1 de septiembre de 2005

Metaficción

La metaficción es una estrategia narrativa que muestra los elementos que hacen posible la ficción, es una ficción dentro de la ficción (o ficción acerca de la ficción), un metalenguaje (al decir de Jakobson) puesto que la ficción reflexiona en sí misma (Barthes la llama "invención de segundo grado").

El recurso metaficcional es muy interesante porque permite dialogar sobre el proceso de la creación literaria y hasta revelar una poética (una teoría) de la literatura. Muchas veces nos aclara los problemas con los que se enfrenta un autor al escribir. Para lograrla, por ejemplo, podemos ver que en la narración los personajes son escritores o bibliotecarios o editores que platican entre sí sobre un libro que están leyendo o sobre un determinado escritor que vivió en el siglo V o vivirá en el siglo XXII, y hasta comentar sobre la misma escena que ellos están viviendo (el libro que están leyendo los personajes puede contener a otros personajes que están realizando lo mismo que ellos): la metaficción es autorreferencial.

El papel del lector es sumamente importante, importancia que la metaficción le otorga al destapar o exponer ante él ese proceso de creación del escritor cuya intención, parece ser, es llamar la atención sobre su condición de obra de ficción. Ello nos hace reparar que la oposición realidad/ficción es substancial para la metaficción al debatir los límites entre literatura y realidad.

Encontré un buen ejemplo en el trabajo de Martínez Maestre sobre Quién de nosotros de Mario Benedetti, la cita es tomada del cuento de Lucas, uno de los tres relatos convergentes que componen este libro. Dice Lucas, el personaje:

En todos los cuentos que he escrito puedo reconocer, a diferencia de mis pobres críticos, una tajada de realidad. A veces se trata de mi propia realidad, otras de la ajena: pero siempre escribo a partir de algo que acontece. Acaso la verdadera explicación tenga que ver con mi incapacidad de imaginar en el vacío. No sé contarme cuentos, sé reconocer el cuento en algo que veo o experimento. Luego lo deformo, le pongo, le quito. Siempre he querido -nada más para mi uso personal- registrar esa deformación, pero hacía mucho que no me acontecía un cuento verdadero [...] En este capítulo se hace el cuento. Llega un punto en que las posibilidades se bifurcan. Desde el instante en que elija una de ellas, el cuento se hará, no precisamente debido a la elegida, sino a las desechadas. Por eso la realidad valida poéticamente el cuento, porque en éste lo real es una mera posibilidad desechada.

Como percibimos, en la metaficción se indaga la realidad a través de la ficción.