17 de octubre de 2006

La condición humana: Arendt

Nuestra experiencia sensible se desenvuelve en el tiempo; a su vez, esta experiencia que tenemos del tiempo está sujeta a los acontecimientos, transformaciones y conjeturas de la sensibilidad. Nuestro ser sensible y temporal habita en un espacio, una morada adonde reside y resuelve sobre cuáles serán los vínculos sensibles que lo unen a las cosas, a los otros y a él mismo, con ese tejido de recuerdos, sensaciones y expectativas que carga consigo. El ser humano está, pues, emplazado en un tiempo y en un espacio, un ahora y aquí del que no puede desligarse puesto que conforma su circunstancia, su ser-estar-en el mundo desde el cual se desenvuelve acompañado de la co-implicación de lo que piensa, siente, quiere, percibe, recuerda, proyecta, etcétera, todo lo que lo constituye y que, además, le permite estar imbricado con otras existencias. En este tiempo y espacio es el lenguaje el que le otorga el poder para hacer discernible y comprensible el continuum de la realidad.

No obstante, el hombre guarda en sí mismo el deseo de cambiar esto dado y transgredir los límites impuestos por la cultura o por la biología muchas veces, transgredirlos y lograr algo "hecho por el mismo", nos dice Hannah Arendt en La condición humana (Paidós, 2005). Pero este anhelo se topa con varias circunstancias: la persona antes que nada necesita cubrir sus necesidades más esenciales (comer, tener una casa, ropa), esto le lleva a ocupar gran parte de su vida y toparse con otras existencias con las mismas necesidades. Para ayudar a que la vida sea menos dificil, Arendt propone, a través de tres apartados: labor, trabajo y acción, "dignificar la política" para que ésta pueda estar pendiente en los intereses públicos. Y aquí veo algo muy importante: dice la filósofa que contamos (o que debemos contar) con la libertad para permitir o no permitir, para cuestionar realmente al determinismo histórico. Existe la posibilidad del cambio, de construir una más positiva vida pública (que repercutirá en la vida personal e íntima), está en nosotros ayudar a este cambio diciendo (y actuando) o no a las propuestas o acciones de las instituciones, sólo así será factible alcanzar una nueva forma de vivir, una nueva realidad.

Un libro muy interesante que demanda la libertad del ser humano como derecho no sólo existencial, también como generadora de cambios hechos por el hombre mismo que debe y puede hacerlo. Para ello basta su deseo y la unión con otros seres humanos que también demanden una nueva realidad.

Centenario de Hannah Arendt.
La filósofa enamorada.

13 comentarios:

Martín dijo...

Interesante la dimensión de la libertad que me sugiere la autora: la de que podemos sobreponernos a cualquier determinismo histórico para generar el cambio, tanto en el plano público como en el privado. Muy interesante… Y agregaría que en general muchas cosas pueden condicionar nuestra libertad pero jamás determinarla… Y en ese sentido desconfío de los determinismos…

Saludos

Clarice Baricco dijo...

Tomaré nota de este libro que recomiendas.
Me emocioné mucho al leer tu experiencia con Juan Rulfo.
Me hiciste recordar cuando conocí a Cortázar.
Vi el video.
Visitarte ha sido un aprendizaje, me trajo Rosa Silverio.
Un placer...

bellaco dijo...

Interesante y completo tu blog, saludos

Anónimo dijo...

El ensayo y la filosofía, Magda: Imposible desligarlos, como imposible le fue a esta gran mujer desligarse de la barbarie nazi. En buena medida, es una suerte que fuera filósofa y que sus experiencias la llevaran al pensamiento sobre cómo podemos buscar justificación a lo injustificable. Es increíble su biografía y también lo parece su trabajo. Me pregunto si su obra trascendió a la de Heidegger, pero el pesimismo de éste no podía convivir ni espiritual ni físicamente con el pensamiento 'optimista' de Arendt. "Un pesimista es un optimista bien informado", he leído y oído. Quizá esta frase pueda aplicarse a las diferentes formas de enfocar la vida y la muerte y sea el ¿'súmmun' de la dualidad existencial entre Heidegger y Arendt?

Un post muy bien escrito, Magda. Muchas gracias por darnos información sobre esta gran mujer. ¡Perdón, me extendí!

(Es que el asunto es tan interesante y da para tanto: Como para charlar en un café, lástima que estemos todos a través de un ordenador..) Besos.

Puri.

Magda dijo...

Hay una frase que dicen mucho los que se dedican a la astronomìa, Martin, y que dice que "los astros inclinan, pero no obligan", y asì lo creo. Si los determinismos fueran lapidarios serìa terrible.

Me parece que la libertad es un gran don por el que hay que luchar siempre.

Magda dijo...

Clarice, bienvenida. Tambièn es un placer conocerte.

Muchas gracias por tus palabras.

Magda dijo...

Entre Heidegger y Hanna hubo tantas cosas importantes, Puri, que son apasionantes. Èl nunca leyò a su alumna, supuestamente, y ella hasta le publicò o ayudò a que publicara. Èl era seductor, ella muy joven para èl, pero los dos muy inteligentes. Ella se hartò de vivir clandestinamente su relaciòn con èl y lo mandò a paseo, èl prefiriò vivir en la tradiciòn...

Grandes filòsofos, cada uno desde su lugar y su perspectiva del mundo.

Me encantarìa charlar en un cafè, veràs que un dìa lo haremos.

luisa dijo...

Francamente interesante todo lo que cuentas de este libro y el concepto de libertad que se expone como superación. La vida nos enseña que es claramente así. La libertad de sentirse formando parte de un tiempo y unos espacios, siendo así quien uno es, y ayudándonos a ser así a uno mis mo y a los demás a través de la superación de muchas condiciones. Es apasionante. Es lo que hace la vida apasionante.

Magda dijo...

Absolutamente de acuerdo, Luisa. Y ¿sabes? parece sencillo hablar de libertad, pero alcanzarla o lograrla no es en ocasiones nada sencillo. Siempre me he preguntado ¿hasta donde se es libre?

Y ya no se diga en paises fundamentalistas, ahi si que la tienen mucho más dura. Tema apasionante, asi es.

Naxos dijo...

Gespraech mit Gaus

Magda dijo...

Gracias, no solo el de Arendt, todos están excelentes.

Gabriel Báñez dijo...

Magda, pocos autores como Hannah Arendt han analizado tan medularmente el fenómeno del totalitarismo. Sus volúmenes son excepcionales, en particular, la disección que hace de la ideología oclusiva del estalinismo así como de las diferencias -no por muchos percibidas- que establece entre fascismo y nazismo. Excelente el post sobre la condición humana. Muy bueno.

Magda dijo...

Muchas gracias, Gabriel.

Un abrazo.

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