7 de setiembre de 2005

El tiempo del relato

Cuando leemos un libro (novela o cuento) no imaginamos la infinidad de elementos que guarda. Por ejemplo, dentro de él hay que distinguir entre lo que es Narración, Historia y Relato. Narración sería "el enunciado narrativo, oral o escrito, que asume la relación de un suceso o una serie de sucesos"; la Historia, "la sucesión de acontecimientos que son objeto del discurso narrativo (narración); su modo de encadenamiento, de oposición, repetición, etc.: lo que en buena parte vendría a ser el contenido narrativo". Y, por último, el Relato, el hecho de contar algo en sí mismo. "Sin acto narrativo (sin relato) no hay narración".

La narración literaria posee una organización compleja pues se trata de un sistema modalizante del mundo. Dentro de su autonomía, guarda un "juego" muy interesante: ¿quién habla en el texto? ¿desde dónde habla? ¿cuándo? ¿a qué hora? La narratología, principalmente la de Genette, organiza el discurso narrativo según las categorías prestadas del verbo: a) Tiempo, b) Modo y c) Voz. Respecto al Tiempo dice: "La Narración es una secuencia dos veces temporal: existe el tiempo de la cosa contada y el tiempo del relato. O sea, que cuando leemos una novela, ésta tiene estos dos tiempos ¿los percibimos? Pondré el ejemplo que él mismo nos ofrece, es un breve relato:

A veces, al pasar ante un hotel, recordaba los días de lluvia en que llevaba hasta ahí a su criada, en peregrinación. Pero los recordaba sin la melancolía que entonces creía deber experimentar un día en el sentimiento de no amarla ya. Pues esa melancolía, lo que la proyectaba así de antemano sobre su indiferencia por venir, era su amor. Y ese amor había dejado de existir.

El análisis temporal de este texto consiste en enumerar los segmentos segun los cambios de posición en el tiempo de la Historia. Vemos, pues, que hay nueve segmentos (A, B, C...) repartidos en dos posiciones temporales que el teórico designa por el número 1 para "en tiempos", y el 2 para el "ahora". Pongo los nueve segmentos entre corchetes:

[A veces, al pasar ante un hotel, recordaba] [los días de lluvia en que llevaba hasta ahí a su criada, en peregrinación]. [Pero los recordaba sin] [la melancolía que entonces creía] [deber experimentar un día en el sentimiento de no amarla ya]. [Pues esa melancolía, lo que la proyectaba así de antemano] [sobre su indiferencia por venir], [era su amor]. [Y ese amor había dejado de existir]

De esta forma quedaría:

Segmento A en posición temporal 2
Segmento B en posición temporal 1
Segmento C en posición temporal 2
Segmento D en posición temporal 1
Segmento E en posición temporal 2
Segmento F en posición temporal 1
Segmento G en posición temporal 2
Segmento H en posición temporal 1
Segmento I en posición temporal 2

"Un zigzag perfecto", nos dice el teórico francés: A2 - B1 - C2 - D1 - E2 - F1 - G21 - H1 - I2, un zigzag que nos permite percibir esa dualidad del tiempo que existe en el discurso narrativo: el ahora (el tiempo de la cosa contada) y el tiempo del relato (tal como se nos presenta en la historia que estamos leyendo). Si un cuento inicia, por ejemplo, con: "Era otoño cuando lo conocí, lo recuerdo muy bien ahora", el "ahora" es adonde se empieza a contar la historia (ahí está parado el narrador y desde ahí nos cuenta que...), aunque la historia lo primero que nos diga es "que era otoño", ese otoño ya pasó hace tiempo, está lejos de ese instante del "ahora".