que siempre lo he considerado parte de un proceso, desde la niña hasta la mujer adulta, y todavía más adulta, hasta llegar al final.

7 comentarios:

Orlando dijo...

Qué bueno que es un libro que propone nuevas conductas sobre el cuerpo y su forma de habitar en el mundo. Terminar con tanta mentira creada, como usted tiene a bien señalr, es sumamente necesario, y no solo para las mujeres, también para el pensamiento masculino.

Será constructivo leer este libro.

Apostillas literarias dijo...

Fernanda, gracias por tu visita y comentario.

Apunta Patricia de Souza, que el tema de su libro es el cuerpo espiritual, hay que tomarlo mucho en cuenta.

Saludos para ti

Raúl dijo...

El erotismo, como bien dices, ha sido ampliamente tratado en la literatura, bien como objeto, bien como medio o camino, bien como tono. Se presta bastante bien, al ser una de las motivaciones más arcanas del ser humano.

Elèna Casero dijo...

Y es difícil escribir sobre un tema como éste y enseñarnos distintos valores de los establecidos.

Apostillas literarias dijo...

Y lo interesante de este libro, Raúl, es que vemos el tema del cuerpo espiritual, un tema que dentro del erotismo se ha tratado muy poco.

Vale mucho la pena leerlo, es totalmente diferente a libros sobre el tema.

Apostillas literarias dijo...

Vaya que es dificil, Elena. Tenemos encima toda una tradición que dice lo contrario, que ha dividido al ser humano en cuerpo y alma, vaya cosa.

Se disfruta leer páginas tan ajenas a todo esto.

Darío Méndez dijo...

Ese cuerpo espiritual que comenta la escritora y que tu llamas 'el interior del ser' ¿no sería una cuestión metafísica?

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