Un micro-relato de Ernest Hemingway

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A fines del año pasado la revista Wired "convocó a un treintena de escritores norteamericanos, en su mayoría de ciencia ficción, y les pidió que escribiesen un cuento de apenas seis palabras, tomando como ejemplo un micro-relato de Ernest Hemingway cuyo texto completo dice en inglés “For sale: baby shoes, never worn” (“Vendo zapatos de bebé, sin usar”) y que, según parece, el autor de Los asesinos tenía por una de sus obras maestras". La respuesta no se dejó esperar: "todos cumplieron la premisa, salvo el desobediente Arthur C. Clarke, que escribió un larguísimo cuento de diez palabras. Algunos entregaron más de un texto, como Margaret Atwood. Abundaron los cuentos de tinte político (alusiones directas a Bush y a Irak), y hasta hubo perlas: Steven Meretzky propuso “Muy confundido, leyó su propio obituario”; Bruce Sterling escribió “Era muy caro seguir siendo humano”, y Ben Bova puso “Salvó al mundo volviendo a morir”, los que podrían ser, además, brillantes inicios de novela. En cuanto a la ya mencionada Atwood, empleando una audaz elipsis jugó con la lógica secreta que vincula dos hechos o noticias: “Hallan cadáver incompleto. Médico compra yate”.

En sus cuentos más ortodoxos, Hemingway ya había dado muestra de su capacidad sintética y de su economía expresiva. Su “A Very Short Story”, para muchos una versión reducida y avant la lettre de Adiós a las armas, tiene tan sólo 767 palabras en inglés pero, pese al título, no es su relato más corto: “A Banal Story” tiene 634, y el más breve de sus cuentos, exceptuando los intertextos de In Our Time (1925), acaso sea “The Revolutionist”, que no llega a las quinientas palabras.

Un buen ejemplo de cómo trabaja Hemingway es “Hills Like White Elephants” (Colinas como elefantes blancos), cuya intriga se reduce a un diálogo entre dos personajes acerca de una operación médica, nunca explicitada. El lector deduce, o no, que la chica está embarazada y que el hombre la presiona para que el bebé no nazca. La palabra clave (aborto) jamás es puesta en boca de los personajes ni tampoco mencionada por el narrador.

“Vendo zapatos de bebé, sin usar” es, en este sentido, digno de Hemningway. Lo omitido (¿otro aborto?) queda resonando en la mente del lector. No estamos ante una novela, o ante un cuento tradicional, donde una lectura gradual nos irá respondiendo los interrogantes: ¿Quién vende los zapatos? ¿Por qué los vende? ¿Por qué están sin uso? ¿Ha ocurrido algo con el bebé? ¿Qué ha ocurrido?

En el minicuento de seis palabras adjudicado a Hemingway nos hallamos ante un hecho presente (el aviso que “ocupa” todo el relato) pero asimismo ante un hecho pasado que obra de dato escondido. Estamos a un paso de la tan citada “Tesis del cuento” de Ricardo Piglia. “Un cuento siempre cuenta dos historias”, concluye Piglia, para quien todo cuento es un relato que encierra un relato secreto.

Lo más extraordinario del cuento de Hemingway (si realmente es de Hemingway) acaso no sea, por lo tanto, su cortísima extensión, sino el hecho de que consiguió instalarse en lo alto del podio de la brevedad encarnando, en cierto aspecto, una excepción a dos reglas".

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Protagonistas de la Narrativa Mexicana

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Con el objetivo de reflexionar sobre la importancia que para la historia de la literatura mexicana poseen once narradores del siglo XX, el Instituto de Investigaciones Lingüístico Literarias de la Universidad Veracruzana ha estado realizando el programa Once Protagonistas de la Narrativa Mexicana del siglo XX, ha sido todo un éxito. Se inició el 2 de marzo y culmina con la 12ª. sesión que será el 1 de Junio con la conferencia "Colofón", dictada por el escritor Sergio Pitol.

