27 de agosto de 2007

La casa del canal: Georges Simenon

Georges Simenon, La casa del canal (Barcelona: Tusquets, 2006)

Cuanto juego de adrenalina hay al leer una novela de crimen o negra o ver una película o una serie policiaca, me gustan mucho. Igualmente sucede con las de terror o las de sobrenatural-terror, como Sexto sentido que me tuvo impresionada durante mucho tiempo, la pareja Cole Sear y Dr. Malcom Crowe son inolvidables, aunque las películas de tema sobrenatural-terror no me agradan. Dentro de la novela negra Simenon me parece excelente, un escritor que además tuvo una vida riquísima en experiencias, unas muy agradables y otras terribles. Gran amante de las mujeres, de muchas mujeres, y en su biografía se dice que "por el lado de su madre, descendía de Gabriel Brühl, campesino y criminal de la banda de los verts-boucs que azotó Limburgo a partir de 1726, desvalijando granjas e iglesias bajo el régimen austriaco, y que terminó colgado en septiembre de 1743 en el Patíbulo de Waubach. Esta ascendencia explica quizás el particular interés del comisario Maigret por las gentes sencillas convertidas en asesinos", ese comisario Maigret perdurable que en esta novela ya no aparece.

En La casa del canal, en un viejo tren que "hacía que los pasajeros se zarandearan y movieran la cabeza sin querer", Edmeé, de dieciséis años, viaja a la finca "Las Irrigaciones" (cuya principal producción era el heno), cerca de Neeroeteren, un pueblito flamenco a orillas del canal, en la región belga de Limburgo. Su madre, Bertha, había fallecido durante el parto y su padre, médico en Bruselas, había muerto días antes, motivo por el cual tiene que abandonar la ciudad de Lille (además es pobre) para ir a vivir a la casa de sus primos: los jovencitos Fred, Jef y Mía, tres niñas más, y su tía, porque justamente al llegar se entera de que su tío acaba de morir, un señor de "largos mostachos pelirrojos", dueño de cientos de hectáreas en Campine, a quien le dio gangrena como resultado de la cornada de una vaca en el muslo. Este señor deja todos sus bienes y sus deudas a Fred, el hijo mayor de 21 años, especificándose en el testamento que velará por la familia.

Los primeros días en la finca fueron para Edmeé de ir descubriendo los movimientos y costumbres de la familia. La tía no hablaba francés, sólo flamenco, así que su comunicación verbal era nada más con con Mía, Fred y Jef. Edmeé desea estudiar medicina, no le agrada coser ni cocinar como lo hacía Mía, pero como en Neeroeteren no hay Universidad decide estudiar por sí misma, en los libros que se trajo de su padre. La vida en la casa del canal transcurre de manera tranquila, salvo el robo de las piedras moradas del copón de la iglesia que Edmeé le pide a Jef que lleve a cabo por el simple hecho de que le gustan las piedras, además desea ver de lo que su primo es capaz de hacer por ella, algo que sea peligroso para que tenga más mérito:

-Si te dijera que robaras...
Edmeé estaba embriagada, como cada vez que acudía al cobertizo, embriagada por el calor, embriagada al contemplar las llamas que bailaban, al respirar el olor del abeto y al comer papas hirviendo. Su menudo pecho jadeaba, y se le contraían las aletas nasales.
-¡Estoy segura de que no te atreverías a robar las piedras moradas del copón!

La familia de Edmeé tenía como característica de que todos sufrían alguna degeneración: La sangre de ustedes, dice la protagonista a Jef, "es pobre, está enferma. No me extrañaría que el tío hubiera muerto de sífilis. Mia me contó que desde su más tierna infancia tiene un eccema en una pierna. Fred siempre tiene granos en alguna parte. No hay en la familia una cabeza que sea normal, simétrica. Tu eres un hidrocéfalo... A la menor herida, el más pequeño arañazo, tarda semanas en curárseles". En ellos todo era irregular.

Hacia mediados de enero, se produce un acontecimiento inusitado. Un terrible accidente se presenta en el canal y son varias personas las que se ven lastimadas, venían en las barcas. Edmeé, en lugar de ayudar a las mujeres preparando la comida o ayudando en la casa para disponer las cosas para recibir a los afectados se la pasa en el canal, mirando lo que sucede a pesar del extremo frío y de la lluvia. Detestaba la cocina. Los pescadores la miran de una manera que hace fijarse a Fred en ella con actitud diferente, empieza a gustarle su prima. Este hecho trae serias consecuencias, es como un disparador que involucra también a Jef... Desde la llegada de la joven las desgracias se suceden una tras otra, es como si la mala suerte la hubiera traído junto a ella, en su maleta: Además de la muerte de su tío, el accidente del canal, el robo de las piedras, está el asesinato involuntario del niño de la boina roja, su deseo de estar enferma a como de lugar, el descubrimiento de que su tío había tenido una amante, hasta el espantoso drama que tiene lugar en Amberes, cuatro años después de su arribo a la casa del canal...

