6 de agosto de 2007

La ficción de la dignidad, por Vila-Matas

En el libro de ensayos de J. M. Coetzee, Contra la censura, se profundiza en el conocimiento de lo que entendemos por dignidad y se analizan, con espíritu sutil y erasmista, los orígenes y circunstancias que rodean palabras como censura, ofensa, dignidad. La idea es que para que haya una ofensa tiene que existir un concepto equivocado de la dignidad: sólo hay ofensa si se ignora que la dignidad es una ficción, un eje más de las ruedas del teatro del universo.

Así es, si así nos parece. El mundo es una ilusión, un escenario en el que todos tenemos frases que decir y un papel que representar. Cierta clase de actores, al reconocer que están en una obra, seguirán actuando a pesar de todo; otra clase de actores, escandalizados de descubrir que están participando en una mascarada, tratarán de irse del escenario y de la obra. Los segundos se equivocan. Se equivocan porque fuera del teatro no hay nada, ninguna vida alternativa a la que uno pueda incorporarse. El espectáculo, al igual que el teatro kafkiano de Oklahoma, es, por así decirlo, el único que hay en la cartelera. Y lo único que uno puede hacer es seguir representando su papel, aunque tal vez con una nueva conciencia, una conciencia cómica.

Decía Erasmo que una dignidad digna de respeto es una dignidad sin dignidad, que es muy distinta de una dignidad natural. Y esta opinión me recuerda que los autores que admiramos no se tomaron a sí mismos nunca en serio y supieron siempre que no llegaban a ser ni una mota de polvo en el universo. Coetzee explica que, si bien él no es incapaz de ofenderse, no siente un respeto particular por su propio sentimiento de ofensa; no lo toma en serio, en especial como base para la acción de réplica. Seguramente, él mismo es el primero en no tomarse en serio y en contemplar la literatura como un juego de riesgos y abismos de altura. Es más, juraría que de la inseguridad saca sus fuerzas; no cede a nada, y nadie que quiera ofenderle puede con él. Seguramente le basta con su dignidad propia, secreta, con esa dignidad que no recurre al respeto, porque sabe sobradamente que la esencia del respeto es la pura y simple maquinación y, en consecuencia, el engaño. Y, además, porque sabe también que el respeto es siempre superfluo -un añadido insignificante a la dignidad- y muy parecido a la seriedad de las personas mediocres que ocultan tras sus redundantes dignidades sus defectos mentales.

Recuerdo que un gran amigo me habló, en una noche inolvidable, de las renuncias secretas a todo tipo de poder que constituían el asombroso núcleo central de su dignidad propia y más íntima, su dignidad natural. La gente juzga con precipitación y no quiere saber -seguramente no le interesan- las virtudes secretas que componen la dignidad verdadera de los otros. En mi minúsculo caso concreto, yo considero que, tras una sucesión de tomas de conciencia cómica, se ha ido reforzando mi indiferencia hacia cualquier agravio. Eso me hace comprender mejor que, como sugiere Coetzee, las afrentas a la dignidad de nuestra persona no sean ataques a nuestro ser esencial, sino a construcciones gracias a las cuales vivimos, pero construcciones al fin y al cabo. "Las afrentas pueden ser reales, pero no debemos olvidarnos de que lo que vulneran no es nuestra esencia, sino una ficción fundacional que suscribimos con mayor o menor entusiasmo", es decir, que en realidad, cuando apelamos a nuestros derechos y exigimos reparación, haríamos bien en recordar lo insustancial que es la dignidad en que se basan esos derechos: "Si olvidamos de dónde procede nuestra dignidad, podemos caer en una postura tan cómica como la del censor enfurecido".

Leer completo.

15 comentarios:

Luisa Miñana dijo...

Leí ayer en El País impreso el artículo de Vila Matas. Hay algunas cosas que no acabo de ver claras, en cuanto a la forma en que están expuestas y cómo están traídas en el discurso del artículo. Seguramente es culpa mía. Pero el análisis sobre la figura de Erasmo es estupendo. Erasmo es un personaje fascinante. ¿Sabes que estuvo a punto de ser arzobispo de Zaragoza?

Martín dijo...

Estimada Magda

Vargas Llosa en «Cartas a un novelista» sugiere que el germen de la vocación literaria es una gran contradicción con la vida, la que bien podría deberse, entre otras cosas, al hecho de tomar conciencia de que se está participando de una mascarada y de que debe emprenderse la búsqueda de algo fuera de ese teatro; búsqueda que tendría en la creación de ficciones una herramienta… Gracias por este texto, Magda…

Saludos

Martín

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Tienes un blog fantástico. Desde hoy, aquí tienes un nuevo lector.
Un abrazo.
Álvaro.

