30 de noviembre de 2006

Cuentos completos: Oscar Wilde

Oscar Wilde, Cuentos completos (seguidos de sus poemas en prosa y un ensayo) Trad., Prologo y notas de Delia Pasini (Buenos Aires: Losada, 2005).

Hace unos días pasé a la librería sólo a curiosear, a ver que había llegado de nuevo. Pero es imposible no comprar un libro, por más que te digas "pero si tengo en mi escritorio aun varios por leer", nada, no sirve, no se puede contener el tomarlo y salir con él con una gran sonrisa. También me traje Antes de que hiele, de Henning Mankell (quien acaba de ganar el Premio Pepe Carvalho, un galardón que reconoce a autores de prestigio y trayectoria reconocida en el ámbito de la novela negra), adonde se enfrentarán juntos uno de mis detectives favoritos, Kurt Wallander y su hija, Linda. Parece ser que los dos hacen un descubrimiento aterrador: hallan la cabeza de una mujer degollada, dos manos unidas, y del resto del cuerpo no hay rastro.

Este libro de Wilde reúne sus cuentos, sus poemas en prosa y al final está un texto clasificado como "ensayo", pero que puede leerse como novela corta, cuento o ensayo-ficción, tiene de todo a la vez. Se trata de "El retrato de W.H.", un texto espléndido. Se inicia de la siguiente manera:

Había cenado con Erskine en su linda casita de Birdcage Walk y estábamos sentados en la biblioteca ante nuestros cafés y cigarrillos cuando la cuestión de las falsificaciones literarias surgió casualmente en la conversación. No puedo ahora recordar cómo fuimos a dar con ese tópico un tanto extraño, al menos para aquella época, pero sí haber sostenido una extensa discusión acerca de Macpherson, Ireland y Chatterton y, respecto a este último, yo insistí en que sus así llamadas falsificaciones eran tan solo el resultado de su deseo artístico por obtener una representación perfecta (...), censurar a un artista por haber hecho una falsificación era confundir un problema ético con un estético.

Al terminar de hablar, Erskine le pregunta al narrador: "-¿Qué opinaría usted de un joven que por sostener una rara teoría sobra una obra de arte cometió una falsificación para probarla? Sucede que un amigo de Erskine llamado Cyril Graham, le deja un cuadro que tenía como imagen el retrato de cuerpo entero de un joven ataviado con ropas de fines del siglo dieciséis, de pie junto a la mesa, con su mano derecha apoyada sobre un libro abierto. Él joven, Willie Hughes, parecía tener 17 años y poseer una belleza extraordinaria, además de ser algo afeminado (la descripción me hizo recordar a Tadzio, de Muerte en Venecia): “sus cabellos dorados, su gracia tierna, semejante a la de una flor, su mirada profundamente soñadora, sus miembros delicados y flexibles y sus manos blancas como lirios”. Cuando el narrador pregunta quién es el joven del cuadro, Erskine le dice que es el retato de W. H. "-¿el W. H. de Shakespeare?"

El caso es que se supone que Shakespeare escribió unos sonetos dedicados a William Herbet (lord Pembroke), pero Cyril Graham tiene otra teoría la cual manifiesta que estos sonetos no están dedicados a este lord sino a un actor del cual Shakespeare estaba enamorado y que formaba parte de su compañía: Willie Hughes. Hace todo un estudio muy profundo de los sonetos y le cuenta sus descubrimientos a Erskine quien no le cree porque le comenta que para que su teoría tenga sentido debe de encontrar al real, al menos hallar escrito su nombre en algun sitio. Cyril Graham, sin que nadie sepa, manda a hacer un cuadro a un pintor (Edward Merton), con las características que vislumbra a través de los sonetos, de Willie Hughes y le da este cuadro a Erskine como comprobación de que sí existe W. H. Pero Erskine descubre que es una falsificación y muy enojado se lo reclama a Cyril Graham quien se suicida ante este develamiento dejándole una carta a Erskine que terminaba encomendándole la teoría sobre Willie Hughes, teoría que continua el narrador, impresionado ante tal hallazgo. Erskine también muere dejándole de regalo el cuadro al narrador quien exclama:

Morir por sus creencias teológicas es el peor uso que un hombre puede hacer de su vida pero ¡morir por una teoría literaria! Me parecía imposible.

Se ha comentado que la poética que Wilde ofrece a través de este ensayo es que la crítica literaria erige una forma de ficción, de creación artística. Lo que es notable es el profundo conocimiento que Wilde despliega en este texto sobre los sonetos shakespearianos de los que hace una análisis excelente y con él, el desarrollo de toda una estética.

15 comentarios:

Palimp dijo...

Encontré hace muchos años una edición de los cuentos completos de Wilde en la biblioteca de mi ciudad y fue una verdadera delicia leerlo. Pero no conocía este ensayo que comentas y que parece sumamente interesante. Veré de encontrarlo.

Soy amante de la novela negra pero no he leído nada de Mankell ¿Me lo recomiendas? ¿Con que libro empiezo?

Magda dijo...

Mankell es estupendo, Palimp, en lo personal la obra que más me ha gustado de él es Asesinos sin rostro (considerada la mejor historia policiaca del año por la Academia Sueca de Novela Negra y galardonada con el premio escandinavo Llave de Cristal).

También es excelente La quinta mujer y Las sombras crecen al atardecer.

Por cierto, al detective Wallander le encanta la ópera italiana.

ana a. dijo...