Sin duda, otra de las novelas de Georges Simenon que no hay que dejar de leer. Las atmósferas que el narrador crea logran introducirnos en la trama y participar en cada uno de sus pasajes. La intriga es constante, también el miedo, siempre se está a la expectativa de qué más va a suceder. Edmeé, es un personaje del que no se sabe con certeza si es la maldad la que la mueve y hasta goza con ella, o simplemente conocía de antemano su destino y el de la familia Van Elst, y caminó hacia él desde la muerte de quien tanto la mimaba, su padre. El dolor puede llevar por caminos inimaginables, y a quienes están alrededor.

11 comentarios:

Álvaro Fernández Magdaleno dijo...

Simenon es uno de los grandes.
Un abrazo.
Álvaro

Luisa Miñana dijo...

La novela negra es como género, sin duda, uno de los más difíciles. Creo que debe ser clara, pero al mismo tiempo, lógicamente, debe saber ocultar y mantener la atención y el interés, y hasta hacer crecer el nerviosismo y las ganas de saber. Eso es muy complicado.
Simenon es un maestro.
No leo novelas negras más que de vez en cuando. Por ninguna razón. Pero también a mi me gustan mucho. Y me parece una excelente lectura para el verano. Las peliculas de cine negro también me gustan. Sobre todo las clásicas americanas. Actualmente creo que se abusa demasiado de los elementos más fáciles de producir miedo o suspense, y la saga de películas de terror-más allá me cansa. Es un tema que además no soporto bien.

Andre_Ferreira dijo...

Hola Magda! Que tal?
Tengo estado un poco apartado de la blogosfera(como se llama en Portugal!).
Hoy terminé de léer una novela negra malisima, ni hablaré de su autor... Simenon puede ser uno de los grandes, pero tampoco me gusta demasiado: tus textos sin me siguen encantando.
Besos

André

CEci dijo...

De Simenon sólo he leído por el momento su primer "Maigret" y no me gustó demasiado, aunque la novela que aquí nos presentas parece bastante atractiva.
Si te gusta el género, me permito recomendarte las novelas de la genial Dorothy L. Sayers protagonizadas por Lord Peter Wimsey, detective calavera, snob, exquisito, bibliófilo, mujeriego y aficionado al buen vino. Especialmente su "Veneno mortal". Es divertidísima. En España las está reeditando Lumen.
Un abrazo

Fernando Sarría dijo...

Hace tiempo que no leo novela negra, pero Simenon es uno de los grandes...cuanta actividad haces!!...besicos guapa.

Martín dijo...

Estimada Magda

El autor me parece que utiliza de manera sugestiva dosis de las teorías de Lombroso para describir a la familia de Edmeé

Lombroso era un médico italiano que estudiamos en la facultad de Derecho y que con sus teorías algo exóticas pretendía determinar la tendencia delictiva de un sujeto mediante sus rasgos físicos.

Pero, según entiendo en tu interesante reseña, el mérito de Simenon es cómo con originalidad adereza con estas teorías su novela para hacerla inquietante. Aunque esto es sólo una intuición de mi parte.

Saludos

Martín

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

La novela negra me encanta y, aunque prefiero la americana, de vez en cuando leo algún libro de Simenon, siempre ameno, interesante y, por supuesto, muy misterioso. Gran comisario ese Maigret.

corsaria dijo...

Uy! comentarios abiertos. ¡Qué bien!
Pinta bien esa novela... :)
Besos. :)

Apostillas literarias dijo...

En eso pensaba, Luisa, en lo complicado de mantener la intriga en la narrativa, en este caso en esta novela negra. En esta obra hallé sólo algo que me hubiera gustado el narrador ocultara: antes de que el crimen final se de, todo ese drama que se desata y que es muy interesante, a un poco más de la mitad el narrador lleva a cabo una intriga de predestinación que hace que el lector adivine lo que puede suceder. Esto no me gustó, hubiera preferido que lo manejara con más misterio.

Apostillas literarias dijo...

Hola Álvaro, también un abrazo.

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André, qué gusto de saludarte, siempre te recuerdo con cariño.

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Ceci, de acuerdo contigo, Dorothy L. Sayers es muy buena. Gracias por la recomendación que me anima. No he leido "Veneno mortal", pero leí una critica que decía que introduce como personaje a una novelista, Harriet Vane, y esto debe de estar interesante.

Un abrazo.

Apostillas literarias dijo...

Esto de la actividad me tiene en estos momentos con horarios volteados, Fernando. Desde que las vacaciones terminaron no he podido volver al ritmo normal, me desvelo porque en el dia duermo por la tarde, algo que nunca he acostumbrado, y ya en la noche no me da sueño y viene el desvelo. Y así estoy, y es molesto para mi porque luego se me hace tarde para el trabajo. En verdad que es problema, tengo que solucionarlo.

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Muy cierto, Pablo, Maigret es un gran comisario. Aunque mi favorito es siempre Wallander, el de Mankell.

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Amigo Corsario, siempre con alegría de saludarte.

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