22 de junio de 2007

Budapest, un poema de Billy Collins

Mi pluma recorre la página como el hocico de un animal extraño con la forma de un brazo humano vestido con la manga floja de un sueter verde. La veo olfateando la página sin cesar, concentrada, como si fuera un buscador de comida que no tiene otra cosa en la cabeza que las larvas e insectos que le permitirán vivir otro día. Sólo quiere estar aquí mañana vestida quizá con la manga de una camisa a cuadros, con la nariz pegada a la página escribiendo unas pocas y bellas líneas más, mientras yo miro fijamente por la ventana e imagino a Budapest o alguna otra ciudad donde nunca he estado…

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