Magda dijo...

Quizá te suceda como a mi, Luisa, también hay cosas que me gustaría aclararme. Dice, por ejemplo: "Para que haya una ofensa tiene que existir un concepto equivocado de la dignidad: sólo hay ofensa si se ignora que la dignidad es una ficción, un eje más de las ruedas del teatro del universo", no se...

Y vaya que sí, Erasmo de Rotterdam es un personaje excelente, me encanta. Desde que nació su vida estuvo alrededor de circunstancias interesantes, llenas de una atmósfera que me llama la atención (y más que ahora ando metida en todo esto que rodea lo monacal, la inquisición, los brujos, etc.).

No sabía que estuvo a punto de ser arzobispo de Zaragoza, qué bien. Él, parece ser, tenía problemas con esto de ser sacerdote. Criticó mucho este ambiente monacal a pesar de que su padre fue sacerdote, según leí. O quizá por lo mismo, para saber...

Magda dijo...

Martín, parece dificil saber adónde está este germen de el germen de la vocación literaria, lo que dices de V-LL me parece interesante. En el texto de Vila-Matas me llamó la atención lo que dice sobre la dignidad, hay puntos de lo que reflexiona que me gustaría aclarar más, que me quedan con dudas.

Muchos saludos.

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Bienvenido Álvaro, muchas gracias.

Hilvanes Y Retales dijo...

Lo último que todo hombre debería perder es la dignidad. O más aún, es lo único que el hombre jamás debería perder. Interesante lo de Erasmo, yo tampoco lo sabía.

Luisa Miñana dijo...

Además, Magda, depende de lo que estemos hablando, claro. No creo que se pueda igualar "la falta de respeto" (entiéndeme) que denota, por ejemplo la portada del Jueves, que en realidad es un hecho de muy relativa e insulsa transcendencia en sí mismo, con un ataque a la dignidad personal de alguién, que incluso puede incluir el maltrato físico. En ese caso sería muy complicado seguramente "relativizar" la dignidad, no sentirse implicado en la ofensa. Y ha habido épocas en que la censura incluía la persecución física del censurado, hasta llegar a su aniquilación. En la misma época de Erasmo, por ejemplo, y tanto en la Europa católica como en la luterana (recuérdese el caso, por ejemplo, de Miguel Servet). Y esa aniquilación violenta yo creo que sí que va en contra de la esencia de uno, por utilizar un término que recoge el artículo.
No sé si me voy del planteamiento del artículo. Pero creo que, efectivamente, hoy el discurso literario puede permitirse despegarse de lo social y lo político en parte porque no corre demasiados riesgos "reales". Eso se seguramente lo que nos permite relativizarlo todo en nuestras estructuras mentales.
Aún se puede ir más allá, claro. Llegar a la absoluta relativización del "la vida es sueño" y demás. Y posiblemente la idea radical de toda existencia y de toda literatura sea ésa. Pero entonces tampoco cabe hacer historia. Valen las incertidumbres, claro, y ésas sí son la esencia de cada uno. Pero no creo que Erasmo no tomara partido entre unos y otros por incertidumbre intelectual, sino todo lo contrario. Porque a veces la retórica política no ha sido pura retórica, por desgracia.

Magda dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Luisa. Ahora, en mi opinión la portada de Jueves es bastante grosera, pero considero que sí es ofensiva. Imaginémonos, por ejemplo, que en su lugar están nuestro hermano y su esposa, o nuestro esposo y nosotras, como que sí nos sentiríamos ofendidas, me parece. Creo que la imagen sí lleva la intención de ofender, no sólo de faltar al respeto. Para nosotros este hecho puede tener "insulsa transcendencia", pero para quien lo recibe no porque trasciende el mundo y como son personas mundialmente conocidas está diciendo de ellas lo que no se ve en la imagen, que es lo duro para quien lo recibe, en este caso las personas que salen en la portada. Pero tienes razón en que es más duro un ataque a la dignidad personal de álguien y que incluso pueda incluir el maltrato físico. Como que la ofensa tiene tamaños, quizá.
Creo que es muy importante, y en el texto de Vila-Matas no se comenta, hablar de la "intención", es como en la literatura, esa intención que tiene el narrador con... Me parece pasa lo mismo con la ofensa, la intención que lleva el que ofende y el cómo la recibe el ofendido, m´pas todo lo que rodea a los dos involucrados: ofensor y ofendido.