El pasado viernes me tocó a mi hablar sobre Juan García Ponce, fue una tarde muy agradable. Al final vimos la película "Tajimara" (1965) basada en el cuento del mismo nombre del escritor yucateco. Es en blanco y negro y está dirigida por Juan José Gurrola, con una producción de Manuel Barbachano Ponce. El reparto es estupendo: Pilar Pellicer, Claudio Obregón, Pixie Hopkin, Mauricio Davidson, Beatriz Sheridan, Luis Lomelí, Susana Fisher, Joaquín Xirau, José Alonso, el poeta Tomás Segovia y Elda Londoño.

En la película hay una fiesta en la que Pixie Hopkin y Beatriz Sheridan realizan una escena inolvidable. En esta reunión actúan como invitados nada más y nada menos que: Juan García Ponce, Tamara Garina, Lucía Guilmáin, Juan Ferrara, Carlos Monsiváis, Michel Strauss, Patricia Kuntsman, Juan Manuel González, María Antonieta Domínguez, Lilia Carillo, Juan Vicente Melo, Fernando García Ponce, Manuel Felguérez, Sally de Swan, Silvia de Swan, Mercedes Oteyza, Maka Strauss, Hugo Velásquez y Michéle Alban. Es una película estupenda adonde podemos escuchar los ecos de la prosa de Musil.

Los escritores que se han comentado en estas conferencias han sido: Nellie Campobello, Sergio Galindo, Rosario Castellanos, Juan Rulfo, Elena Garro, José Revueltas, Inés Arredondo, Juan Vicente Melo, Juan García Ponce, Salvador Elizondo y Josefina Vicens. Tengo entendido que el programa realizará, después de descansar unos días, una segunda parte, está por confirmarse.

Cien cartas a un desconocido: Calasso

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Roberto Calasso, Cien cartas a un desconocido (Barcelona: Anagrama, 2007)

Terminé de leer Cien cartas a un desconocido de Calasso y me gustó, aunque no me fascinó, creo que esperaba más del libro. Es cierto que los discursos de las contratapas son lo primero que se lee de un libro, son paratextos o marcadores de lectura, elementos funcionales en la significación (semiosis) de los textos. Muchas veces por lo que la contratapa dice compramos o no un libro, y si lo dice Calasso pues con más razón, él apunta:

¿Cómo escribir una buena solapa? Está claro que se trata de un género un tanto sospechoso. El lector vive convencido que se le quiere engañar. Reflejo inicial que no resulta fácil de neutralizar. La clave, entonces, es optar por una especie de ensayo muy corto, algo así como una jaula retórica que no sacrifique ganchos y astucias. Pero que tampoco tenga que mentir.

Cien cartas a un desconocido es una guía para el lector:

Observemos a un lector en una librería: toma un libro en sus manos, lo hojea, y, durante algunos instantes, está del todo ausente del mundo. Oye que alguien habla, y que sólo él lo siente. Acumula fragmentos casuales de frases. Cierra el libro, mira la portada. Después, con frecuencia, se detiene en la solapa, de la que espera una ayuda. En ese momento está abriendo –sin saberlo– un sobre: esas pocas líneas externas al texto del libro son, en efecto, una carta: una carta a un desconocido (Calasso, en el Prólogo).

Si Calasso tuviera un blog sería así, como estas Cien cartas, como los blogs que hay con breves reseñas. Dice de La noche mil dos, de Joseph Roth, por ejemplo:
En la primavera del año 18... el Sha de Persia, enfermo de melancolía y de vago deseo, emprende un breve viaje a Viena. Se encapricha, durante el baile, de una bella noble, y los serviciales funcionarios de la policía austriaca proceden a ofrecérsela por una noche...
Y así continúa, haciendo un resumen del argumento en una página, así son sus cien cartas, como él las llama.