Trabajo mucho los textos de Oscar Wilde con mis alumnos, los CUENTOS con los pequeños, SALOMÉ con los mayores. Unos y otros disfrutan la belleza de su prosa. Este año hemos reflexionado mucho sobre la esencia del arte con fragmentos de LA DECADENCIA DE LA MENTIRA y de PROFUNDIS.
Por cierto que en 2005, Galaxia Gutenberg editó una SALOMÉ con ilustraciones de Gino Rubert y la traducción, bellísima, espectacularmente bella y poética de Pere Gimferrer.
Un beso.

Clarice Baricco dijo...

Me gusta el sentido del humor de Wilde.
Necesito leer más.

Me sentí identificada contigo, en ir a la librería, no resistirse y salir con un libro, realmente es un verdadero placer.

Otra tarea que me dejas.
Mucha pero me voy feliz.
Gracias.

Abrazo

Luisa dijo...

He visto esta mañana el libro de Mankell y me acordé de ti, allí en la librería a kilómetros miles de distancia. No lo cogí, porque ya iba un poco cargada. Quedó para otra vez. Tiendo además a acumular, la verdad. Como decía mi amiga Mima hace poco, necesito que me toque la lotería para comprar tiempo.

Muy intersante el ensayo incluido en el libro de Wilde, de verdad. Tanto por lo que dices de los comentarios sobre los sonetos de Shakespeare, como por la diatriba en torno a la teoria literaria y al concepto de falsificación. El tema de la originalidad en el arte me llama mucho la atención y me produce un cierto escepticismo.
Un beso para ti.

Anónimo dijo...

Querida Magda: Primero creo que hay que felicitar a Antonio Gamoneda por su premio. Es un excelente poeta.

De Wilde, todo lo que se diga sobre su literatura es quedarse cortos. Es y será siempre contemporáneo a pesar del paso del tiempo. Y, ciertamente, resulta muy interesante la trama que se desarrolla en esta obra suya. Supongo que el análisis tan excelente que hace de los sonetos de Shakespeare tiene algo que ver con que ambos eran homosexuales, se podía poner mejor en su lugar, me refiero.Claro aún así hay que saber desarrollar como él esa crítica literaria de ficción como la calificó muy sabiamente. Estoy muy de acuerdo con esta idea y ya me sonaba la frase. Creo que tiene mucha razón Oscar Wilde en este razonamiento.

Esta trama me recuerda a las sinopsis que he leído de las recientes publicaciones de "Literati" de Barry McCrea y "la Sombra de Poe", de Matthew Pearl, joven escritor y gran promesa estadounidense.

Menkell es excelente, pero ahora mismo "me has envenenado"(entusiasmado), expresión de un amigo mío escritor, con el ensayo de Wilde, y con el libro entero... ¡Muchas gracias, querida Magda!
Un abrazo,

aperezmorte dijo...

Magda, a mi también me ocurre lo mismo se me siguen acumulando los libros, pendientes de lectura sobre el escritorio, la mesilla e incluso alguna silla, pero soy incapaz de salir de la librería con las manos vacías.
De la obra de Wilde, mejor no digo nada, necesitaría, para ello, un tiempo que no tengo.
¡Me encanta!

Omar Piña dijo...

Wilde, un hechizo ante la mirada.

Fernando dijo...

Después de leerte y deleitarme con lo escrito me encuentro con la realidad que parece que nos acecha a todos...necesitamos días de cuarenta horas, yo por eso me tengo que limitar ahora a la poesía y aún así es imposible...morir por una tontería es la mayor "tontería" que un tonto puede hacer para morir o sea que bonita es la vida!....un beso y una cálida caricia de amistad.

corsaria dijo...

Mankell! a ver si localizo ese libro. He leído un par de novelas suyas y me gustaron.

Por cierto Magda no sé si te acordarás de cierto post pendiente. Ya lo he escrito. ;)

Besos! :)

Lila Magritte dijo...

Como siempre, Magda, leo tus comentarios y me viene un deseo imperioso de salir a buscar el libro que mencionas. En este caso, con mayor razón, ya que Wilde me resulta fascinante.

Abrazos.

Dilaca dijo...

Me pasa igual que a tí, cada vez que voy a la librería... Aunque hace cosa de dos años, adquiero bibliografía tanto de ficción como informativa centrados en autores y temática localistas provincianas, la curiosidad me mata, y salgo con mi pila de libros... A veces me llevo algunos fiascos... pero igual vale para ejercer algo de crítica.
Respecto de la originalidad en las creaciones artísticas, siempre habrá un antecedente que lo haga sospechar de falto de ella... O abra la polémica sobre falsificaciones o plagio... Recuerdo cuánto se acusó de plagiario a Pablo Neruda, por ejemplo...

Magda dijo...

Muchas gracias a todos por sus comentarios.

Un abrazo

Rosa Silverio dijo...

Magda. Excelente. Qué bueno que recomiendes este libro porque adoro a Wilde y me gustaría tener partes de sus textos en un solo volumen. Así que voy a buscarlo en la librería a ver si aparece por aquí.

Un gran saludo,

Ro

JoseAngel dijo...

A mí también me encantó el cuento que comentas, Magda. Creo que Wilde expresa en él cómo usamos la literatura a veces para proyectarnos en ella (él sin duda lo hizo) y para construir nuestra identidad, y comunicarnos con los demás. Es, entre otras cosas, el cuento de una complicidad secreta entre homosexuales, con Shakespeare como vehículo... Wilde es fascinante como escritor, pero aún más como crítico, o como escritor-crítico. ¡Un abrazo!

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