21 de noviembre de 2005

La imagen

Cuando contemplo una imagen intento penetrar a su silencio y describir la intención de mi mirada. Sin embargo, no dejo de pensar que el terreno simbólico de la imagen estética está constituido por la cultura (y las convenciones estéticas) y ello no permite que mi mirada tenga la libertad que quisiera para mirar, la misma cultura fuerza a mirar de determinada forma; pero, al mismo tiempo, la imagen pide ser mirada: vaivén entre nuestra mirada y la imagen.

Ante una imagen vivimos dos percepciones: la referencial y la icónica. Respecto a la primera, observamos en el cuadro a quién no nos mira y, sin embargo sabemos que sí, que su intención referencial nos dice que nos mira... La otra percepción, la icónica, guarda lo no revelado, lo no visto, lo oculto: es la mirada de la imagen, la "imagen textual" como la llama Diego Lizarazo en su libro Hermenéutica de las imágenes; así, dice, el texto "construye el lugar de la mirada". Las dos percepciones son las que se despliegan cuando miro una imagen.

Esta mirada de la imagen guarda dentro de ella a la mirada actancial (la de los personajes de la representación) que es un imán que lleva a preguntarnos frente a lo que miramos muchas cosas, una nos lleva a otra en su semiosis ilimitada, el río de Heráclito nunca se detiene...

La imagen es un signo y como tal posee su significante (de donde surgen los sentidos, construcción siempre en proceso) su denotación y connotación, un signo que hay que aprender a leer con la mirada... Los signos no sólo construyen mundo, no sólo "sustituyen" lo real, también lo determinan (no nos olvidemos de Jakobson).
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Gracias, Emejota: Clamor

1 comentarios:

francisco ortiz dijo...

Un tema nunca lo suficientemente estudiado, capaz de crear más y más imágenes aún según se profundiza en él.

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