13 de marzo de 2006

El último amor en Constantinopla

No se si esperaba una novela semejante a La mano de la buena fortuna o a el libro de cuentos Siete pecados capitales, pero lo cierto es que El último amor en Constantinopla. Novela tarot para la adivinación de Milorad Pavic, me sorprendió. Empezaré por el final (más no el final de la historia), cuando nos dice "Cómo utilizar el libro para la adivinación":

La novela presenta dos posibles lecturas. Una de ellas es convencional, capítulo a capítulo. Para la otra, fragmentaria, se deben echar las cartas conforme a uno de los tres modos descritos al final del texto (la Cruz mágica, la Gran triada, la Cruz celta) y leer los capítulos correspondientes siguiendo la secuencia indicada por el tarot. De esta forma, el libro, convertido en manual de adivinación, cobra vida propia, ofreciendo al lector la posibilidad de interpretarlo en relación con su propia vida y destino, en una lectura muy personal.

La leí de las dos formas. A través de la convencional leía tres páginas y me tenía que regresar, me perdía respecto a la trama. Según entendí, trata sobre dos familias serbias, los Opujic y los Tenecki, y de cómo sus vidas se van entrelazando en esa búsqueda de sí mismos. Una búsqueda cuyo sentido no me llevó a nada, sólo a enterarme de que ese era el tema (tema que, además, lo comentan en la contratapa). Todo esto cobró más significado cuando efectué la lectura "fragmentaria". Percibí que el narrador quiere introducirnos al libro y hacer (¿o ser también parte de sus personajes?) lo mismo que sus personajes: llevar a cabo una búsqueda de nuestro destino a través de las cartas del tarot (cada capítulo está precedido por el título de un arcano). Tengo algunas observaciones al respecto:

1. Aunque no se tuviera el libro pero sí las cartas, se pudiera echar las cartas y saber lo que ellas nos dicen (para quienes no saben "leerlas", el libro ofrece su significado en un índice o, sencillamante, comprar un libro sobre el Tarot). Por ello pienso que el narrador intenta con esto que, como lectores, participemos dentro de la obra.

2. Los 22 arcanos mayores del Tarot necesitan a los arcanos menores (son 78 cartas en total, sino mal recuerdo) para completar el ciclo de "adivinación". Y pongo "adivinación" entre comillas porque las cartas no adivinan (aunque exista esta creencia general), hacen conciencia de nuestro acontecer o de nuestro alrededor, de las cosas que están sucediendo o han sucedido y han traido consecuencias o derivaciones, que es muy diferente.

3. Pero partiendo de que todo esto de las cartas está dentro de una novela, debemos de tener presente que es ficción y dentro de la ficción el punto dos quedaría sin validez, porque una obra de ficción guarda su propia realidad, esa realidad que es la literatura.
Al terminar mis "dos" lecturas me quedé reflexionando y, en mi opinión, distinguí que, además del tema arriba mencionado, hay otro tema en la novela, este "segundo tema" me ha parecido mucho más interesante: Como muestran las enseñanzas del libro de Thot (compuesto por 108 cartas), existen dos sentidos: el oculto y el manifiesto, al igual que existen en la escritura (expresión y contenido, fondo y forma, significante y significado, denotación y connotación). Trata, pues, de la escritura, del lenguaje, del modo simbólico, de la metáfora.

El relato es, por lo tanto, un texto difícil en el sentido de “engañoso”, lo temporal de la palabra y la espacialidad del icono se asocian hasta casi desvanecer sus lindes. El mundo del relato se despliega ante la sensibilidad del lector que en el recorrido de su lectura va reconociendo, y elogiando, la existencia de un subterfugio que lo orienta a interrogar las apariencias; asimismo, percibe cómo el narrador se extiende en las figuras de la voz y la mirada que, ricamente, establecen el sentido ontológico del relato al determinar la dispersión figural de los enunciados narrativos y el advenimiento en ellos de un sentido indirecto que va ocupando, casi imperceptiblemente, el primer plano.

Tarot.

7 comentarios:

André Ferreira dijo...

Me parece un experimento interesante ese libro, tendra alguna semejanza como concepto a Rayuela de Cortazar?
Y porqué Constantinopla?

Cuanto a mi poema lo interpretaste muy bien. "Canas" se traduce como "cañas".

Rosa Silverio dijo...

Magda:

Gracias por el mensaje que dejaste en mi blog.

Debo confesarte que yo soy una gran admiradora tuya, te leo a diario con pasión y regocijo y cuando tengo un chance hurgo en tus archivos a ver qué maravilla encuentro.

Creo que este es uno de los mejores blogs de toda la red y puse el enlace en mi blog porque creo que será interesante para todos mis lectores conocerte, y seguirte a través de tus ensayos y lecturas.

Gracias por lo de Blog´s Mujer, entraré ahí.

Abrazos,

Ro

Magda dijo...

Gracias, André, tenía esta duda de traducción.
__________

Rosa, no me tienes que dar las gracias. Al contrario, tardé en ir a saludarte y a darte las gracias porque he estado con mucho trabajo, así que gracias a ti y gracias por tus palabras, siempre bienvenida.

óscar-pita-grandi dijo...

Magda bella, estás abultando mi lista de pendientes de lectura... Ya lo anoté.
besos.

emejota dijo...

Tu post me ha hecho rememorar "El castillo de los destinos cruzados", de Italo Calvino, cuyas dos narraciones están construídas sobre interpretaciones de dos tipos de tarot: el Visconti y el de Marsella.

Un abrazo

Magda dijo...

Qué bueno, Óscar. Aunque te recomiendo si es que no has leido a Pavic, no inicies con éste, pero como tu decidas.

Un abrazo para ti.

Magda dijo...

Mariano, en mi opinión muy particular, es mejor 'El castillo de los destinos cruzados' de Calvino que este de Pavic, que bien que lo recuerdas. Un amigo me comentaba que la edición en italiano es diferente a la de Siruela, la primera trae los dibujos en color y su tamaño es más grande, como quiso su autor que fueran, y en la segunda no son así. He querido conseguir la italiana para verla, pero no ha sido posible.

Que tengas una linda semana.

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