Sándor Márai

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Recuerdo que cuando leí Sin destino volvió a sobrecogerme el pensar en todo lo que Budapest sufrió con la guerra mundial, como tantos países. Su autor, Imre Kertész, me pareció estupendo, como parece serlo otro escritor húngaro: Sándor Márai, calificado como "el Marcel Proust de Hungría". Dice la reseña:

Las vueltas de la literatura: un escritor silenciado por el gobierno de su país, un escritor que debe conformarse con publicar sus novelas en pequeñas editoriales de exiliados y que a fines de los ochenta se encuentra completamente solo, lejos de su tierra y de su lengua, se suicida sin siquiera imaginar que su obra, diez años más tarde, se transformaría en uno de los fenómenos editoriales más llamativos de los últimos años. Todo comenzó cuando la editorial italiana Adelphi, la misma que en 1952 rescató de la censura comunista la novela El doctor Zhivago, adquirió en 1999 los derechos para publicar la obra del húngaro Sándor Márai. Al año siguiente se sumaron editores alemanes, norteamericanos, ingleses y españoles, al punto de que hoy todo el mundo lee esos libros transparentes y profundos, esos libros que hablan de la fe, el amor y la pasión, esos libros que llevan la rúbrica indeleble de Sándor Márai.

"En Budapest, en el edificio que se construyó en el lugar de la casa donde vivió y que fue bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, cuelga una placa conmemorativa y enfrente, en un pequeño parque, un busto rinde homenaje a su memoria. Existe un premio de Sándor Márai que desde 1996 se otorga a tres autores por su trayectoria artística o por una obra destacada. Uno de los galardonados siempre es un autor que escribe en ese idioma pero no vive en Hungría. De esta manera se rinde homenaje a Márai, que nació en Kassa, que ahora pertenece a Eslovaquia y donde hace poco también se ha comenzado a traducir su obra al eslovaco. ¿Cómo se sentiría él ahora? La respuesta posible habría que buscarla en las páginas de Sándor Márai, la biografía de Ernö Zelter: "Los monumentos están destinados a que primero acudan a visitarlo los escolares y a que luego acudan los perros a mearlos. Tras la muerte de cada escritor ha de transcurrir primero una especie de periodo de purgatorio antes de poder decir lo que ha quedado de él", en El seductor tardío.

Por cierto, uno de los pocos pasatiempos de este escritor, desde San Diego, California, donde pasó los últimos viente años, era viajar a México... Dentro de unos días voy a Budapest, estoy muy contenta.

Sandor Marai: un interesante artículo en el blog de Jean François Fogel

Medio Litro: caballero de la mesa cuadrada

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El Maestro Ramón Valdiosera (escritor, escenógrafo, coleccionista, director de documentales, antropólogo, arqueólogo y diseñador de modas, "a él se debe la confección de trajes típicos regionales que aún identifican a la mayoría estados de la República", pero sobre todo historietista) junto con Joaquín Cervantes Bassoco, Antonio Gutiérrez, Sealtiel Alatriste y Guillermo de la Parra, han sido forjadores de la Historieta Mexicana. Ramón Valdiosera cumplió hace unos días 89 años, en su estudio-bodega "guarda al menos tres museos: el de la historieta, el de la moda (que ya funcionó en la Zona Rosa) y el que lleva su nombre".

De Ramón Valdiosera fue la idea de llevar a Memín Pinguín, el negrito travieso, a los timbres postales con la complicidad de Sixto Valencia, otro de los grandes caricaturistas del país (no se si recuerden la polémica que esto provocó), y ahora presenta un estupendo proyecto que llevará a China y Japón y despues a Cuba pues participará en el "Encuentro de Historietistas Latinoamericanos" que se efectuará a finales de mayo en La Habana. Se trata de Medio Litro: caballero de la mesa cuadrada, un proyecto "encaminado a encantar de nuevo a los niños con las aventuras de un chiquitín que cuando nació no lo midieron en centímetros, ni metros ni milímetros; su tamaño apenas daba para medio litro".

