27 agosto, 2006

Continua la Feria

La Feria del libro ha estado estupenda, todo el día de ayer me la he pasado entre los estantes de libros, la cafetería (aquí en la cafetería se encuentra uno a todo mundo, es muy agradable) y asistir a los eventos. Hay de todo: danza, teatro, música, convivencia con escritores y muchas editoriales, nacionales e internacionales, para escoger libros a gusto. A las seis treinta de la tarde se presentó el libro Funerales preventivos de Juan Villoro, lo presentaron Patricio, Rafael Antúnez y el autor. Poco después fue la firma de libros por parte de Sergio Pitol, Margo Glanz, Vila-Matas y Juan Villoro. También se pudo disfrutar de la presencia de Ernesto Cardenal con su recital Poesía, estuvo notable. Hubo un foro de editores muy interesante, no pude asistir pero leí en el programa que participaría Miguel Ángel Porrúa, presidente de la Editorial Porrúa. Hoy domingo no voy a ir, pero el lunes y el martes ahí estaré. La Feria termina hasta el tres de septiembre, hay tiempo para disfrutarla.

Me compré excelentes libros, al menos a mí así me lo parecen, les comparto cuales:

* ¡Los cuentos de Rilke! Me alegré cuando lo ví ahí, entre muchos libros más. Se llama Serpientes de plata y otros cuentos, publicado en Siruela.
* Hambre, de Knut Hamsun
* El espejo ciego, de Joseph Roth
* Relato soñado, de Arthur Schnitzler
* No digas noche (este título me gustó mucho), de Amoz Oz
* El concierto de los peces, de Halldór Laxness y
* Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata.
* Erotikón. Antología de cuentos y relatos eróticos.
* Fiasco, de Imre Kertész
* Todos se van, de Wendy Guerra
* Obras completas, de Felisberto Hernández
* Amores prohibidos. La palabra condenada en el México de los virreyes. Antología de coplas y versos censurados por la Inquisición en México
* Semántica interpretativa, de Francois Rastier
* Lecciones de baile para mayores, de Bohumil Hrabal

Ahora a trabajar, que el lunes un colega y amigo y yo, presentamos un libro sobre Nicolás Guillén y el martes el mio, ya siento un poco de mariposas en el estómago, pero sin mariposas no hay emoción, así que es mejor que ahí anden volando un poquito.