Cuando la censura incluía la persecución física del censurado, hasta llegar a su aniquilación, voy de acuerdo total, sí que va en contra de la esencia de uno, por supuesto. Y tampoco creo que Erasmo no tomara partido entre unos y otros por incertidumbre intelectual, sino todo lo contrario. Será interesante leer Contra la censura.

Magda dijo...

Pensaba, Hilván, en lo subjetivo que rodea a la dignidad, así como en lo concreto que también conlleva. En esa dignidad, por ejemplo, que el fuerte le pisotea al más débil, tenemos el caso de África, adonde tanto se ha humillado. La dignidad es un tema interesante y da para mucho.

Luisa Miñana dijo...

No quisiera, Magda, centrarme mucho en la portada del Jueves. Entiendo lo que planteas y lo comparto. Pero, después de la polémica vivida aquí con motivo del secuestro de la revista, hay que considerar que sí acierta Vila Matas al puntualizar, de alguna manera, que la acción resultó más ofensa porque el ofendido se dió por aludido de forma tan determinante (partiese de donde partiese la petición de secuestro.) Por ejemplo, yo, que no compro la revista, seguramente ni me habría enterado de su existencia, si no hubiera sido por el secuestro. Quizás ahí la dignidad hubiera estado mejor salvaguardada si no se hubiera dado pábulo a la ofensa. Si el poder, cualquiera que haya sido, no se hubiera servido de su privilegiada posición para denunciar la ofensa.
Todo ello desde un punto de vista de la socio-política de los medios de comunicación actuales, claro, que tienen sus propios códigos, aunque los hacen extensivos al conjunto de la sociedad, tan "mediatizada" por ellos.
Por otro lado, cuando yo hablaba de "insulsa transcendencia", quería significar precisamente que, a pesar de toda la repercusión mediática, no ha ocurrido nada "real", ni en un sentido ni en otro. Ni siquiera la acción de censura lo ha sido, porque la portada se ha difundido por todo el mundo. Los parámetros han cambiado mucho. Creo que todavía no sabemos cuánto.
En fin, desde luego que el libro de Cootzee parece del todo punto interesante. Un beso.

Luisa Miñana dijo...

Ah, se me olvidaba comentarte acerca de Erasmo y su candidatura al arzobispado de Zaragoza. Fue promovida por el canciller Selvagio, que venía en la corte del rey Carlos I cuando éste tuvo que venir a jurar como rey de Aragón. Al parecer todo se truncó, al morir Selvagio en la epidemia de peste que hubo en la ciudad. Si no me equivoco (tengo una memoria cada día más tonta), hay correspondencia al respecto. Ya sabrás que la corte del emperador Carlos estuvo muy influida por los erasmistas.
Respecto a la brujería, leí tu comentario en el post de Antón sobre el libro de Maria Tausiet, que parece realmente interesante. Me permito alabarte mucho los trabajos de Angel Gari, un super-experto en el tema. Aunque quizás ya los conozcas.
Otro beso.

Magda dijo...

Eso que dices es muy cierto. Lo de la portada involucra varias cosas que llevaría a otras que muchas veces para uno que está del otro lado no puede entender con total claridad. Ya el tema de secuestro lleva a otro en donde sí, oyes, esto del internet ha cambiado el mundo, me di cuenta de lo que atinadamente mencionas, a pesar de toda la repercusión mediática no ha ocurrido nada "real", en los dos sentidos. La portada se ha difundido por todo el mundo y con una rapidez sorprendente. Los medios de comunicación ¡vuelan! y basta que alguien diga "no", para que aparezca la contraparte, ese "claro que sí".

Acá tenemos caricaturistas que de igual manera publican cada cosa que seguro debe de poner muecas en las caras de, sobre todo, muchos políticos. Pero bueno, exista ofensa o no (que casi siempre la plantan) a través de la imagen dicen lo que muchos pensamos y nos hacen reir, eso que ni qué.

No, Luisa, no conozco los trabajos de Angel Gari ¡muchas gracias!

aperezmorte dijo...

:)

¡Me encanta Vila Matas y tu página!
¡Besos!

Magda dijo...

Querido Antonio, a mi me encanta también Vila-Matas, y tus poemas y verte por aquí y tu blog :-)

malvisto dijo...

Creo que existe de un lado una falta de sutileza en cuanto a lo que pretende el caricaturista: pues está bien el punto del deo sobre la herida; pero si detrás se encuentra el deseo de hacer reír. Está bien.
Lo otro es que cada vez se encuentra le premura de acabar de una buena vez con el humor. Eso hay que defenderlo.
Saludos,

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