"Mi madre me decía de chamaco, cuando tenía ocho o nueve años, algo que me pegó muy duro en el corazón: 'Al hombre hay que juzgársele indiscutiblemente por lo que ha hecho, pero más severamente por lo que pudiendo haber hecho, no hizo'. Eso siempre ha bullido en mi cabeza y por eso cuando puedo hacer algo lo hago". Y con ese precepto se embarca en la aventura de publicar a Medio Litro, cuyos cuatro primeros números fueron dibujados nada más y nada menos que por Sixto Valencia, quien por cuestiones de salud no pudo continuar con el proyecto. Valdiosera es, entre otros, el argumentista y cada capítulo le toma apenas hora y media o dos horas de imaginación. Con él trabajan tres personas más, el fondista Arturo Said, su asistente Blanca Sánchez y un nuevo dibujante que tomará la estafeta de Sixto.

"A usted le va a sorprender que casi a los 90 años esté haciendo una historieta de corte infantil. Cualquier persona que no me conozca pensaría que es una chochez, pero mi idea es prestigiar a la historieta mexicana: los historietistas, ante la carencia de trabajo, han caído en la historieta porno que deja mucho dinero a muchos editores. ''Pienso que es urgente hacer historietas para niños, porque ellos aprenden a leer en las historietas. Hace muchos años, cuando hacíamos estas historietas infantiles se hizo una encuesta y, contrario a lo que decían los educadores, se demostró que la historieta incitaba al niño a aprender a leer para saber lo que pasaba en los dibujos. Primero las mamás se los leían y les enseñaban las figuritas y después los chamacos tomaban conciencia de que era más divertido leer por ellos mismos lo que pasaba."

Película para cualquier bolsillo

Ramón Valdiosera no es idealista, sabe que los niños viven en una época de adelantos tecnológicos, juegos de video en máquinas cada vez más complejas, efectos especiales más llamativos en las películas y sometidos a un bombardeo incesante de información. ''Si alguna vez la juventud ha tenido tal bombardeo de información es en esta época de la electrónica, pero lo que yo les ofrezco es que se lleven la película en el bolsillo y lo lean y relean cuando quieran." Eso es la historieta: una película que cabe en cualquier bolsillo de cualquier prenda de vestir y con el rewind y el forward en la yema de los dedos. Medio Litro "es la historieta de un niño que usa todo el ingenio posible para ser más digno, para decir la verdad, y para luchar contra ogros, villanos, magos y brujos.

"Eso le va a despertar al chamaco la idea de que nuestro Medio Litro -que es un caballero andante, aparentemente indefenso- tiene la cualidad de resolverlo todo con base en la imaginación, valor y decisión. "Vamos a dejar un sedimento de inquietud y de cultura infantil al decirle al niño cómo se puede ser valiente y triunfar. Es la vida misma". Esa base no se quedará sólo en México: existen planes de llevarla mucho más lejos: China y Japón (Medio Litro ya fue traducido al chino y al japonés) y la ilusión es publicarla en América Latina. Y, en Medio Litro, Ramón Valdiosera pone en marcha otra de sus pasiones: la filatelia; así, en cada número, aparecerán reproducciones de timbres postales de todo el mundo, además de que está diseñando una página en Internet. La edición de la revista corre a cargo del sello independiente Valdiosera. ''Le puse mi nombre porque todo lo que se recabe será para la Fundación Valdiosera, con la esperanza de que los tres museos se realicen. "Después de Medio Litro haremos una historieta para adolescentes", finaliza Ramón Valdiosera a punto de preparar las maletas.
Vía | La Jornada.

Zaragózame!

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Zaragózame!

¡Enhorabuena a Emilio Jio, Mariano Gistaín y César Lazo!


Zaragózame! tiene tres utilidades, leemos en el blog del portal:

1. "Zona de Noticias de Zaragoza" basada en sindicación de contenidos (rss): recoje las noticias de los medios que las difunden en este formato y ofrece un titular, dos líneas de texto y un enlace a la fuente original.

2. La zona "Inserta tus noticias" permite redactar un título y unas líneas de texto y colocar un enlace o link. Puede servir para difundir una entrada del propio blog. También se puede insertar texto sin enlazarlo. O subir un vídeo de Youtube. Basta con pegar el código.

3. La zona "Publica tu anuncio" permite insertar anuncios breves, compras. ventas, pisos, intercambio, compartir, relaciones, eventos, etc.

Además, otra buena noticia es que Emilio Jio es el escritor de WebEduca, basta recorrerla para percibir lo interesante de este nuevo proyecto. Enhorabuena.

Recortes de mi vida: Memoir

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En octubre de 2005, el mundo literario de los Estados Unidos vivió el fraude más impactante en años. Seis años antes, autores reconocidos como Dennis Cooper, Mary Gaitskill, Sharon Olds y Armistead Maupin celebraron la obra y la valentía de J.T. Leroy, un escritor adolescente que en la novela Sarah tomaba sus experiencias como víctima de abusos sexuales, su relación con una madre prostituta y adicta, su propia adicción, su condición de VIH positivo y su travestismo para un notable relato enmarcado en el gótico sureño. La fiebre por J.T., que no daba entrevistas y se comunicaba con sus nuevos amigos sólo por teléfono —en sus apariciones públicas se presentaba con peluca blanca y maquillaje a la Warhol—, se extendió hasta el mundo del espectáculo: Asia Argento dirigió y protagonizó The Heart is Deceitful Above all Things, una película basada en un libro de relatos semi-autobiográfico de Leroy; Shirley Manson de Garbage le escribió canciones; la artista plástica australiana Cherry Hood —célebre en su país— ilustró su libro Harold’s End; y hasta Gus van Sant lo convocó como guionista para su obra maestra, Elephant. Todo terminó cuando dos investigaciones, una de la revista New York y otra del New York Times, demostraron que Leroy no existía: el “personaje” era una fabricación de la escritora y música Laura Albert, y el “joven” que aparecía en público era la cuñada de la autora. No se trataba sencillamente de un caso de seudónimo sino de una estudiada puesta en escena que cuando se desmanteló dejó a todos boquiabiertos y con muchas cuestiones que responder. ¿Se trataba de una performance vanguardista genial? ¿Los libros se sostenían por sí solos literariamente sin la historia de vida del autor detrás? ¿Era una intervención magistral o la obra de unos cuantos individuos perturbados? ¿Hubo complicidad de los amigos famosos o sinceramente se sintieron defraudados? Las aguas hoy siguen divididas entre los que defienden a J.T. Leroy como una creación sensacional, los que consideran todo el asunto como una jugada de marketing cuestionable —la casi inverosímil desgracia ajena se une al morbo, y vende— y los que cuestionan los límites del juego, como Armistead Maupin, que dijo: “Mucha gente sostiene que este tipo de fraudes no causan daño y que son una tomada de pelo válida y revolucionaria al establishment literario. Pero hay algo muy canalla en utilizar el sida y una infancia de abusos sexuales como forma de obtener simpatías, apoyo y, claro, ventas”.

La discusión sigue abierta. Pero ahora se le superpone otro escándalo, diferente aunque con algunas extrañas similitudes, y todavía más impactante porque el libro cuestionado tuvo mucho, pero mucho más éxito de ventas que cualquiera de los trabajos de Leroy. Se trata de Running with Scissors, que se acaba de editar en castellano como Recortes de mi vida. Su éxito viene de la mano del auge de la memoir desde mediados de los años 90': un género literario autobiográfico que, justamente, recorta una experiencia de vida; o, como explicaba Gore Vidal a propósito de su propia memoir, Palimpsesto: “Se trata de cómo uno recuerda la propia vida, mientras que la autobiografía es historia, requiere investigación y datos chequeados”. Su autor, Augusten Burroughs. ¿Por qué Recortes de mi vida se convirtió en semejante éxito?

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En Literaturame | "Todas las familias son psicópatas".

Disney y el comic

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¿Por qué las criaturas de Disney no tienen mamá o siempre la pierden trágicamente? Bella no tiene mamá, Pocahontas tampoco, la de Mulán brilla por su ausencia y todavía no sabemos quién es la mamá de la Sirenita, aunque un psicoanalista sostiene que es hija de la bruja Úrsula. ¿Por qué los personajes de Disney son huérfanos de madre?

¡No te vayas, papá!